¡Se aleja de la pelea! Liverpool hiló su cuarto empate en descafeinado juego ante Burnley
Los Reds no logran meterse de nuevo en la pelea por la Premier League tras una mala racha en la que se olvidaron de jugar bien.

Cuatro empates consecutivos, ocho puntos perdidos por el camino, reflejan el decaimiento progresivo del Liverpool, incapaz de ganar en Anfield al Burnley, penúltimo en la tabla de posiciones de la Premier League y resignado a la más que posible pérdida de la categoría, que descubrió otra vez las numerosas dificultades y carencias del vigente campeón.
Ni los arreones ni el dominio constante del cuadro de Arne Slot ni la fortuna ni los penaltis, como el que falló Dominik Szoboszlai, le dieron para ganar a un rival frágil que lleva nueve derrotas y ahora cuatro empates en sus trece partidos recientes y que solo ha ganado tres en la Premier. El último en octubre pasado, en Wolverhampton.
Primero sostenido por el veterano meta Martin Dubravka. Después, por la falta de acierto de los atacantes del equipo 'red', que cada vez se aleja más del liderato del Arsenal, a doce puntos, y que siente el aliento de sus perseguidores, como el del Manchester United, en la puja por mantener una de las plazas de la Liga de Campeones.
Se le terminan los argumentos a Arne Slot, distanciado del brillo del pasado curso, cuando el Liverpool era un equipo intratable. Decayó paulatinamente, pero los escasos despistes le costaron caro.
Abrumó a su rival desde el principio, con ocasiones que se multiplicaban y que desbarataba Dubravka, como la de Cody Gakpo, a los veinte minutos, de cabeza, o la de Hugo Ekitike, también por alto.
La más clara, sin embargo, fue desde los once metros, a la media hora, por una falta dentro del área de Florentino sobre Cody Gakpo. El penalti lo lanzó el especialista húngaro Dominik Szoboszlai, que estrelló el tiro en el larguero.
Aún así no decayó el Liverpool, que tomó ventaja al borde del descanso en una gran acción individual que comenzó Hugo Ekitike, que llegó hasta la línea de fondo. El balón llegó a Curtis Jones, que encontró a Florian Wirtz y éste no perdonó.
Con todo a favor no fue capaz de cerrar el partido. Wirtz tuvo el segundo gol al inicio de la segunda mitad, pero Dubravka volvió a aparecer.
Se estiró esporádicamente el Burnley. Con eso le bastó. Amenazó en el minuto 63, en una mala cesión de Konaté, precipitada, cuando interceptó un pase de Marcus Edwards a Jauidon Anthony que salvó Alisson, y dos minutos después con el gol.
Fue de Marcuds Edwards, que recibió una estupenda asistencia del portugués Florentino. Casi sin ángulo, escorado, disparó al segundo palo y superó a Alisson. Fue el empate que premió a los visitantes, castigó al Liverpool y alargó las dudas y la incertidumbre sobre el futuro del técnico Arne Slot.
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