Sinha, el brasileño que defendió a México en Alemania 2006: 'Lo entregué todo y lo hice con orgullo’
El brasileño naturalizado mexicano silenció críticas en el escenario más grande del futbol; asegura adquirió la nacionalidad por amor al país.

Antonio Naelson “Sinha” construyó una historia poco común en el futbol mexicano. Nacido en Brasil, pero convertido en referente del Toluca y de la Selección Nacional, el mediocampista fue parte del proceso rumbo al Mundial de Alemania 2006, uno de los ciclos más sólidos que ha tenido el Tricolor en las últimas décadas.
Naturalizado, talentoso y muchas veces cuestionado, Sinha terminó por ganarse su lugar con buen futbol, pues ha sido uno de los favoritos en el balompié azteca.
La polémica por ser naturalizado
El exseleccionado recuerda bien su paso por el Tricolor, la polémica de ser naturalizado, el amor a México, y el gol que siente que lo unió con la afición. El tanto se dio en el primer duelo de la Copa del Mundo frente a Irán, el balón llegó al área y, contra cualquier lógica, Sinha apareció para rematar con cabeza. No era su especialidad, su estatura no le ayudaba, pero fue el momento perfecto.
“Hasta el día que Dios me lleve, todo el país va a seguir recordando ese gol con la cabeza. Mido metro y medio y anotar ese gol de cabeza es algo inolvidable. Es algo que se queda para siempre, porque no era un gol cualquiera, era en un Mundial, con la Selección que me abrió las puertas, y además de cabeza, que no es algo que me caracterizara, es de esos momentos que sabes que no se van a repetir y que te acompañan toda la vida”.
Ese instante encapsula lo que fue su paso por el Tri: talento, oportunidad y una constante necesidad de demostrar. Sinha no sólo cargaba con la responsabilidad deportiva, sino también con el peso de ser naturalizado en un país donde el tema siempre genera polémica.
“Ser mundialista ya es lo máximo, pero hacerlo con México en mi caso era todavía más especial, porque sabía todo lo que había alrededor, todo lo que se hablaba, y yo lo único que quería era responder dentro de la cancha, demostrar que estaba ahí por mi trabajo, por lo que había hecho durante años, no por otra cosa”.
La Volpe lo llevó pese a lesión
Su camino hacia Alemania 2006 tuvo un momento de incertidumbre gracias a una lesión de rodilla en la recta final del proceso. Aun así, el técnico Ricardo La Volpe decidió incluirlo en la lista definitiva.
“Fue un momento muy fuerte, porque venía de una operación, estaba en rehabilitación, escuchando muchas cosas negativas de mucha gente, comparaciones con otros jugadores y eso era lo que a mí me molestaba un poco. Cuando aparece tu nombre en la lista sientes una mezcla de alivio, felicidad y agradecimiento, porque sabes que alguien confió en ti incluso en un momento complicado”.
Cuando recibió el llamado estaba en su casa, con su familia, hielo en la rodilla y la televisión encendida. La sensación, cuenta, fue única.
“Estábamos en la cocina, con mi esposa, mi hermano, algunos amigos, y cuando dicen tu nombre se te cierra la garganta, no puedes ni hablar, porque entiendes todo lo que tuviste que pasar para llegar ahí, todo el esfuerzo, y en ese momento todo cobra sentido”.
Ya en el Mundial, México tuvo un arranque sólido con la victoria ante Irán, pero el camino se volvió irregular. El empate frente a Angola dejó dudas y la derrota contra Portugal exhibió limitaciones. Aún así, el equipo avanzó a octavos de final.
“En un Mundial el primer partido es clave, te da tranquilidad, confianza, y nosotros sabíamos que teníamos que ganar como fuera, después hubo partidos donde no mostramos nuestra mejor versión, pero el grupo siempre estuvo unido, con la idea clara de competir”.
El duelo ante Argentina en octavos de final marcó el final del camino, pero también uno de los momentos más competitivos de aquella selección. México llevó al límite a un rival de élite, hasta que un gol extraordinario inclinó la balanza.
“Era el partido donde más confianza teníamos, sabíamos que podíamos, que ya les habíamos competido antes, y creo que hicimos un gran juego, pero el futbol tiene esos detalles, aparece un gol fuera de lo normal y te deja fuera, y te quedas con esa sensación de que estabas para más”.
Aprendió con La Volpe
Bajo la dirección de La Volpe, Sinha encontró una evolución táctica que potenció su juego. Pasó de ser un enganche clásico a un mediocampista con ida y vuelta, adaptado a la exigencia del futbol mexicano.
“Me enseñó a entender mejor el juego, a posicionarme, a saber cuándo acelerar, cuándo pausar, a trabajar también sin la pelota, porque en México la dinámica es fundamental, y eso me ayudó a crecer muchísimo como futbolista”.
Más allá de lo deportivo, su paso por la Selección estuvo marcado por la dualidad entre reconocimiento y crítica. Mientras dentro del grupo era uno más, fuera de él seguía cargando con etiquetas.
“A mí no me dolía, pero sí me molestaba, porque al final uno no le pide a nadie estar ahí, uno trabaja y si te llaman es por algo, y lo único que puedes hacer es responder en la cancha, con esfuerzo, con respeto, con compromiso”.
Con el tiempo, Sinha hace un balance sereno. Reconoce que faltó dar un paso más en el Mundial, pero valora lo conseguido.
“Siempre te queda ese ‘hubiera’, ese paso que no diste, pero en general me quedo tranquilo, porque sé que entregué todo, que aproveché la oportunidad de representar a México y que lo hice con orgullo”.
Hoy, al mirar a la Selección Mexicana rumbo al Mundial de 2026, encuentra motivos para ilusionarse, pero también aspectos por resolver, especialmente en la identidad de juego.
“Jugar en casa es una ventaja enorme, el apoyo de la gente, el Azteca, todo eso pesa, pero no basta con eso, tienes que tener claro a qué juegas, cuál es tu idea, y eso es lo que hoy me genera dudas, aunque confío en que el equipo pueda competir”.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MEDIOTIEMPO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.