Columna de Raquel Pérez de León

La importancia de la carne en la dieta del deportista

Raquel Pérez de León

Un deportista necesita proteínas para reparar el músculo que se destruye durante el ejercicio, así como para lograr un buen rendimiento. La carne es una excelente fuente de proteínas. Conoce qué otros nutrimentos nos aporta, así como los beneficios de incluirla en tu dieta.

 Proteínas de alta calidad. Las proteínas están formadas por aminoácidos, los cuales se combinan en diversas formas para formar las proteínas de nuestro cuerpo. Existen 20 aminoácidos diferentes, sin embargo, de esos 20, hay nueve que el organismo no puede producir, y la única manera de obtenerlos es a través de la alimentación: se denominan aminoácidos esenciales. Los alimentos de origen animal, incluidas las carnes, contienen los nueve aminoácidos que necesitamos, por lo que son considerados proteínas de alta calidad.

Complejo B. La carne también es rica en vitaminas del complejo B, necesarias para la obtención de energía, la síntesis de proteínas, el desarrollo del sistema nervioso y la obtención de glóbulos rojos. Cabe mencionar que la vitamina B12 sólo está presente en los animales, por lo que ningún alimento vegetal la contiene.

Hierro. Es un mineral imprescindible en la dieta de las personas físicamente activas. Se utiliza para fabricar hemoglobina, una proteína de los glóbulos rojos encargada de transportar el oxígeno de los pulmones a las distintas partes del cuerpo, y la mioglobina, responsable de proveer oxígeno a los músculos. El hierro se encuentra en los alimentos en dos formas: hemo y no hemo. El que se absorbe en mayor cantidad es el hierro hemo, presente en la carne y en los alimentos de origen animal.

 Zinc. Las carnes, especialmente las rojas, así como los ostiones, son una excelente fuente de zinc. Este mineral es necesario para el rendimiento deportivo: regula el metabolismo y tiene un papel importante en el sistema inmunológico, el crecimiento y la actividad muscular.

Un solo tipo de carne no puede proporcionarnos todas las proteínas, vitaminas y minerales de manera equilibrada. Lo ideal es comer de todas las carnes (res, pollo, pescado) y variar el tipo de corte para así lograr una dieta adecuada. Consume carne roja sólo de 2 a 3 veces por semana, que sea magra, y los demás días prefiere pescado o pollo sin piel. Tampoco hay que despreciar a la carne de cerdo, algunos cortes como el lomo son bajos en grasa.