Mi papá fue migrante y ver lo que está pasando duele: David Benavidez
El Monstruo Mexicano habló sobre las redadas migratorias impulsadas durante el gobierno de Donald Trump y reconoció que el tema toca fibras personales.

En el boxeo, la narrativa suele ser simple: Dos hombres. Un ring. Una pelea. Pero para David Benavidez, la historia empieza mucho antes de que suene la campana. Empieza con un migrante.
Su padre, José Benavidez Sr., llegó a Estados Unidos desde México siendo joven, buscando exactamente lo mismo que millones de personas que cruzan la frontera cada año: trabajo, estabilidad, futuro.
Por eso, cuando el boxeador fue cuestionado sobre los operativos migratorios que marcaron la política de Donald Trump, su respuesta no fue política.
Fue familiar. “Mi papá fue migrante. Él vino a Estados Unidos buscando una mejor vida para su familia”, explicó Benavidez. “Por eso cuando ves lo que está pasando con los operativos… sí duele”.
El contexto de una política dura.
Durante la administración de Trump, la política migratoria estadounidense se endureció de forma significativa.
El gobierno ha impulsado operativos masivos del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), redadas laborales y detenciones que afectaron a miles de familias latinas.
Las autoridades migratorias han realizado cientos de miles de arrestos administrativos, muchos de ellos dirigidos a personas sin antecedentes penales.
“Es algo muy feo que está pasando allá y mucha tristeza porque no nomás se están llevando la gente, están rompiendo familias allá, eso es algo que se tiene que arreglar, porque es algo que no puede estar pasando allá en los Estados Unidos, porque la verdad la mayoría de gente son mexicanos allá, los Estados Unidos no pueden ser los Estados Unidos sin los mexicanos allí porque trabajamos mucho allí, hay mucha cultura mexicana allí”.
Las redadas en centros de trabajo, barrios y comunidades migrantes y hasta recintos deportivos se convirtieron en parte del paisaje político de esos años.
Para muchas familias latinas, aquello no es un debate ideológico. Es miedo cotidiano.
Benavidez lo entiende porque creció escuchando historias similares dentro de su propia casa. Además por su pasión por el boxeo el vivió separado de su madre “La única cosa que me puedo comparar de allí es que yo me tenía que mover de Phoenix a Arizona con mi papá para entrenar toda mi vida, desde los 13 hasta los 20 no vi a mi mamá como por 5 años buscando el sueño del boxeo”.
El peso de una identidad
Nacido en Phoenix, Arizona, Benavidez creció entre dos mundos. Estados Unidos fue su país de nacimiento. México y Ecuador sus raíces culturales.
Esa mezcla lo convirtió en un símbolo para muchos jóvenes latinos que crecieron con una identidad partida entre dos territorios.
En el boxeo, esa dualidad es común. Muchos campeones llevan en la espalda algo más que un récord. Llevan una historia familiar donde la migración es el común denominador.
El hijo de un migrante
Hoy Benavidez es uno de los peleadores más temidos de su división. Invicto durante buena parte de su carrera y con un estilo agresivo que le ganó el apodo de “Mexican Monster”, el peleador ha construido su nombre a base de nocauts y combates intensos. Pero fuera del ring, la narrativa es distinta.
Más silenciosa, más íntima. “Mi familia pasó por eso. Mi papá trabajó muy duro para que nosotros pudiéramos tener oportunidades”, dijo el boxeador.
No es un discurso elaborado.
Es una memoria.
El boxeo suele reducirlo todo a una estadística: victorias, derrotas, nocauts. Pero a veces, detrás de un peleador hay algo más complejo.
En el caso de David Benavidez, la historia no comienza con un cinturón ni con una pelea importante. Comienza con un migrante que cruzó una frontera. Y con un hijo que, años después, todavía recuerda por qué lo hizo.
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