Selección Mayor

Luis García: ‘México no pertenece a la mesa de los grandes'

Con la experiencia de dos Mundiales, el ahora comentarista recuerda con orgullo su participación, destaca sus errores, y analiza por qué México sigue buscando dar el salto entre las potencias.

Luis García hizo dos goles en el Mundial de 1994. (Foto: Mexsport)
Luis García hizo dos goles en el Mundial de 1994. (Foto: Mexsport)
Minelli Atayde
Ciudad de México

Cobijado detrás de los micrófonos, algo que ha hecho en los últimos 26 años, luego de retirarse de las canchas, Luis García habla de su experiencia en los mundiales de Francia 1998 y Estados Unidos 1994, donde marcó dos goles.

Hace un análisis de la Selección Mexicana y el lugar que ocupa en Copas del Mundo, y rememora momentos como futbolista, desde el llamado para jugar su primer Mundial, sus dos goles ante Irlanda y la amarga eliminación ante Bulgaria.

México no es una potencia

Para el exfutbolista surgido de los Pumas es clara la posición que tiene el Tri a nivel global. No es parte del selecto grupo de potencias, y si bien, para él es bueno estar entre las mejores 13 o 14 selecciones, también es consciente de que se puede trabajar en todos los niveles, para mejorar ese lugar.

“Nos han eliminado rivales de enorme jerarquía: Bulgaria, Alemania, Brasil, Argentina. Son equipos con más talento, mejor entrenados y con ligas más fuertes. Cuando llegas a esas instancias, los partidos son parejos, pero ellos tienen ese extra. Yo lo llamo la mesa del Rey Arturo: ahí están Alemania, Francia, Argentina, Brasil, España. México sólo se ha asomado a esa mesa de los grandes, pero no pertenece aún. Ser 12, 13 o 16 del mundo no es despreciable en ninguna profesión, pero sí se pueden hacer cosas para meterte con más frecuencia entre los 10 o los 8 mejores”.

Luis García festejando un gol con México. (Foto: Mexsport)

Y al ser cuestionado si la evolución de México se frenó algún punto, tomando en cuenta que en el último Mundial (Qatar 2022) ni siquiera se clasificó a la segunda fase, cuando no pasaba desde la edición de Argentina 1978, dijo:

“Es difícil señalar una sola razón. Durante casi 30 años México calificó a segunda ronda. Hoy el mundo está globalizado y compites contra muchísimos más jugadores. Una cuestión es que en México no se generan futbolistas de élite con mayor frecuencia. Además, los clubes trabajan para sus intereses, no para la Selección, y eso termina afectando al jugador mexicano, que debuta tarde y a veces está sobrevaluado en el mercado local, lo que dificulta su salida al extranjero”.

Luis García cuando jugaba en Pumas (Mexsport)

Los Mundiales del Doctor García

Su historia con la Selección Mexicana está marcada por recuerdos intensos, goles decisivos y también momentos amargos que, décadas después, analiza con serenidad. Para iniciar, Luis recuerda cómo vivió el ver su nombre en la lista final para el Mundial.

“Mandan la convocatoria final y tú tenías cierta idea de que ibas a estar porque habías estado en todo el proceso mundialista. Sale el fax y, como yo era delantero, mi nombre aparece casi al final. Había ansiedad en mi casa en España, que era la casa que le rentaba a Hugo Sánchez. Cuando sale mi nombre, fue una alegría brutal. Estaba solo, grité, fue un momento mundial. Cuando tú juegas a la pelota o haces cualquier deporte, tu máxima aspiración es representar a tu país en el momento más importante, jugar un Mundial es lo máximo que pude haber logrado”.

Para el Mundial de 1994, México integró el Grupo E, considerado uno de los más parejos en la historia. El debut fue derrota 1-0 ante Noruega, resultado que encendió las alarmas, aunque García recuerda que el equipo no jugó mal.

“Habíamos entrenado bastante bien. Jugamos contra Noruega, que en ese entonces era el caballo negro de Europa. El gol de ellos viene de un error puntual, pero el equipo jugó bien y tuvimos oportunidades. En un torneo tan corto, perder el primer partido te obliga a ganar los siguientes. Hay presión, claro. Miguel (Mejía Barón) hizo modificaciones, regresó Beto Aspe, hizo ajustes y funcionaron”.

La reacción llegó en el segundo partido, cuando México venció 2-1 a Irlanda en Orlando. Esa noche, García firmó un doblete que lo colocó en la historia del Tri.

Luis García conoce bien a Aguirre. (Foto: Mexsport)

Un instante irrepetible

Es lo mejor que me ha pasado en la vida. Ese fue mi momento más importante. Yo era centro delantero, pero me tocó jugar como extremo por derecha. Entrenábamos mucho que si la pelota iba por fuera yo tenía que cerrar atrás del centro delantero, y los dos goles son así: aparezco de afuera hacia adentro. En uno remato de primera y en el otro controlo y remato. Fue una locura el festejo. Siempre digo que después del de (Marco), Tardelli en el 82, el segundo festejo más emotivo tiene que ser el mío. La tribuna estaba toda verde y hubo un instante en que no escuché nada y luego explotó la emoción”.

El tercer encuentro del grupo terminó 1-1 frente a Italia, marcador que aseguró el pase mexicano a octavos como líder del sector. En esa fase, el Tri empató 1-1 con Bulgaria y cayó 3-1 en penales. A pesar de la eliminación, aquel plantel dejó la sensación de que podía aspirar a más.

“Queríamos mucho más. Teníamos un equipo muy competente en todas las líneas y enfrentamos a Bulgaria, que era un rival bravísimo y que llegó a semifinales. En el partido sentíamos que lo podíamos ganar. Incluso cuando ellos se fueron arriba, empatamos y tuvimos chances de ganarlo antes de los penales. Luego vienen los penales, que en esa época eran más líricos porque no conocías a los tiradores ni a los porteros. Jorge paró uno, pero no tuvimos la fortuna de meter los necesarios y quedamos fuera. Fue una decepción porque sentíamos que podíamos enfrentar a Alemania en la siguiente ronda”.

García vivió el partido con intensidad, aunque también acepta que sintió culpa por su expulsión

Fue una irresponsabilidad. Salvo Javier Aguirre y yo, hay muy pocos expulsados mexicanos en Copas del Mundo, así que tenemos ese lugar 'honorable'. Me equivoco en la primera falta, muy burda, y ahí me sacan la amarilla. La segunda es debatible, pero yo ya había abierto la puerta al árbitro. Fue responsabilidad mía. Nadie me reclamó nada; era un grupo con mucho respeto y yo reconocí mi error”.

El duelo terminó, México había perdido en penales, esos que durante años fueron un dolor de cabeza para el conjunto nacional en torneos internacionales. 

Luis relata que en el vestidor había “un silencio sepulcral. No hubo reproches ni insultos, solo tristeza. Regresamos a México a la conferencia y recuerdo el gran respeto que había entre todos. Sabíamos que éramos profesionales y aceptamos que no tuvimos la capacidad ni el talento para llegar más lejos”.

Cuatro años después, García volvió a una Copa del Mundo, aunque su rol fue distinto. En Francia 1998 México empató 2-2 con Bélgica, igualó 2-2 con Países Bajos, venció 3-1 a Corea del Sur y cayó 2-1 ante Alemania en octavos de final. Él no disputó minutos, pero valora la experiencia como parte del sueño cumplido.



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