Gianluca Lapadula, la esperanza de Perú que llegó desde Italia

En 2016 Gareca lo buscó para jugar con la albirroja, pero prefirió buscar un sitio con la ‘azurra’; cuatro años después su perspectiva cambió y lo llevó a Sudamérica.

Lapadula busca marcar diferencias este 2024. (Especial)

Con Claudio Pizarro al borde del retiro y Paolo Guerrero lejos de la alta competencia europea y afectado por sus constantes lesiones, el entrenador Ricardo “el Tigre” Gareca necesitaba encontrar a un artillero que le diera certezas, aunque al mirar al mercado local se dio cuenta que las opciones escaseaban, por lo que tenía que aferrarse a la esperanza de que Gianluca Lapadula cambiara de parecer y en un “llamado de sangre” decidiera jugar por Perú.

A inicios de 2016, el Tigre había viajado a Italia para convencer al goleador de vestir la playera peruana para las eliminatorias de Rusia 2018 o para jugar la Copa América Centenario, gracias a la importante cuota goleadora de Gianluca en el club Delfino Pescara –donde acabaría la temporada como máximo goleador de la Serie B con 30 tantos–, aunque a cambio recibió un seco “no” que, a pesar de todo, no apagó su ilusión.

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"Fui a mostrarle el interés personalmente a decirle: 'Nos interesas, ¿te gustaría participar en la selección?'", explicó Gareca en 2016 al canal peruano RPP, aunque a cambió recibió un seco “no” que lo hizo trastabillar. "Hablé con la madre, conocí la familia", añadió sin perder la fe en que algún día podría darse.


El Bambino de los Andes

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática de Perú, hasta octubre del año pasado se contabilizaban 3.3 millones de peruanos que vivían en el extranjero, uno de los cuales es Blanca Vargas Higinio, quien en 1985, en medio de una crisis económica, decidió tomar un vuelo que la llevara al norte de Italia, donde encontró la vida que deseaba en la ciudad de Turín, en donde pudo formar una familia junto a Gianfranco Lapadula, padre de sus hijos Davide, Gianluca y Anna.

A más de 10 mil kilómetros de su natal Lima, Blanca crio a sus tres pequeños dentro del deporte, pero Gianluca (Turín, 7 de febrero de 1990) alcanzó un nivel para convertirse en un profesional como futbolista, con las inferiores del Juventus como su escuela, atraído por la figura de su ídolo Alessandro del Piero.

En su formación, debido a las contadas oportunidades que encontraría en la Juve, tuvo que probar en diversos clubes de la segunda, tercera y cuarta división italiana, e incluso en el balompié de Eslovenia, hasta llegar al Pescara en 2015, el club de su consolidación y en el que atrajo la atención del Tigre Gareca y el AC Milan.


De la Azzurra a Perú

En junio de 2016 el artillero fue confirmado como jugador ‘rossonero’ a cambio de 10 millones de euros, un esperanzador movimiento que lo colocó como uno de los delanteros italianos con mayor proyección, lo que incluso se vio reflejado con un primer llamado con Italia para dos amistosos ante Alemania y Liechtenstein en noviembre.

Si bien no fue considerado para ninguno de los dos partidos, Gianluca volvió a ser llamado en mayo de 2017 para un amistoso ante San Marino en el que marcó dos de tres goles, totalmente convencido de que era la decisión ideal, mientras que Perú veía como una posible figura se le alejaba.


"No era justo aceptar el llamado de la selección peruana solo por un chance profesional. Eso es algo que nace del corazón. No iba a ser coherente con mis creencias. Es por eso que preferí la opción de Italia", explicó Lapadula sobre su decisión en una entrevista que ofreció al canal oficial de la Serie A ese año.

Sin embargo, no pudo mantener el nivel que se requiere para estar en ese representativo, lo que le hizo ya no volver a ser llamado. Tampoco en el AC Milan logró destacar con 8 goles en 27 juegos, por lo que fue cedido al Genoa para seguir con un peregrinar que lo llevó por Lecce, Benevento y Cagliari, en donde hoy tiene la incertidumbre de si seguirá al solo marcar tres dianas en la última temporada.

Curiosamente esa misma irregularidad lo llevaría a voltear a Sudamérica, en donde Gareca aún lo esperaba. Si no podría lograrlo con Italia lo intentaría con Perú y fue así como en octubre de 2020 recibió un nuevo llamado que encendió una pasión que tenía oculta, a pesar de que el camino para ambos ha sido duro, al grado de quedar fuera del Mundial de Qatar 2022 en Repechaje.

“Cuando por fin pisé nuestro país, una parte de ese espíritu había comenzado a flamear, como una llama que poco a poco se va encendiendo. Solo así, lo entiendo, se adquiere un compromiso. A través del conocimiento nace el mejor amor. Mi madre me dijo que me enamoraría. Vaya que era verdad. Pero fue más que eso. Me he apasionado”, contó en su libro ‘Mi historia, mis goles, mi sangre’, el jugador que sea la última luz de un futbol que cada vez se aleja más del protagonismo.



  • Eduardo Domínguez
  • Reportero-redactor. Egresado UNAM. Llegué a Mediotiempo en 2019.
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