Leyenda de Chivas: creció con golpes, aprendió futbol driblando carros y a ganar dinero con cajón de bolero
La historia de Camilo Romero, un exjugador que pudo triunfar en el futbol gracias a su esfuerzo desde niño; es el invitado en Capitán Financiero.

En el nuevo episodio de Capitán Financiero aparece un referente del futbol mexicano, una leyenda de Chivas que fue también seleccionado mexicano; se trata del defensa Camilo Romero, campeón con el rebaño en el Verano 97.
Camilo habló de sus inicios, de cuando tenía que tomar de niño el camión para ir a bolear zapatos y regresar de madrugada con 20 pesos en la bolsa, de lo contrario no podía volver a su hogar o se ganaba una golpiza.
Desde ahí entendió que el carácter y la disciplina valen más que cualquier contrato.
"Yo tenía que llegar de la escuela a las 6, 7 de la noche, me acuerdo, en la primaria, y tenía que agarrar el cajón para bolear e irme al mercado a bolear. Y tenía que llegar con una cantidad de dinero hasta llegar a veces a la 1 o 2 de la mañana. De chiquito, hasta que lo hicieras, porque era un compromiso, una obligación, era una meta para ellos."Decía mi padre, 'tienes que llegar con 20 pesos, si no, no puedes entrar a casa'. Entonces, todo eso te va forjando de una manera, a lo mejor con carácter fuerte, más que nada. No lo aplaudo, te digo, no lo aplaudo, yo creo que los tiempos cambiaron mucho, pero sí lo agradezco, porque a fin de cuentas fue madurez".
Si no cumplía con la meta, había golpes, todo eso hoy lo agradece Romero, aunque sabe que en estos tiempos esa metodología no es buena, aunque con él funcionó.
"Tienes que manejar la familia diferente... a mí me ponían en un tejaban y me pegaban con un cable de luz y de chavito. Por cosas que hacías de niño, por cosas que a lo mejor me faltó hacer en el trabajo o me salía a jugar en la calle de futbol sin haber hecho lo que tenía que hacer. Entonces, a base de golpes antes aprendía uno. Yo de la forma como me educaron, feliz y contento".
Aprendió en la calle
Romero jugó futbol por necesidad, tenía que llevar dinero a casa y su talento le funcionó.
"Decía que los mejores jugadores se hacían en la calle. Los fundamentos los conocías en la calle. Y sí, es cierto. O sea, una pared la hacías con la pared de la calle. Driblabas con el carro que venía, te enseñabas a driblar porque venía el carro para que no te machucara. La pasabas por abajo y hacías el caño, buscaba la forma de cómo aprender. Antes no había, no existían las escuelas de futbol"."Yo fui futbolista también por necesidad. No por pensar en el dinero, sino pensar en la familia. Éramos una familia muy limitada totalmente, donde vivíamos en un cuarto los 12. Y quieras que no era una fuente de ingreso y de salida para pensar en lograr hacer algo".
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