Alexis Sánchez, el niño maravilla que revolucionó al futbol de Chile

Nació en un poblado en el desierto del norte de su país para cambiar un historial de sinsabores por los mejores años de la Roja.

Sánchez, uno de los estandartes de Chile. (Especial)

Alejandro Jodorowsky, el reconocido cineasta que consolidó su carrera en México en los años 60, dijo en 2013 que en Tocopilla -una comuna ubicada en el desértico norte del Chile en la que él nació- “nada había cambiado en los últimos 80 años” y que quienes ahí vivían tenían marcada su suerte por culpa de “una fábrica que lo ha envenenado todo”.

Muy seguramente, al estar alejado de ese entorno desde muchos años atrás, no sabía que en ese mismo lugar, ahí entre cerros ‘pelones’, playas contaminadas por la industria minera y una plaza apenas con unos cuantos árboles, caminó Alexis Sánchez, un muchacho que lejos de apegarse a esa suerte optó por cambiarla, así como lo hizo también con un futbol que históricamente lucía rezagado respecto a las potencias de Sudamérica.

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El Niño Maravilla del desierto

Mantenido únicamente por su madre Martina Sánchez después de que su padre biológico no volviera a casa nunca más tras irse a trabajar a la mina, Alexis tuvo la bendición de contar con talento inusual para jugar con el balón, como si fuera un elegido para gestar una revolución tantos años deseada en su localidad.

En su barrio se le apodó como Dilla –una abreviación de ardilla- gracias a su escurridiza forma de ser tanto en los campos de futbol como fuera de ellos; movedizo, con gol y gambeteador, los focos se pusieron pronto sobre él, lo que lo llevó a probar en 1999 en una filial de la Universidad Católica, aunque el apego a la familia lo hizo volver un años después.

Cerca de casa, el Arauco de Tocopilla se encargó de mimar a un adolescente Alexis al que pronto le empezó a quedar chico todo, hasta que el Cobreloa apareció para llevárselo en 2004. Fue un pisa y corre, porque un año después, el 12 de febrero debutó en Primera con 16 años para jugar 50 partidos y hacer 12 goles entre el 2005 y el 2006, suficientes para que Udinese apareciera y lo comprara por 3 millones de dólares.


El jugador al que pulió Bielsa

Debido a que aún contaba con 17 años, el equipo italiano optó por prestar a Alexis para que continuara con su formación, fue así como llegó a Colo Colo y River Plate, aunque sólo pudo lucir en el primero, ya que en Argentina una lesión de ligamento lo hizo parar, sin que eso frenara su llegada a Europa.

El arribo en definitiva a la Serie A de Sánchez se dio a mediados de 2008 y si bien los tres años que estuvo ahí no le fue del todo bien, en la selección de Chile la historia empezó a ser distinta de la mano de Marcelo Bielsa, un entrenador que construyó una Roja histórica con el tecopillano como uno de sus pilares.

"Con él cambié. Antes tomaba el balón, la cabeza baja y pa'elante. Con él aprendí a entender el futbol. (Bielsa) me enseñó a no rendirme, a darlo todo... aprendí mucho y lo que soy es gracias a él. Lo que más me marcó fue la mentalidad que inculca al jugador", dijo Sánchez a El País en 2017.

En unión, Claudio Bravo, Jorge Valdivia, Humberto Suazo, Arturo Vidal, Bielsa y el propio Alexis, entre otros, Chile volvió a una Copa del Mundo después de 12 años para clasificar a Sudáfrica 2010, donde lograron una esperanzadora participación que los llevó hasta Octavos donde cayó ante Brasil.

Udinese supo aprovechar la buena presentación de Alexis para venderlo en 2011 al Barcelona, entonces el club más poderoso del mundo, a cambio de 26 millones de euros. Su único problema fue que en algunos momentos rozaba la excelencia que exigía ese club y en otros lucía lejano de lo que hacían Messi, Xavi y Neymar.

A su favor siempre jugó que con la selección chilena se mantenía poderoso, a pesar de que ya Bielsa no estaba. Logró su segunda clasificación al hilo a un Mundial para 2014, otra vez llegó hasta Octavos y de nuevo ante Brasil, pero a un nivel que resultaba atractivo para cualquiera.


Bicampeón de América

En julio de 2014 se cruzó Arsenal para firmarlo a cambio de 42 millones de euros para vivir sus años más ricos en el futbol europeo, consolidado no sólo como generador de juego, sino como goleador. Por eso que Manchester United lo comprara en 2018 por otros 34 kilos más.

Y en ese lapso Chile logró un hito al coronarse Bicampeón de la Copa América en las ediciones de 2015 y 2016, ambas ante la Argentina de Messi y con un Sánchez descomunal que presumía ser uno de los mejores del mundo. La Generación de Oro andina había alcanzado su pico y el Niño Maravilla también. Era momento de volver a disfrutar del futbol.

Por eso que en Inter de Milán y Marsella ya no se vea a ese futbolista fantástico, sino más bien a alguien que espera poco a poco su final en los campos, sabedor de que pudo cambiar la historia de Chile y de Tocopilla, en donde hoy los niños quieren ser como él y no pescadores o mineros, lo que demuestra que el cambio que Jodorowsky anheló, al fin sucedió.


  • Eduardo Domínguez
  • Reportero-redactor. Egresado UNAM. Llegué a Mediotiempo en 2019.
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