Liga MX

¡Mazazo azulgrana! Atlante vence al Cruz Azul y le quita el invicto

Los Potros mostraron orgullo, capitalizaron sus acciones y doblegaron a una Máquina que no tuvo lucidez ni reacción.

Luis Calzadilla (Imago7)
Luis Calzadilla (Imago7)
Higinio Robles
Ciudad de México

Se acabó la marcha perfecta de Cruz Azul, se acabó el invicto de Joel Huiqui al frente de La Máquina. El campeón de Liga, el Campeón de Campeones recibió un golpe de realidad, un baño de humildad, un freno en seco. El Atlante fue el guapo que acabó con el ensueño cementero. Sí, un equipo con menos recursos demostró que el balón no conoce de jerarquías ni de nóminas millonarias. Cruz Azul 2, Atlante 3, así de duro, así de real.

Y es que desde el arranque el mensaje fue diferente, Joel Huiqui sorprendió con su alineación, el entrenador de La Máquina hizo varios cambios, en la portería y en medio campo, dosificó a Charly, Lira y Paradela después de su actividad en el Juego de Estrellas y también le dio minutos de juego a Andrés Gudiño; además de que no pudo contar con Rotondi por una lesión.

Aun con las numerosas bajas, Cruz Azul presentó un cuadro de jerarquía, con más recorrido que el de los Potros. Fue el turno para que Andrés Montaño, Luka Romero, Ibáñez y Ebere mostraran que pueden tener un papel de mayor impacto.

Sin embargo, la realidad es que a varios de ellos les faltó lucidez, Cruz Azul fue mejor, tuvo la pelota, las jugadas más peligrosas, pero en la última zona sigue sin ser ese equipo que castigue a sus rivales.

El Atlante aguantó, planteó un partido al error celeste, estuvo muy acertado en las vigilancias defensivas, apenas le concedió un resquicio a Ibáñez y Ebere, y cuando ambos tuvieron su chance demostraron que están lejos de un buen nivel.

Primero, Montaño sacó un pase bombeado de la chistera, puso la pelota en el pecho de Ibáñez, el Tanque la bajó con elegancia, pero perdió un tiempo en el remate y se le escapó el gol. Noche de nubarrones para el argentino.

Lo mismo ocurrió con Ebere, el nigeriano cazó un rechace en el área, pero la bola no le quedó a modo, disparó con derecha y el balón se fue alto. Otra vez esa versión de Cruz Azul en la que no refleja en el arco rival sus mejores sensaciones. Otra vez una cachetada que le obligaba ir a remolque.

El potro relincha

En la recta final del primer acto el Atlante tomó un aire de valentía, ya había pasado la fase de agobio y resistencia, se soltó del freno y le metió nervio al partido y a La Máquina.

Édgar Jiménez avisó con un derechazo que se estrelló el palo, respiró toda la parroquia celeste, pero ese alivio apenas les duró unos segundos, porque Portales colgó un centro desde la derecha, Gudiño quedó corto en la lucha por la pelota, Luis Puente fue más pillo y tuvo más potencia en el salto, remató con la cabeza y puso en ventaja a los Potros. Un gol de puro esfuerzo, de puro corazón, de pura fe. Mientras Cruz Azul se mostraba dubitativo en las áreas; los Potros eran eficiencia en estado puro.

Y si Atlante se fue al vestuario con una sonrisa, apenas arrancó el complemento castigó a un equipo endeble y aletargado, La Máquina salió dormida, defendió con indolencia y Julio asistió a Calzadilla quien disparó con derecha y casi la puso en el ángulo.

Cruz Azul no pudo ante Atlante (Imago7)

De ida y vuelta

Solo así reaccionó Huiqui, después de un gol anulado a Ebere por fuera de juego, mandó al campo a Paradela y Charly, le quedaba media hora a La Máquina para salvar el partido y el orgullo. Ibáñez salió del letargo descontó con una buena jugada y le dio otro sentido al juego.

Si, Huiqui mandó más dinamita y jerarquía con el Toro y Lira para apagar la rebelión atlantista. La Máquina se aceleró, tomó más presencia, tomó una marcha diferente y aceleró el partido. Jiménez privó al mismo Ibáñez del empate, lo pasaban mal los Potros que pasaban a un plan de contención y resistencia.

Y sí, el espíritu atlantista encontró el tercero gracias a una contra cuando más agobio sufría. Cruz Azul reclamó un penal y el VAR intervino para determinar que sí existía, pero a favor de los Potros por una barrida de Ditta sobre Martín Fernández. Lo cobró Johan Julio y aumentó la distancia.

Apeló Cruz Azul a su orgullo, al amor propio, aunque pudo hacer más decorosa la derrota con un penal justo en el cierre del partido, el Toro Fernández falló. No fue la noche de La Máquina por más que Palavecino marcó en la última acción.

Algún día tenía que llegar el descalabro para Huiqui; ahora es el momento de gestionar esta adversidad, ahí es donde los entrenadores muestran su empaque profesional y emocional.

Luis Puente adelantó al Atlante (Mexsport)


Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MEDIOTIEMPO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.