'Rendirse no es opción': Andrea Dorantes, la atleta mexicana que empuja los límites de la resistencia humana
La montañista platicó con mediotiempo sobre su experiencia y los retos que representa su profesión.

La atleta mexicana, Andrea Dorantes sigue empujando los límites de la resistencia humana. Su más reciente logro fue completar una expedición en solitario y sin asistencia hasta el Polo Sur, un reto extremo que la mantuvo durante casi dos meses en uno de los entornos más inhóspitos del planeta. En entrevista, la atleta habló sobre cómo nació su pasión por la aventura, la dureza de esta travesía y las lecciones que le han dejado sus expediciones.
Dorantes no comenzó su camino en la exploración polar, sino en el deporte. El futbol fue el que la llevó a Estados Unidos y, sin saberlo, terminó marcando el rumbo de su vida.
“Conseguí una beca deportiva para jugar futbol de manera más competitiva en Estados Unidos y me di cuenta que mi pasión eran las actividades al aire libre. Me cambio de universidad y justo en pandemia unos amigos me invitaron a subir el Pico de Orizaba y a partir de ahí se me metió la espinita de escalar el Everest”, relató.
Aquella experiencia en la montaña más alta de México fue el detonante de una carrera que poco a poco la llevaría a retos cada vez más ambiciosos.
Su desafío más reciente fue una expedición extrema hasta el Polo Sur: 55 días completamente sola, recorriendo más de mil kilómetros mientras arrastraba un trineo con todo su equipo y provisiones.
“Para la expedición que acabo de hacer al Polo Sur sin asistencia y en solitario, fueron 55 días, 1130 km arrastrando un trineo con todo lo que necesito en una parte donde no hay vida, animales, ni bacterias. Tuve que ir a Noruega a entrenar y cruzar Groenlandia como preparación”.
La rutina diaria durante la travesía era tan exigente como repetitiva. Cada jornada estaba diseñada para maximizar energía y eficiencia, algo fundamental para sobrevivir en condiciones extremas.
“Todos los días son iguales, comes lo mismo y ser eficiente es clave. Necesitaba cerca de 6 mil calorías al día. Desayunaba avena, comía snacks cada hora. Una barra de chocolate, quesos, salami y para cenar comida deshidratada. Derretía el hielo y con eso me hidrataba y comía”.
Pero más allá del desgaste físico, la mayor batalla suele ser mental. En un entorno donde el frío extremo, el aislamiento y la monotonía son constantes, la mente juega un papel determinante.
“Una vez que estás ahí, lo tienes que enfrentar porque no hay vuelta atrás. Rendirse no es opción”.
Para Dorantes, la clave está en concentrarse únicamente en el presente y no dejar que la magnitud del reto abrume.
“Tienes que tener la confianza de que puedes, ni siquiera te lo cuestionas, es un día a la vez. Tu único trabajo es todos los días dar lo mejor de ti, porque si tratas de dimensionar el objetivo final, colapsas”.
Las expediciones, asegura, también le han dado una nueva perspectiva sobre la vida y el valor del tiempo.
“Una de las lecciones que me han dejado las expediciones es darme cuenta de lo valioso que es mi tiempo, porque me estoy jugando la vida. Muchas veces caemos en la comodidad del día a día sin darnos cuenta de que un día nos vamos a morir. Si estoy viva, tengo que vivir la vida de mis sueños y puedo llegar más lejos de lo que mi mente cree”.
Además, Dorantes reconoce que el mundo de las actividades al aire libre y la exploración aún está dominado por hombres, pero considera que eso no debería ser un límite.
“Las actividades al aire libre sí están dominadas por hombres, pero a la naturaleza no le importa el género, las oportunidades están ahí para quienes las quieren tomar. Lo único que tienes que hacer es creer que puedes”.
Con expediciones cada vez más exigentes en su historial, Dorantes sigue demostrando que la exploración moderna también se trata de mentalidad, disciplina y la determinación de ir más allá de lo que parece posible.
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