Real Madrid marca uno de los capítulos más humillantes de su historia y queda eliminado de la Copa del Rey ante el Albacete de Tercera División
Los merengues no pudieron en su visita al Carlos Belmonte y se despiden del torneo apenas en Octavos de Final.

Real Madrid se despidió este miércoles de la Copa del Rey luego de quedar eliminado de manera sorpresiva por un equipo de Tercera División, el Albacete, que estuvo al frente hasta en tres ocasiones en el partido y terminaron llevándose el boleto de último minuto por 3-2 gracias a Jefté.
Los merengues perdieron la segunda competición de las cuatro a las que aspiraba en tres días. De la derrota en el clásico en la final de la Supercopa de España, que puso fin a la breve etapa de Xabi Alonso, pasó a uno de esos capítulos sonrojantes para su historia en una Copa del Rey que pocas veces pone en valor. Con un equipo de circunstancias se despidió en Albacete ante un equipo de Segunda (Tercera División, llamada Primera RFEF).
No era el día para juzgar a Arbeloa pero estas derrotas manchan. Sin referentes como Mbappé, Bellingham, Tchouaméni o Rodrygo. Con rotaciones que convierten la Copa del Rey en un ejercicio de fe. La puesta de largo en el cambio sobre la marcha del Real Madrid, el primer día sin Xabi Alonso, dejó las mismas lagunas y no despejó ninguna duda. Ni reacción de orgullo ni mejoría en el juego.
Regresaba el Real Madrid al Carlos Belmonte 21 años después. Una ciudad donde siempre fue bien recibido en el pasado, dejó una animadversión incomprensible con Vinícius con cánticos racistas. El brasileño debía de asumir el liderazgo en un equipo de circunstancias. Apenas apareció, con una marca estrecha de un canterano madridista como Lorenzo Aguado.
Alguien tenía que dar el paso y fue Fede Valverde tras un inicio activo de Güler, con libertad de movimiento para intentar dar sentido a una posesión que fue improductiva. Horizontal, carente de verticalidad, sin profundidad en el costado derecho donde Mastantuono repite una y otra vez la misma acción, saliendo hacia dentro para buscar su pierna buena.
Era un momento para demostrar. Más aún con nuevo inquilino en el banquillo. Pero nadie encontraba a Gonzalo. Todo se limitó a un disparo lejano de Fede Valverde, con efecto contrario, de dentro afuera, para marcharse cerca del poste a los seis minutos. Desde entonces la nada más absoluta.
El Albacete se parapetó, defendió bien de inicio y esperó su momento, espoleado por la grada y un "sí se puede" que le hizo creer. Los mismos problemas para crear fútbol del Real Madrid no desaparecieron con un canterano de mediocentro, Jorge Cestero. Dominio sin alegría. Ni un disparo a puerta hasta el minuto 26. De nuevo Fede Valverde, con Lizoain firme.
Fue el momento en el que se desató el Albacete, sintiendo debilidad del grande y sin que se notase la diferencia de categoría. Con ideas claras dio un paso al frente. La potencia por banda de Lorenzo Aguado, que disparó arriba el primer aviso, una falta de Lazo que sacó de puños Lunin, el portero de la Copa, y a la tercera el gol que situaba al Real Madrid en el alambre sin opciones ofensivas en su banquillo.
De un saque de esquina y el despiste en su marca de Mastantuono, nació el cabezazo de Javi Villar a la red a los 42 minutos. La cara de Arbeloa era un poema. Respiró camino del vestuario al descanso tras la primera carrera de Vinícius. Provocaba un saque de esquina a un segundo del final del tiempo reglamentario.
El colegiado permitía botarlo y el golpeo de Güler lo remataba Huijsen, que se topaba con los reflejos de Lizoain, y el balón muerto encontraba el hambre de éxito de Mastantuono, el más rápido para meter la bota y empatar el partido corrigiendo su exceso de confianza previo.
La primera arenga de Arbeloa en el vestuario al descanso provocó un arranque del segundo acto con una intensidad mayor. Aumentó la velocidad con balón el Real Madrid en un arranque en el que 'Vini' quiso ser protagonista. Sin puntería en su toque suave buscando la escuadra, a las manos del portero rival.
La falta de espacios y el gran partido de Aguado, taponaron la que debía ser mayor vía de peligro madridista. Con Vinícius frenado, apareció en ataque Fran García, con centros sin remate, hasta que los cambios devolvieron fuerzas al Albacete. También había rotado de inicio y entraban titulares habituales que devolvían la igualdad.
Apenas llegó el Real Madrid ante un equipo que firmaba un partido largo. Un disparo desviado Vini era un intento desesperado de un equipo con poca pegada en el campo y sin recambios en el banquillo. Los cambios eran Carvajal, después de tres meses de baja, Alaba sin ritmo competitivo y Camavinga de lateral.
Vulnerable el grande ante el pequeño, se tambaleó en otro arranque de furia lical. Riki se topó con una estirada de Lunin y el saque de esquina acabó en el primer tanto de Jefté. Era el minuto 82. El despeje de Asencio se prolongó con otro de Gonzalo que acabó en el disparo con bote, envenenado para Lunin.
Con todo perdido solamente quedaba buscar un milagro. Y lo encontró, de nuevo en el añadido el Real Madrid. De nuevo con un córner de Güler. El testarazo de Gonzalo parecía dar aire ante tanto sufrimiento. Nada más lejos de la realidad. Tres minutos después, en el 94, cuando el partido se encaminaba a la prórroga, un balón largo encontró la duda de Lunin, que no salió cuando debía. El primer disparo de Jefté rechazó en Carvajal. El segundo, suave, con rosca llovida del cielo, no lo vio Lunin. La noche histórica en Albacete tenía un broche de oro.
Redactor. En MT desde 2024. Egresado de la FCPYS (UNAM) como Lic. en Ciencias de la Comunicación (Periodismo).
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