Jesús Owono: ¿Quién es el portero señalado tras la muerte del futbolista Jesús de Miguel?
Tiene 25 años, es internacional con su selección y se formó en el futbol español. Su historia comenzó con una separación familiar, encontró en la portería un destino inesperado.

Antes de convertirse en el nombre que hoy ocupa los titulares del futbol español, ya que aficionados lo culpan de la muerte del futbolista de Tenerife, Jesús de Miguel, el portero de Andorra, Jesús Owono, fue un niño que solamente quería estar con su madre.
Nació el 1 de marzo de 2001 en Bata, Guinea Ecuatorial. Su infancia transcurrió entre los afectos familiares y las distancias que impone la migración. Su madre había viajado a España para buscar mejores oportunidades y sostener a la familia. Él permaneció inicialmente en su país, después se trasladó a Malabo y finalmente emprendió el viaje que cambiaría su vida. Tenía ocho años cuando llegó a San Sebastián para reunirse con ella.
Mucho antes de imaginarse como futbolista profesional, su sueño era más sencillo y profundo: recuperar la cercanía con su madre.
“Vine persiguiendo el sueño no de jugar al futbol, sino de estar con mi madre”, recordó en una entrevista con EL PAÍS.
Esa frase permite entender una parte fundamental de su personalidad. El futbol llegó después. Primero estuvo la familia, una constante que sigue ocupando un lugar central en su vida.
De una plaza de San Sebastián a la élite del futbol
Su integración en el país Vasco fue rápida. Aprendió euskera (lengua del País Vasco), asistió a la escuela y comenzó a jugar futbol en el entorno de San Sebastián. Sus primeros pasos fueron en el Antiguoko, una institución reconocida por su trabajo de formación y por haber desarrollado a jugadores que después llegaron a la élite.
En sus inicios no era portero, jugaba como extremo, tenía velocidad y condiciones ofensivas; sin embargo, una situación fortuita cambió su posición para siempre.
Durante un entrenamiento lesionó accidentalmente al guardameta de su equipo. Ante la necesidad de encontrar un sustituto, decidió ponerse bajo los tres postes. Lo que comenzó como una solución circunstancial, terminó convirtiéndose en su vocación.
A los 12 años llamó la atención de la Real Sociedad, donde permaneció en categorías inferiores durante cuatro temporadas. En 2016, con apenas 15 años, dio otro paso importante al incorporarse al Deportivo Alavés.
La decisión implicaba alejarse de casa y comenzar a construir una independencia que todavía estaba aprendiendo a manejar. Su familia lo respaldó y él entendió que, para crecer, también tendría que aprender a estar lejos de los suyos.
El 2 de enero de 2022 debutó en Primera División con el Alavés, precisamente frente a la Real Sociedad, el club que había formado parte de su desarrollo. Aquel encuentro terminó 1-1 y representó un momento histórico: se convirtió en el primer futbolista nacido en Guinea Ecuatorial en disputar un partido de la máxima categoría española.
Su camino no fue lineal. Tuvo que competir por la titularidad, esperar oportunidades y aprender a convivir con la irregularidad que suele acompañar a los porteros jóvenes.
Una identidad entre dos países
Aunque su formación futbolística ocurrió en España, Owono eligió representar a Guinea Ecuatorial, el país donde nació.
Debutó con la selección absoluta el 25 de marzo de 2019, en un partido amistoso frente a Arabia Saudita. Desde entonces ha formado parte del representativo nacional y participó en la Copa Africana de Naciones.
Su historia tiene un significado particular para un país cuya diáspora encuentra en el deporte una forma de mantener sus vínculos con el lugar de origen.
Owono representa esa doble pertenencia: creció en España, se formó en sus clubes y aprendió su cultura, pero eligió llevar los colores de Guinea Ecuatorial en el futbol internacional. No tuvo que renunciar a una parte de su historia para construir la otra.
Jesús Owono no es únicamente un portero formado en el futbol español: también es internacional absoluto con Guinea Ecuatorial, la selección de su país natal, con la que ha construido una trayectoria que incluye participaciones en la Copa Africana de Naciones y en las eliminatorias mundialistas.
La fortaleza que trabajó desde niño
En una entrevista publicada por EL PAÍS en junio de 2024, dentro de un proyecto de LaLiga contra el odio en el deporte, habló de los insultos racistas que había recibido en los estadios.
“Mono, vete a tu país”, recordó como una de las expresiones que había tenido que escuchar. Su respuesta no fue fingir que esas agresiones no existían. Explicó que trabajaba su inteligencia emocional desde los 12 años y que había recurrido a especialistas en salud mental para aprender a procesar situaciones que excedían el terreno deportivo.
Es un aspecto importante de su biografía porque habla de un futbolista que entendió desde niño que el rendimiento no dependía únicamente de sus condiciones físicas. También había que prepararse para la exposición pública, la frustración, los errores y los ataques personales.
En aquella conversación habló de la importancia de recibir ayuda profesional. Una postura que rompe con la vieja idea de que un deportista debe soportarlo todo en silencio.
El futbol no es toda su vida
Owono también ha buscado construir una identidad fuera de las canchas. Estudió Administración y Dirección de Empresas, una decisión que responde a su interés por tener una formación académica y preparar una vida más allá del futbol profesional. En entrevistas ha contado que consiguió calificaciones sobresalientes, incluso matrículas de honor.
La música ocupa otro espacio importante en su rutina. Le gusta el afrobeat, pero también escucha música clásica, particularmente Beethoven, cuando necesita concentrarse para estudiar.
Es aficionado al universo Marvel, colecciona figuras y tiene una predilección especial por personajes como Thanos y Venom. También disfruta bailar y ha participado en contenidos digitales con creadores españoles.
El terrible momento que cambia su historia
Después de su etapa en el Deportivo Alavés, Owono llegó al FC Andorra en calidad de préstamo durante 2025. En agosto de 2026, el club acordó su incorporación definitiva con un contrato hasta junio de 2028 y opción de ampliarlo dos temporadas más.
Y entonces ocurrió la tragedia. El 2 de noviembre de 2026, durante el encuentro ante el CD Tenerife, salió de su área para disputar un balón y chocó con Jesús de Miguel. El delantero cayó inconsciente tras el rodillazo de Owono y necesitó asistencia médica urgente.
Owono fue expulsado. Horas después, el Tenerife confirmó la muerte de su futbolista de 30 años.
De acuerdo con información publicada por AS, el portero quedó profundamente afectado y el FC Andorra ha respaldado a su jugador, quien tiene la intención de acercarse a su familia.
Ahora deberá afrontar una experiencia radicalmente distinta: la muerte de un compañero de profesión después de una acción en la que participó.
¿Cómo procesará lo ocurrido?, ¿qué consecuencias tendrá en su vida personal y deportiva? Sería irresponsable anticiparlo.
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