Julio César Chávez y cómo sobrevivir a 3 décadas de malas amistades: ‘me llegaban a la casa con rifles; si no iba me mataban’
El campeón del mundo estrenará una docuserie que se transmitirá a partir del 11 de septiembre en ViX.

Sobrevivir al entorno del narcotráfico no es una tarea sencilla, incluso si tu entrada a ese círculo se dio de manera circunstancial, por la admiración y el capricho de un capo.
Para lograrlo hay que ser empático, simpático, intuitivo, inteligente y hay que ser Julio César Chávez, el ícono del boxeo mexicano, que ha sobrevivido por más de tres décadas a las amistades ligadas al narco.
Desde Amado Carrillo Fuentes en la década de los noventa, pasando por el Chapo Guzmán y otros personajes, hasta la fecha. Para nadie son un secreto los vínculos de la familia Chávez con el entorno del narcotráfico.
El propio Julio César ha platicado en varias ocasiones de sus encuentros con grandes líderes de la droga en México. Muchos de ellos fueron encuentros forzados con la finalidad de conocerlo, compartir un momento o tomarse una foto.
A pesar de que sus años de gloria quedaron atrás, los recuerdos y la personalidad que forjó arriba del ring le han permitido, en la actualidad, mantener ese mismo respeto.
“En mis tiempos me junté con la gente más mala y más buena que había en México, pero era por mi sobrevivencia”, platicó en entrevista para mediotiempo.
Amigo de los narcos
La Leyenda abrió una vez más el cajón de los recuerdos para plasmarlos en una docuserie que se estrenará el próximo 11 de septiembre y donde se hace un recorrido por los momentos buenos y malos de la vida profesional y personal de El César.
“Me llegaban tres camionetas a la casa, con rifles y todo, y me decían: ‘Oye, te habla el patrón, que se quiere tomar una foto contigo y su hijo, que cumplió un año’. Llámese el Chapo Guzmán, Amado Carrillo, El Azul… pues vivían en Culiacán y yo soy de Culiacán. Imagínate, si no iba, pues me llevaban o me hubieran matado”.
“¿Qué hacía? Siempre lo dije a los cuatro vientos. Por eso no tuve problemas en Estados Unidos, porque siempre lo dije: ‘Soy amigo de todo mundo, vivo en Culiacán, Sinaloa, aquí están los grandes narcotraficantes, son amigos míos. ¿Qué hago? Me tomo una foto con ellos o los saco a chin… a su madre, me matan’, y gracias a Dios estoy aquí contigo platicando”.
¡Quería suicidarse!
Con un tono de arrepentimiento, pero convencido de cómo ha manejado las situaciones, Julio César recapituló la etapa en la que se sumergió en el mundo de las adicciones. Una etapa que llegó bajo el mismo contexto y que no solo le costó problemas familiares y profesionales, en el punto más alto de su carrera, sino que también lo llevó a pensar en el suicidio en más de una ocasión.
“Siempre me gané el respeto de ellos. A pesar de que ellos se peleaban, nunca se metieron conmigo. Cuando me atrapó la adicción, ellos se pelearon y yo quedé en medio. Me mandaba a llamar uno, me mandaba a llamar el otro y siempre me tuvieron un gran respeto y hasta la fecha”, comentó.
“Tengo mis clínicas en Culiacán y todas las clínicas, todos los anexos, los han reventado los dos cárteles y en las únicas que no se han metido y no han molestado son mis clínicas y los anexos de mis hermanos”.
‘Sería el mejor peleador en la historia del boxeo mundial’
Sin tiempo para resentimientos, pero consciente de lo que provocó y de lo que pudo ser su carrera como boxeador, Julio César afirmó que, si su camino no se hubiera desviado, no solo hubiera sido el mejor boxeador de México, sino que hoy por hoy sería considerado el mejor en toda la historia del pugilismo mundial. Lo dice seguro y confiado de que así habría sido.
“El hubiera no existe. Yo estoy seguro que, si no hubiera caído en el mundo de la drogadicción, lo vuelvo a decir, no solo sería el mejor mexicano de todos los tiempos, sino sería el mejor peleador en la historia del boxeo mundial”.
Reportero. En MT desde 2011. Egresado de la Universidad Carlos Septién
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MEDIOTIEMPO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.