Del estadio al mercado: los equipos de futbol que cotizan en bolsa
El primer equipo mexicano en adoptar la estrategia de cotizar en los mercados accionarios es el América.

Celebrar un gol es emocionante; ver crecer tu inversión gracias a ese mismo gol puede serlo aún más. Para millones de aficionados, el Manchester United, el América o la Juventus representan pasión y orgullo deportivo. Para otros, también son una oportunidad de participar en el éxito desde los mercados financieros.
Si bien no es novedad que los equipos de futbol operan como empresas y que este deporte sustenta a una enorme industria, fue hace no mucho tiempo que se hizo posible el que los inversionistas particulares puedan convertir su pasión deportiva en rendimiento bursátil.
Clubes como el Olympique de Lyon, el FC Porto, el Ajax y otros clubes mencionados previamente, han encontrado en los mercados de valores una vía para financiar sus operaciones y fortalecer su perfil como marcas competitivas. La lógica detrás es sencilla: en lugar de depender únicamente de los patrocinadores o de la clasificación a torneos relevantes, un club de futbol que cotiza puede emitir acciones y convertir a sus aficionados —o incluso a quienes no lo son— en financiadores del equipo. Así, el club recibe liquidez y el inversionista obtiene una participación en el negocio.
Esta tendencia comenzó en Europa cuando en 1983 el Tottenham Hotspur se convirtió en el primer club inglés que debutó en la Bolsa de Valores de Londres. La estrategia fue un éxito —aunque momentáneo— pues ayudó al equipo a sortear algunos retos financieros que enfrentaba. En ese entonces la medida causó sorpresa por ser inusual, pero hasta la fecha decenas de equipos siguieron los pasos del club inglés tanto en Reino Unido como en Italia, Alemania, Portugal, Dinamarca y hasta en México.
El primer equipo mexicano en adoptar la estrategia de cotizar en los mercados accionarios es el América. El club debutó en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), bajo la clave de Águilas CPO en febrero de 2024, a través de la empresa Ollamani, la cual también incluye al Estadio Banorte y otros negocios de entretenimiento (como Casinos Play City y publicaciones impresas).
Entre las principales razones detrás de la salida a bolsa de Águilas destaca la búsqueda de creación de valor para los accionistas de Grupo Televisa, que decidió escindir estos activos futbolísticos para darles una identidad bursátil propia. El club llega al mercado respaldado por fundamentos sólidos: es la franquicia con la afición más grande de la Liga MX y registra consistentemente las mayores audiencias televisivas del torneo. Atributos que adquieren una dimensión distinta después del furor que se vivió en la cancha por el torneo internacional de futbol y el Estadio Banorte —del cual Águilas es propietario— se convirtiera en el único recinto en la historia en recibir tres ediciones del torneo más grande del planeta.
El debut de su acción tuvo un desempeño positivo y a la fecha se posiciona como una alternativa que combina la emoción del deporte con la oportunidad de que los inversionistas, que también son aficionados, formen parte de un proyecto en el que creen. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en el campo de juego, elegir invertir en cualquier club de futbol tiene que responder a una estrategia en la que lo emocional esté supeditado a los objetivos particulares; por ello, resulta indispensable tomar cualquier decisión de inversión con el acompañamiento de un asesor financiero.
El análisis del mercado bursátil de los clubes deportivos revela un segmento de inversión cada vez más relevante, donde la pasión y las finanzas convergen de una manera poco común. A medida que más equipos exploran los mercados de capitales para financiar su crecimiento, los inversionistas encontrarán nuevas oportunidades para participar en el desempeño de marcas deportivas con alcance global y bases de aficionados altamente comprometidas. No obstante, como ocurre en el deporte, el éxito nunca está garantizado. El valor de estos activos puede verse influenciado tanto por factores financieros como por resultados deportivos, cambios en la gestión, fichajes, patrocinios o incluso la percepción y el nivel de compromiso de la afición.
Por lo anterior, invertir en clubes deportivos puede ofrecer una combinación atractiva de rentabilidad y conexión emocional, pero requiere el mismo análisis, disciplina y visión de largo plazo que cualquier otra inversión. Después de todo, aunque los resultados en la cancha pueden influir en el desempeño de una acción, el verdadero valor de estos activos depende de factores financieros y estratégicos mucho más amplios. En este mercado, la pasión puede ser el punto de partida, pero nunca debe sustituir una estrategia de inversión sólida y bien fundamentada.
Autor: Alejandro Azar Wabi, Director de GBM Research.
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