México 1968, los Juegos en que dos cervezas costaron una medalla
Con motivo de los 50 años de los Juegos Olímpicos en México, rememoramos cómo el evento en nuestro país marcó el inicio del antidoping.

Los Juegos Olímpicos de México 1968 significaron una competencia en la que la tecnología comenzó a jugar un papel primordial en las pruebas, desde el sistema electrónico de cronometraje en natación hasta la puntuación en ecuestre.
Así fue con el dopaje. El Comité Olímpico Internacional determinó que para esa edición se realizarían por primera vez las pruebas para detectar a los atletas que ingirieron sustancias prohibidas.
El sueco Hans-Gunnar Liljenwall fue el único positivo entre las 667 pruebas aleatorias de orina. Hans dio una tasa de alcohol en sangre de 0,81 gramos por litro, lo que ocasionó el doping positivo y su eliminación de la justa veraniega en la que había obtenido el bronce junto a su equipo en pentatlón moderno.
Dos cervezas fueron las culpables de convertir al deportista en el primer olímpico en ser despojado de un metal por doping. Si bien él argumentó haber bebido dos botellas previo a su participación por los nervios, el nivel arrojado traducía un "estado de ebriedad"; entre tres y cuatro cervezas.
Asimismo, México 68 pasó a la historia porque los deportistas también fueron sometidos a pruebas de sexo mediante exámenes cromosómicos y así proteger la equidad en los juegos. Todo esto fue debido a las dudas generadas con la apariencia de algunas atletas tras el consumo de anabólicos.
Fueron 640 test y ninguno generó duda del sexo de los atletas, pero años después se reveló que dichos exámenes fueron denigrantes y en su mayoría realizados a mujeres.
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