Copa Mundial

Ferenc Púskas, el campeón que no pudo ser

El goleador se quedó cerca de conquistar un título del Mundo en Suiza 1954.

Ferenc Purczfeld, mejor conocido como Ferenc Puskás / Fototeca Milenio-La Afición
Ferenc Purczfeld, mejor conocido como Ferenc Puskás / Fototeca Milenio-La Afición
Ciudad de México

La historia del futbol nos ha enseñado que los grandes equipos siempre tienen por delante a un gran comandante, y la Hungría subcampeona del mundial de Suiza 1954 no es la excepción.

Los magiares mágicos tenían en sus filas a un hombre de baja estatura y de figura regordeta pero con una zurda privilegiada, su nombre, Ferenc Purczfeld, sin embargo, los libros de historia lo recuerdan como Ferenc Puskás, apellido que adoptaría en lugar del original de raíces alemanas, sería una mala idea mantenerlo en tiempos de tensión pre guerra. Puskás fue el ideal, traducido del húngaro significa ‘Fusilero o Escopeta’, mejor apellido no podía tener, augurando la potencia que tendría en sus piernas y que recuerdan su nombre hasta hoy como sinónimo de gol.

Para Suiza 54, Hungría llegaba como el campeón Olímpico de Helsinki 52 pero también llegaba ostentando un temible récord para cualquiera que estuviera frente a ellos, una racha de 31 partidos invictos, con 27 victorias y solamente 4 empates, durante 4 años fueron invencibles y en el campeonato mundial mantuvieron con base a goles la etiqueta de favoritos.

Comenzaron goleando a Corea del Sur por marcador de 9-0, con un doblete de Puskás, en el segundo partido también golearon a Alemania por 8-3 en donde ‘Cañoncito Pum’ (como se le apodó en España), marcó un gol pero tuvo que abandonar el encuentro por una lesión en el tobillo, de ahí Brasil, en la batalla de Berna y Uruguay en semifinales fueron víctimas de los ‘Magiares’ que supieron ganar sin su capitán. 27 goles en solo 5 partidos.

Ferenc Puskás fue pieza clave para Hungría / Captura

La gran final pondría nuevamente a húngaros y alemanes frente a frente, en una lluviosa tarde en Berna, aún disminuido Ferenc Puskás volvería a la acción y su gol a los 6 minutos le daría la razón de alinearlo al técnico Gusztav Sebes, el marcador se ampliaría gracias a Zoltán Czibor apenas a los 8 minutos, todo pintaba para otra goleada, pero los alemanes comenzarían a forjar su leyenda al empatar antes del medio tiempo y ganarían el encuentro con un gol al minuto 84. Este capítulo conocido como ‘El Milagro de Berna’ es quizá hasta hoy, la mayor sorpresa de los mundiales.

La derrota significaría no solo perder la tan ansiada copa Jules Rimet, también sería la hecatombe de una generación que nunca pudo repetirse y el último mundial de Puskás con Hungría pues dos años después desertó junto a otros compañeros para escapar del comunismo en la revolución húngara del 56, con el tiempo el comandante declararía: “fuimos los mejores del mundo, pero aquel día el destino y la lluvia eligieron a otros”.

Ferenc Puskás, sus goles y su mágica zurda lo hicieron destacar en Suiza 54, aunque el futbol fue injusto por no concederle el título, la historia lo terminó premiando tal vez sin una copa, pero asociando su nombre al gol más bonito año con año.

El futbolista húngaro no pudo ser campeón del Mundo / FIFA



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Jorge Lara

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