Lionel Messi: vida, obra y legado de un genio del futbol

Se trata de uno de los mejores futbolistas de la historia, uno con cualidades irrepetibles, que solo tiene como único reto por delante ganar la Copa del Mundo.

Messi, frente a una de fuego en Qatar 2022.

Eduardo Domínguez

"¿Me lo prestás?”. Con su marcado acento argentino, Ricardo Aparicio, un hombre de 62 años que dirigía la categoría 1986 del club Abanderado Grandioli, se acercó a Celia Cutticini y a la madre de ésta, del mismo nombre, para pedirle la oportunidad de que su hijo, un pequeño que estaba pateando la pelota contra una de las paredes, jugara unos minutos, debido a que le faltaba un jugador para completar el once.

Si bien dudaron, porque se enfrentaría a niños de mayor edad y talla, Ricardo las convenció de jugar bajo la promesa de que lo pondría cerca de una de las puertas de salida de la cancha, esto por si llegaba a llorar, ya que lo sacaría de inmediato. Las palabras fueron ideales y ambas aceptaron la arriesgada propuesta, para que ahí Lionel Messi (Rosario, Argentina; 24 de junio, 1987), quien hoy cumple 35 años, iniciara una de las historias más ricas dentro del futbol de la historia.

Una vida que no parecía fuera de lo común

Lionel nació en la Clínica Italiana de Rosario y pesó 3,600 gramos, siendo el tercero de cuatro hijos de la pareja conformada por Celia Cuticcini y Jorge Messi, dos fans del cantante Lionel Richie, de ahí el nombre que eligieron para el pequeño. Al salir de ahí lo llevaron a vivir a la calle Lavalleja, en un popular barrio llamado La Bajada, donde creció con lo justo, pero feliz y acompañado por sus hermanos Rodrigo, Matías y María Sol.

Cintia Arellano fue la mejor amiga de su infancia y ambos han admitido que gracias a ella logró sacar buenas calificaciones en la Escuela N° 66 General Las Heras, porque estudiar no era algo que le agradara a Lío. Ella también fue de las primeras personas que se dio cuenta que su tímido carácter se borraba apenas tomaba un balón en una cancha.

Mientras avanzaba en el colegio, su abuela Celia era la que se encargaba de llevarlo a los entrenamientos a Grandioli, en esas horas en las que sus padres buscaban llevar sustento a su casa, pero la rutina se rompió el día que su padre no pudo pagar los boletos y no lo dejaron entrar, por lo que lo sacó de esa organización para llevarlo a donde su pequeño interesara.

A los 7 años, Newell’s Old Boys resultó el destino de Piqui, como le apodaron por su corta estatura; contó con el impulso de su hermano Rodrigo y de su padre, dos fervientes aficionados de los rojinegros. 


¡Messi: entre “picados” y un problema físico!

Eran los años en los que Lío disfrutaba todo, pero muy especialmente esos días en casa de la abuela, donde los partidos se extendían desde la mañana ya cerca de la noche, en duelos que muchas veces terminaban mal por la calentura del juego y porque Lionel nunca quería perder en nada.

“Terminábamos mal, siempre peleados. Aunque ganáramos nosotros, mi hermano me jodía igual, porque sabía que me calentaba. Siempre terminábamos mal, yo llorando y recaliente. Más de una vez volaron piñas”, recordó Leo en declaraciones que difundió El Gráfico (agosto, 2021).

Igual le divertía ir a la plaza de la localidad para jugar con otros niños, aunque tenía que enfrentarse a los mayores, que incluso llegaban a ser de 17 o 18 años, diversión que intrínsecamente lo llevó a forjar un carácter más fuerte.

Sin embargo, ya también empezaba a lucir algo extraño en él, porque no tenía un ritmo de crecimiento cercano al de los muchachos de su edad, lo que confirmó el médico Diego Schwartzstein, quien a los 11 años avisó a Jorge y Celia que Lío tenía un déficit en la hormona de crecimiento y eso retrasaba el desarrollo de sus huesos.


Tocaron puertas y en una servilleta lo aseguró

Tras el análisis médico, la familia encontró la forma de iniciar un tratamiento hormonal que costaba 900 dólares al mes cubiertos por la caridad pública y otra parte más por la Fundación Acindar, donde trabajaba el padre como policía, pero el alto costo llevó a que el apoyo se acabara rápido.

Entonces, Jorge Messi se convenció de que podría aprovechar el descomunal talento de su hijo para encontrar un club que pagara al tratamiento; fue Newell’s el primer interesado, aunque la voluntad duró poco, por lo que después llegó River Plate, equipo que ponía como condición la liberación del jugador de parte del club leproso: “Me llamaban todos los días, pero yo no quería saber nada”, reprochó el padre en múltiples ocasiones.

Una llamada a una prima de Celia que vivía en la ciudad española de Lérida abrió un nuevo horizonte; se abría la posibilidad de emigrar y así sucedió gracias al apoyo de Josep María Minguella, un hombre respetado en el Barcelona y que desde los 13 años seguía a la promesa rosarina.

Fue Minguella quien insistió ante Carles Rexach y Joan Gaspart para que aceptaran a Lío en algunas pruebas; tras dos semanas de examinarlo en la cancha y un partido entre el Juvenil A contra el B, consolidó el joven talento.

Rexach optó entonces por llevarse a Jorge y a Lío a la cafetería del club, donde se acordó sobre una servilleta el destino final del pequeño futbolista: “En Barcelona, a 14 de diciembre de 2000 y en presencia de los Srs. Minguella y Horacio (por Gaggioli, colaborador de Minguella y hombre de confianza de los Messi), Carles Rexach, secretario técnico del FCB, se compromete bajo su responsabilidad, y a pesar de algunas opiniones en contra, a fichar al jugador Lionel Messi siempre y cuando nos mantengamos en las cantidades acordadas”.


El club catalán lo firmó oficialmente el 1 de marzo y además de pagar su salario conforme avanzara en las categorías, le facilitaría el tratamiento hormonal, el cual debió ser más intenso y cada vez más caro. Con 13 años apenas tenía 1,40 de altura, por lo que tenían que seguir trabajando.

Para que Newell’s liberara el pase, el Barcelona contrató a Jorge como “informador de partidos”, un trabajo formal que ayudaría ante la FIFA, la cual determinó que el niño tenía que estar con su padre, por lo que el equipo leproso debió dar su aval obligado.

“Al año de estar en España, mi hermano se quería volver, porque no aguantaba más y fui yo quien decidí seguir, aunque ellos regresaran”, diría un año más tarde Lío, quien tras un periodo inicial incierto explotó en la Temporada 2002-2003, marcó 37 goles en 30 juegos, oro puro para una institución que no demoró en catapultarlo, ya que otros clubes de Europa empezaron a seguirlo, pero también otras selecciones, como España.

Entonces la maquinaria argentina lo amarró; Hugo Tocalli, entrenador de la Sub-17, localizó a Lío, quien hizo saber que Argentina era su prioridad.


Del debut a ser “el mejor de la historia”

Barcelona tiene registrado en sus documentos oficiales que Lionel debutó con el primer equipo el 16 de octubre de 2004 en un partido oficial de LaLiga ante el Espanyol de Barcelona. Entró al minuto 82 en sustitución de Deco con 17 años, 3 meses y 22 días de vida para escribir uno de los capítulos más especiales del club catalán.

Messi alcanzó su nivel superlativo bajo el manto de Pep Guardiola, con quien coincidió en el primer equipo, a partir del 8 de mayo de 2008.

Juntos, y apoyados en una generación irrepetible -Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Gerard Piqué y Carles Puyol, entre otros-, le dieron forma a uno de los mejores equipos de la historia, ganando –por ejemplo- el Sextete de 2009 (Champions, Supercopa de Europa, Mundial de Clubes, Copa del Rey, Liga y Supercopa de España).

Desde entonces los comentarios en los que se afirmaba que era “el mejor jugador de la historia” se hicieron comunes, aunque también el odio creció de la mano por esos que creen que no tiene todavía los argumentos suficientes, a pesar de los 7 Balones de Oro que tiene y sus incalculables cualidades técnicas.

La rivalidad con Cristiano Ronaldo

A mediados del 2009 llegó al Real Madrid el portugués Cristiano Ronaldo, otro elegido del futbol con el que forjó una gran rivalidad que marcó la vida de ambos, porque fue habitual verlos pelear por el Pichichi, por todos los campeonatos y las máximas distinciones individuales.

En Barcelona, Messi acumuló 672 goles en 778 partidos hasta su salida a mediados de 2021, cuando Paris Saint Germain se lo llevó sin costo, tras finalizar contrato con los blaugranas.


La deuda con la selección de Argentina

Desde que Argentina lo aseguró con un partido amistoso ante Paraguay en 2004, Leo se ligó de forma eterna a la Albiceleste, siendo todavía la obtención de la Copa del Mundo como su único pendiente; ganó el Mundial Sub 20 (2005), el Oro en Olímpicos (2008) y la Copa América (2021). Ya es el mejor goleador del representativo (61) y solo tiene un reto por alcanzar; la Copa del Mundo en Qatar 2022, donde la Argentina se enfrentará a Arabia Saudita, México y Polonia en el Grupo C.

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