Wahbi Khazri, el eje de Túnez que pudo también jugar para Francia

Nació en la Isla de Córcega, pero el corazón le marcó que debía representar al país en el que nacieron sus padres.

Whabi Khazri debutó en 2009 con el Bastia. (FOTO: mediotiempo)

Eduardo Domínguez y Mediotiempo

La histórica relación de Francia con los países del norte de África-especialmente con Túnez, Marruecos y Argelia- ha enriquecido la cultura futbolística en ambos lados del Mediterráneo y ha potenciado a esos representativos, aunque muchas veces los blues son los que suelen atraer al mayor talento (casos de Zidane, Mbappé o Benzema, por poner algunos ejemplos).

Sin embargo, también hay casos en los que las federaciones de los países africanos hacen una buena labor para reclutar a los jóvenes con potencial para así evitar que representen a la selección gala, como sucedió con Wahbi Khazri (Ajaccio, Francia, 8 de febrero de 1991), el eje del representativo de Túnez.

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Isla de Córcega, donde inició todo

Khazri nació en la Isla de Córcega y comenzó en el barrio su andar en el futbol apoyado por los conocimientos de su padre, un exfubtolista amateur, y también gracias al impulso de sus dos hermanos mayores, a los que también les gustaba patear balones (de hecho, fueron ellos los culpables de que empezara a jugar con niños más grandes en su barrio).

"La calle forja un carácter. Él sólo hacía goles y cuando perdía no se lo tomaba bien, pero en los barrios, el que ganaba se quedaba con la cancha. A menudo llegaba a casa llorando. A mi madre no le agradaba y ya no quería que jugáramos juntos al futbol, pero iba adquiriendo esa mentalidad competitiva en esos momentos en el barrio”, relató Foued -uno de sus hermanos- a So Foot.

Igual le ayudó la intervención de Francis Thierry, un viejo y duro entrenador que se dedicó a pulir la técnica a los tres hermanos Khazri, así como a otros niños de Córcega, algunas veces en campos sin pasto en los que los huecos obligaban a tener una mejor técnica para conducir el balón, y otros en un pequeño complejo llamado A Mandarina, en donde el cemento los obligaba a trabajar con rapidez.

Esa extraña formación, entre futbol callejero y bajo el manto de un complicado estratega, también le sirvieron para forjar un duro carácter, el cual suele mostrar cada fin de semana que juega en la Ligue 1, donde suele tener gestos técnicos que sorprenden a todos, como un gol que hizo en octubre pasado, desde 68 metros de distancia ante el Metz.

Primeros pasos y consolidación

Esos conocimientos le sirvieron para ser incorporado al Bastia, el gran club de la isla, a partir de 2004, aunque su debut se daría hasta 2009 para de ahí ir tomando la titularidad poco a poco hasta ya no soltarla, gracias a su ingenio para crear jugadas de gol y también para firmar algunas más. En seis temporadas ahí jugó 196 partidos, anotó 38 goles y dio 20 asistencias.

De ahí, el siguiente paso fue en Gorindins de Burdeos, un club más competitivo de su país en el que jugaría 77 partidos en dos temporadas, en los cuales hizo 19 goles y brindó 15 asistencias. Fue ahí donde se hizo del número 24 de Kobe Bryant, su máximo ídolo en su vida.

En enero de 2016 la Premier League tocaría a su puerta y se incorporó al Sunderland, aunque llegó a un club complicado que solo pensaba en no descender, circunstancia que se agravaría en 2017, cuando los números no le alcanzaron para mantenerse en el máximo circuito inglés, por lo que tuvo que salir de vuelta a su país con solo seis goles y dos asistencias en 51 partidos.

Su siguiente aventura fue en el Rennes, club en el que recuperó la sonrisa con 15 goles y seis asistencias en 37 juegos, lo que le dio para pasar al Saint-Étienne, equipo en el que suma 46 goles y 22 asistencias en cuatro temporadas.


“Nací en Córcega, me siento tunecino”

Aunque ya había formado parte de la selección de Francia en categorías inferiores, Túnez no dejó de pensar en él y logró sumarlo en diciembre de 2012 para disputar la Copa África, llamado que aceptó y del cual se siente muy orgulloso a pesar del sitio en el que nació.

Me siento corso, nací en Córcega, tengo raíces tunecinas por parte de mis padres, pero nací allí, tengo la cultura allí. Nunca he sentido racismo en Córcega, es una tierra muy acogedora, muy cálida. Y también me siento tunecino”, afirmó Khazri (junio, 2019), quien en Qatar disputará su segunda Copa del Mundo con ese representativo.

Túnez se encuentra ubicado en el Grupo D del Mundial de Qatar 2022 junto a Francia, Dinamarca y el ganador del repechaje entre Emiratos Árabes Unidos, Australia o Perú.

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