CDMX se blinda rumbo al Mundial 2026: 119 mil cámaras y una estrategia que apunta al saldo blanco
El C5 capitalino se prepara para recibir hasta 5.5 millones de visitantes con tecnología, coordinación internacional y un llamado clave: sin denuncia ciudadana no hay seguridad

La Ciudad de México ya juega su propio partido rumbo al Mundial 2026, uno que no se define en la cancha, sino en el control, la vigilancia y la capacidad de reacción. En ese terreno, el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicación y Contacto Ciudadano (C5) se ha convertido en el eje de una estrategia que busca garantizar algo más que espectáculo: seguridad para millones de personas.
“Estamos hablando de 113 mil 814 cámaras, y antes del Mundial yo creo que vamos a llegar a 119 mil cámaras”, afirma Salvador Guerrero Chiprés, coordinador general del C5, al explicar la magnitud del sistema de videovigilancia que operará durante la Copa del Mundo. La cifra no solo impresiona por sí misma, también coloca a la capital mexicana como la ciudad con mayor número de cámaras en todo el continente, muy por encima de otras entidades que también serán sede.
El crecimiento ha sido acelerado y, sobre todo, estratégico. Tan solo en el último año se sumaron 30 mil 400 cámaras, distribuidas en 15 mil 200 nuevos puntos, lo que representa el mayor incremento en la historia del sistema. Para dimensionar el alcance, Guerrero Chiprés hace la comparación de que el Estado de México cuenta con alrededor de 20 mil cámaras, Nuevo León con 12 mil y Jalisco con apenas 7 mil. “Solamente la Ciudad de México agregó 30 mil 400 cámaras el año pasado”, recalca.
Pero la apuesta no es solo cantidad, sino cobertura inteligente. Zonas clave para el Mundial han sido reforzadas con incrementos significativos, “el Estadio Ciudad de México elevó su vigilancia en un 49 por ciento, las áreas deportivas en un 50 por ciento, corredores turísticos y de movilidad en un 35 por ciento, zonas de hospedaje en un 34 por ciento y espacios comerciales en un 29 por ciento”. En conjunto, más de 11 mil cámaras adicionales enfocadas en puntos donde se concentrará la actividad durante el torneo.
Preparación internacional y aprendizaje de otros Mundiales
La estrategia del C5 no se ha construido en aislamiento. La experiencia internacional ha sido un componente clave en la planeación, con intercambios constantes con expertos y organismos que han participado en Copas del Mundo recientes.
“Recibimos delegaciones de la FIFA, gente de Dinamarca, especialistas que han estado en mundiales como Qatar”, explica Guerrero Chiprés. Incluso, parte del equipo viajó a ciudades como Londres y Manchester para observar de primera mano los operativos de seguridad en estadios de élite como los del Manchester United y Manchester City.
“Estamos familiarizados con ese debate sobre cómo se mejora aquello que sucedió previamente”, señala, dejando claro que el objetivo no es improvisar, sino aprender de experiencias exitosas y también de errores del pasado. Esta colaboración forma parte de los acuerdos entre autoridades capitalinas y FIFA para cumplir con estándares internacionales en materia de seguridad.
Una ciudad con experiencia en eventos masivos
Si algo respalda el discurso del C5 es la experiencia reciente de la Ciudad de México organizando eventos de gran escala. Desde conciertos multitudinarios hasta el Gran Premio de Fórmula 1, la capital ha sido escenario de concentraciones masivas con resultados positivos en materia de seguridad.
“Conciertos como el de Shakira reunieron 400 mil personas”, recuerda Guerrero, mientras que en el caso del GP de México se ha logrado reducir entre un 80 y 85 por ciento la incidencia delictiva menor, principalmente robos de celulares o pertenencias en las inmediaciones.
Ese aprendizaje será fundamental para enfrentar el reto que viene. “Estamos hablando de entre 5 y 5.5 millones de personas adicionales”, advierte, una cifra que dimensiona la presión que tendrá la ciudad durante el Mundial.
El C5, coordinación total en tiempo real
Más allá de la tecnología, el verdadero diferenciador del C5 es su capacidad de articulación institucional. Pues demuestran que no se trata solo de cámaras, sino de un sistema que conecta a prácticamente todas las instancias de seguridad y emergencia en la ciudad.
“El C5 es un instrumento de política pública donde participan 29 instituciones”, detalla Guerrero. En ese espacio conviven la Guardia Nacional, la Marina, la Defensa, la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la Fiscalía, Protección Civil, servicios médicos como Cruz Roja y ERUM, e incluso sistemas de transporte como el Metro, Metrobús y Cablebús.
A esta red se suman siete centros C2 distribuidos estratégicamente en la ciudad, lo que permite una cobertura territorial más precisa y una capacidad de reacción más rápida ante cualquier incidente.
Sin denuncia ciudadana, no hay estrategia suficiente
Sin embargo, Guerrero Chiprés insiste en que ningún despliegue tecnológico o institucional será suficiente sin la participación activa de la ciudadanía. El Mundial, dice, también se juega en la cultura cívica.
“No se trata solamente de cámaras, no solamente de policías, es la gente que reporta”, subraya. Las herramientas están disponibles: el 911 para emergencias, el 089 para denuncias anónimas, líneas específicas para atención a mujeres, fraudes o servicios, además de aplicaciones móviles y botones de auxilio distribuidos en miles de puntos de la ciudad.

“En la medida en que los delincuentes perciben que tú no denuncias, ellos tienen una ventaja”, advierte. Para el coordinador del C5, reportar no solo atiende un incidente inmediato, también permite detectar patrones, ubicar zonas de riesgo y eventualmente detener a quienes cometen delitos.
Menos delitos y mejor percepción: el reto es sostenerlo
Los resultados recientes son un respaldo importante para la estrategia. Según datos compartidos por el propio C5, en los últimos siete años la incidencia delictiva en delitos de alto impacto ha disminuido entre un 50 y 60 por ciento en la capital.
La percepción de seguridad también ha mejorado. En 2018, el 95 por ciento de los habitantes consideraba insegura la ciudad; hoy, esa cifra ronda el 56 por ciento. El Mundial representa una oportunidad para consolidar esa tendencia, pero también una prueba de fuego.
“Tratar de fortalecer esa percepción de que hay consecuencias si cometes un delito”, resume Guerrero.
El Mundial también se juega en la comunidad
En medio de cifras, tecnología y operativos, el coordinador del C5 introduce un elemento que suele pasar desapercibido: el papel del deporte como generador de comunidad.
“El deporte construye comunidad, y la seguridad es la consecuencia de construir comunidad”, afirma. Bajo esa lógica, el Mundial no solo será un evento global, sino una oportunidad para fortalecer el tejido social en la ciudad.
Incluso el comportamiento de las aficiones extranjeras ha sido parte del análisis. “Puedes esperar lo mismo que en todos lados: un buen comportamiento es un buen trato”, dice, recordando que incluso seguidores históricamente conflictivos, como los ingleses, han mostrado conductas mucho más controladas en torneos recientes.
Un pronóstico que mezcla futbol y seguridad
Al final, entre diagnósticos, cifras y estrategias, la conversación inevitablemente regresa al futbol. Y ahí, Guerrero Chiprés no duda en lanzar su predicción: “2-1, favor México”, dice con emoción.
Pero el escenario que imagina, no solo incluye el resultado en la cancha, sino también fuera de ella: “Saldo blanco, dos unidades móviles en el Zócalo y una en el Ángel de la Independencia… para alimentar la esperanza de llegar a Cuartos de Final”.
Pero no se trata de alimentar falsas esperanzas deportivas, “Si no pasa ese día (el triunfo de México), también tenemos que estar listos para eso, ¿no?”, cierra Guerrero Chiprés.
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