Lucha Libre

El adiós de un maestro: El Satánico y la última lección del infierno

Después de 52 años de carrera arriba del ring, Daniel López se despide de su personaje de la Lucha Libre.

El Satánico y la última lección del infierno
El Satánico se despide de la Lucha Libre. (Foto: MT)
El Satánico se despide de la Lucha Libre. (Foto: MT)
Ciudad de México

Las leyendas se construyen poco a poco y el legado de Daniel López para la Lucha Libre es la muestra perfecta: un rudo que trasciende generaciones y hoy pone fin a su carrera.

Hablar de la lucha libre mexicana es hablar de maestros, de tipos duros, formados en silencio, en colchonetas y disciplina. De atletas que no sólo construyeron personajes, sino generaciones enteras. Y en esa lista, el nombre de El Satánico no se discute, se respeta.

Satánico es una leyenda de la Lucha Libre. (Foto: @Ring604)


A sus 76 años, con más de medio siglo de carrera, “52 años y medio”, especifica, Daniel López se prepara para bajar el telón. No como un adiós cualquiera, sino rodeado de aquello que mejor define su legado: sus alumnos.

“Se me fue el tiempo… nunca pensé haber llegado a esto”, dice, con la serenidad de quien ya entendió todo arriba del ring y con la emoción de aquel niño que ante la necesidad buscó refugio en la Lucha Libre.

Daniel descubrió la lucha libre viendo transmisiones en blanco y negro desde la Arena Coliseo de Guadalajara, gracias a un vecino que sacaba su televisión al patio, “ahí empezó mi afición”, recuerda.

Ese gusto lo llevó con el hombre que marcaría su destino: Cuauhtémoc Velasco Vargas, el legendario Diablo, el llamado “Hacedor de Estrellas”, leyenda de los encordados por lo que hizo sobre el ring, pero sobre todo por lo que edificó debajo de los cuadriláteros.

El Diablo moldeó a un sinfín de luchadores, su natal Guadalajara se convirtió en la cuna de grandes figuras, elementos que dominaban todos los aspectos de la disciplina, no sólo la espectacularidad aérea, sino que también tuvieron las bases de Lucha Olímpica y Grecorromana, por ello los mandaba de inicio a la colchoneta, sus alumnos no podían pisar un ring hasta que estuvieran listos.

Por ello, muchos se rindieron, centenares de luchadores decidieron olvidarse de su sueño, pues la formación no fue sencilla. Sin embargo, el Satánico era diferente, había algo en Daniel López que el Diablo Velasco percibía y quería que explotara al máximo.

“Me corrió cinco veces… me decía que era nocivo”, recuerda Daniel con la melancolía a flor de piel, sabía que su maestro fue duro, pero que al final eso le ayudó a formar su carácter y aunque en ese entonces la lucha no fue un espectáculo para él, fue una formación que valió la pena. Cinco años de entrenamiento, caídas, disciplina, hambre que rindieron frutos y obtuvimos a una leyenda del pancracio nacional.

El Satánico se despide este viernes. (Foto: CMLL)

De Hollywood al ring y una peculiar traducción, así nació el nombre del Satánico

Daniel López recuerda cómo el popular nombre no nació en una arena, sino que nació gracias al cine

“Viene de la película 007 contra el Satánico Doctor No, quería dominar, quería ser el amo del mundo. Cuando yo debuto, digo: ¿por qué no ser el amo de la lucha libre, dominar la lucha libre?”.

Curiosamente, aquella película de James Bond no incluye la palabra Satánico en su título original en inglés, donde simplemente se llama “Dr. No”; sin embargo, fiel a la costumbre de las distribuidoras mexicanas, adaptaron el nombre original a uno que pudiera conectar más con la audiencia mexicana, así le movieron el nombre a “El Satánico Dr. No”.

El nombre ya lo tenía y, sin quererlo, hacía también referencia a su gran maestro, el Diablo Velasco, pero le faltaba lo más difícil, ser malo y hasta odiado por rivales y aficionados

“Con el tiempo te vas dando cuenta qué es lo que la gente odia de ti, que lo que le cae mal y qué es lo que le gusta. En el caso mío, el nombre lo dice, Satánico, pues es maldad. Entonces, imagínate un satánico buena gente, pues como que no va".

Al final, reconoce que no es tan simple tener que actuar cómo malo, demostrar que hay maldad en sus acciones y que los aficionados lo crean, aunque eso los lleve hasta a odiarlo

Abajo del ring es Daniel López. (Foto: CMLL)
Mi hija, la mayor, se ponía de nervios: 'mi papá, le están pegando', decía. Ya después, en casa se le dice: no, hija, esto se trata de esto, así, así, y se van familiarizando, precisamente, para no llegar a engancharse con la gente. No, no, no, olvídate, nunca te vas a terminar, nunca vas a terminar con la gente. Con el tiempo van entendiendo cómo es esto y se tranquilizan, se calman y todo”.

Por eso, el Satánico lo tiene más que claro: 

El personaje está en el ring, ahí es el que pelea, abajo está Daniel López, el Satánico no está en la calle, está arriba del ring. El personaje se vive en el ring y se explota en el ring. Yo bajando de ahí soy Daniel López”.

Los Infernales, el concepto que cambió el rumbo de la rudeza

La Lucha Libre mexicana ha estado marcada por grandes tercias, luchadores que se olvidan de su individualidad y ponen su talento para el bienestar común y Los Infernales es un claro ejemplo de ello.

El Satánico fue el arquitecto del concepto Infernal, desde la primera alineación conformada por él mismo, MS-1 y el Espectro han pasado 14 versiones del equipo más rudo y del que mayores figuras ha arrojado a la Lucha Libre mexicana.

“Creo que el concepto Infernal fue como un trampolín para futuras estrellas, Muchos me traicionaron, otros se voltearon, otros ya no me quisieron, agarraron un lugar, y así como muchos se consagraron, otros tronaron, no se pudieron mantener, y les digo, ¿quieren regresar conmigo? Ya no hay, no”.

De ese concepto surgieron nombres como Último Guerrero, el Pirata Morgan, Averno, Mephisto, Euforia y hasta El Hechicero.

“(Hechicero) que es un luchadorazo, que está triunfando ahorita en la Unión Americana. Entonces, fue un trampolín el concepto infernal, y de ahí se consagraron muchos y muchos siguen viendo en la cartelera”.

Satánico siempre fue claro con todos ellos, tenía una regla: pensar como una sola entidad. “Éramos tres en el ring… pero nos movíamos como si fuéramos uno”.

Satánico: 52 años y medio después llegó la hora del adiós

Aunque sus ojos están puestos en la despedida oficial de los cuadriláteros el próximo 20 de marzo en la Arena México, el Satánico se da el tiempo para hacer memoria sobre sus grandes recuerdos.

De esos 52 años y medio de trayectoria, hay uno que permanece más fresco que el resto.

“Yo creo que el primero, nunca se va a olvidar, la primera vez que me convertí en Campeón Nacional de Peso Medio, cuando los campeonatos valían. Y sobre todo, destronar a Cachorro Mendoza, hermano de Ringo Mendoza, que era la figura en ese momento, y destronarlo en la Arena México”.

Aquella vez dominó los nervios, salió adelante y recordó para siempre lo que le enseñó el Diablo Velasco.

“Mi maestro me dijo, nervios sinónimo de responsabilidad, el día que tú ya no sientas nervios al salir al ring, ya retírate esto, porque ya no te interesa, vas a subir nomás por inercia”.

“Para el próximo viernes, si Dios quiere, las piernitas que te tiemblan por última vez, voy a lo mismo, a esto. Es muy bonito esto, vamos a tratar de concentrarnos, lo menos nervioso que se pueda, subir, bajar y darle gracias a Dios y a la vida, al haberme dado esta fortaleza para estar activo todavía".

Satánico es claro en sus conceptos y en sus duros consejos. Primero, la base. Primero hay que entender de qué está hecho un luchador, “nunca me verán decirle a alguien: súbete y hazte una mortal”, puesto que para él, la Lucha Libre, la de verdad, empieza abajo del ring y él mantiene y mantendrá esa costumbre siempre y quiere decirle a su afición, ”porque gracias a ustedes existe El Satánico”.



Sobre el autor
Eric Fong

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