'Era futbol alegre, de mística'; exjugadores recuerdan al Atlas 'de las masas' de La Volpe

La última gran "camada" del Atlas a finales de siglo pasado dejó huella en el futbol mexicano bajo la tutela de La Volpe, el hombre que "ganó sin corona".

Daniel Osorno, Miguel Zepeda y Omar Briseño en aquel Atlas de 1999. (Mexsport)

Édgar Malagón Medel

Tenía ya la experiencia de ser Campeón con el Atlante, cuando Ricardo Lavolpe llegó al Atlas en 1997 para comenzar a escribir una historia que la afición sigue recordando a varias décadas de distancia gracias al estilo que cautivó e hizo de los Zorros un inolvidable sin coronas.

El La Volpismo encontraría su punto más alto a nivel de clubes a finales de siglo, su estilo consistía en jugar con una línea de cinco defensores, de los cuales tres eran marcadores centrales y otros dos carrileros. Esto permitía que al ofender, el equipo tuviera superioridad numérica.

El propio Bigotón realizó, hace algún tiempo, un blog en YouTube donde explica estos conceptos de sus equipos, incluida la Selección Mexicana, la cual dirigió entre 2002 y 2006 y que es muy recordada por su actuación en la Copa Confederaciones del 2005.

La Volpe dedicó un episodio de su Vlog al inolvidable Atlas de 1999, que “fue de los equipos que dejan una huella” si bien no lograron el titulo porque los penales favorecieron al Toluca de Enrique Meza.

“Acá empieza una estrategia que no es solamente de marca. Por supuesto marcamos cuando la pelota es de ellos. Respetamos al rival, pero a estos volantes creativos son cuando estos jugadores (los carrileros) con la posesión de pelota pasan al ataque”, explica el entrenador.

El Atlas de 1999 era futbol de alegría: Daniel Osorno

Daniel Osorno, uno de los delanteros que dirigió La Volpe en esa escuadra de 1999, recuerda el trabajo que debieron realizar para alcanzar el objetivo.

Era un futbol de alegría, de ida y vuelta que poco a poco se fue logrando a lo Atlas y la mística de ida y vuelta es lo más padre de lo que se hizo en esa era de Ricardo”, recordó Osorno en entrevista con Mediotiempo.

“Fue la confianza de un entrenador, día a día se fue fortaleciendo ese futbol que pretendía Ricardo La Volpe. Era entrenar tres o cuatro horas al día, fue un factor importante para jugar y trascender con uno de los mejores equipos de futbol”.

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