Selección Mayor

Raíces, el Comienzo: Orbelín Pineda, los humildes orígenes de un gran jugador

El ya mundialista con el Tri en este 2026 tuvo un pasado donde aprendió el valor del trabajo duro y la constancia para alcanzar un sueño.

Orbelín Pineda ya cuenta con un largo recorrido en la Selección Mexicana (Imago7)
Orbelín Pineda ya cuenta con un largo recorrido en la Selección Mexicana (Imago7)
Ciudad de México

Siendo parte de la plantilla que ya debutó en la Copa del Mundo en este 2026, la realidad actual de Orbelín Pineda en el futbol europeo contrasta drásticamente con sus orígenes. Hoy en día, el guerrerense brilla con luz propia en Atenas, consolidado como una de las máximas figuras de la liga de Grecia. Sin embargo, detrás del futbolista internacional que conquistó títulos históricos en México con Chivas y Cruz Azul, se encuentra una historia de superación que comenzó en los terrenos más inhóspitos de su tierra natal.

En nuestro documental, Raíces, el Comienzo, pudimos conocer más a fondo, platicando con amigos y familiares del habilidoso futbolista, los orígenes que lo llevaron de ser un joven que se dedicaba al campo, a uno de los jugadores más cotizados del país y que busca hacer historia con el Tri en este justa continental.

La influencia de Ronaldinho en su formación

Antes de saborear las glorias continentales y el éxito en el Viejo Continente, Pineda tuvo una vitrina de lujo en sus inicios con el Querétaro: nada menos que compartir la cancha con Ronaldinho. La leyenda brasileña quedó tan maravillada con el descaro y la calidad del joven mexicano que se convirtió en su protector, solicitando a la directiva su permanencia definitiva en el primer equipo y asegurando que él mismo lo abastecería de balones. Ese salto mediático aceleró una carrera que, en sus primeros pasos, estuvo llena de carencias logísticas y sacrificios económicos en unas fuerzas básicas que aún carecían de infraestructura adecuada.

Orbelín Pineda pondrá su experiencia europea en práctica para ser el as bajo la maga de Javier Aguirre. (Mexsport)

Para llegar a ese punto, Orbelín tuvo que cumplir una promesa de hermandad. Fue su hermano mayor, Onay Pineda, quien tras debutar con los Gallos Blancos regresó al pueblo cuando Orbelín terminó la secundaria a los 15 años. Juntos emprendieron el viaje para probar suerte en el profesionalismo, desafiando las adversidades de un entorno donde conseguir transporte para ir a entrenar o asegurar una comida diaria representaba un auténtico calvario.

De la vida del campo al sueño mundialista

La resiliencia de Pineda se forjó en el pequeño y aislado poblado de San Fernando, en Coyuca de Catalán, Guerrero. En ese rancho familiar de difícil acceso, conectado solo por caminos de terracería y sin señal telefónica, el seleccionador nacional aprendió el valor del trabajo duro gracias a sus padres, Juan Pineda y Mirna Alvarado. Su rutina infantil no admitía quejas: consistía en atender primero las responsabilidades del campo entre vacas, cerdos y sembradíos, para luego ganarse el derecho de patear un balón con la energía que le daban los tacos de frijol de su madre. Es esa misma disciplina y humildad la que el Maguito conserva intacta, demostrando que se puede caminar entre los dioses del futbol europeo sin olvidar jamás el orgullo de usar botas vaqueras.

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Editorial Mediotiempo

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