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Ojo, Inglaterra | ¿De cuánto es la altura en la CDMX y por qué afecta para hacer deporte?

La altitud de la capital desafía hasta a los atletas de élite. Descubre la ciencia detrás de esa problemática que enfrentaría Inglaterra.

Estadio Ciudad de México, que está a más de 2 mil metros sobre el nivel del mar (Reuters)
Estadio Ciudad de México, que está a más de 2 mil metros sobre el nivel del mar (Reuters)
Mediotiempo IA
Ciudad de México

Hacer ejercicio en la capital mexicana no es una tarea sencilla, especialmente para quienes no están habituados a su geografía. Es común que, tras apenas unos minutos de actividad física, aparezca una sensación de fatiga prematura, mareo o falta de aliento, que podrían sufrir los ingleses ante México.

Este fenómeno, conocido coloquialmente como el "mal de montaña" en sus versiones más leves, tiene una explicación científica profunda que va más allá de la simple condición física.

Contrario a la creencia popular, en las zonas elevadas no es que el "porcentaje" de oxígeno disminuya (este se mantiene cerca del 21%), sino que el cambio radical está en la presión atmosférica. Al reducirse la presión, el aire se vuelve menos denso, lo que altera directamente cómo nuestro cuerpo absorbe la energía vital para los músculos.

Menos presión, más esfuerzo.

Desde una perspectiva científica, a mayor elevación, las moléculas de oxígeno están más dispersas. Al haber menos presión que las empuje unas contra otras, el aire se expande. Esto significa que, con cada bocanada de aire que tomas, tus pulmones capturan menos partículas de oxígeno que las que recibirían al nivel del mar.

Estadio Ciudad de México (Reuters)

Esta dispersión molecular obliga al sistema respiratorio a trabajar a marchas forzadas. La Ciudad de México se encuentra a una altura oficial de 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar, una cifra que sitúa a la metrópoli en un rango de altitud moderada-alta. Para compensar la falta de densidad del oxígeno a estos niveles, el corazón debe bombear sangre con mayor rapidez, elevando la frecuencia cardíaca de forma inmediata.

Con el tiempo, el cuerpo genera una respuesta adaptativa: aumenta la producción de glóbulos rojos para optimizar el transporte del poco oxígeno disponible. Sin embargo, para el visitante o el corredor ocasional, esos más de dos mil metros representan una barrera invisible que exige una aclimatación gradual. Entender esta física atmosférica es vital para cualquier deportista que busque conquistar el asfalto capitalino sin comprometer su salud.

México vs. Inglaterra (Foto: Reuters)


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