Liga MX Femenil

Mazatlán Femenil y su viacrucis por carretera: inseguridad, cansancio y 18 mil kilómetros en traslados en autobús

El futbol profesional presume calendarios, ratings y crecimiento pero hay equipos que juegan otro torneo, uno que no aparece en la tabla general.

Mazatlán Femenil y su viacrucis por carretera (Imago7)
Mazatlán Femenil y su viacrucis por carretera (Imago7)
Olga Hirata
Ciudad de México

Más de 18 mil kilómetros, cientos de horas en carretera y trayectos por algunas de las rutas más inseguras del país. El Clausura 2026 expone a Mazatlán Femenil a un desgaste físico, mental y de seguridad que no es anecdótico, es estructural y que obliga a uno de los clubes de la Liga MX Femenil a competir bajo cansancio y en clara desventaja, tal y como lo denunció su entrenador Nicolás Morales, luego de la derrota ante Pachuca el pasado 6 de febrero en el Estadio Hidalgo.

El futbol profesional presume calendarios, ratings y crecimiento pero hay equipos que juegan otro torneo, uno que no aparece en la tabla general. El Mazatlán Femenil, de seguir trasladándose por carretera, podría recorrer en el Clausura 2026, 18 mil 556 kilómetros en autobús para cumplir con sus duelos de visita.

Más de 221 horas de traslado.

Más de NUEVE DÍAS COMPLETOS DE VIDA dentro de una unidad.

Kilómetros y tiempo aproximado en Google Maps

  • Jornada 2 Pumas vs. Mazatlán 1112 kilómetros 12 horas 50 minutos
  • Jornada 5 América vs. Mazatlán 1112 kilómetros 12 horas 50 minutos
  • Jornada 7 Pachuca vs. Mazatlán 1033 kilómetros 12 horas 41 minutos
  • Jornada 8 Querétaro vs. Mazatlán 839 kilómetro 10 horas 23 minutos
  • Jornada 10 Puebla vs. Mazatlán 1144 kilómetros 14 horas 10 minuto
  • Jornada 12 León vs. Mazatlán 698 kilómetros 8 horas 49 minutos
  • Jornada 13 Cruz Azul vs. Mazatlán 1090 Kilómetros 13 horas 16 minutos
  • Jornada 15 Chivas vs. Mazatlán 472 kilómetros 6 horas 10 minutos
  • Jornada 16 Tijuana vs. Mazatlán 1756 kilómetros 20 horas 15 minutos
Mazatlán Femenil viaja miles de kilómetros en carretera (Imago7)

Total kilómetros ida y vuelta 18 mil 504

Total horas ida y vuelta: 220

Y ese dato, por sí solo, ya plantea una desigualdad competitiva. Pero el problema real es más profundo: el equipo no sólo viaja mucho; viaja por algunas de las carreteras más inseguras del país, según registros oficiales, organismos públicos y estudios de seguridad vial.

México y sus carreteras: el contexto que no se puede ignorar.

Hablar de inseguridad en México suele llevar a colonias, ciudades o estados. Esta vez el foco está en las carreteras, donde según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), cada año se abren más de 13 mil 800 carpetas de investigación por robos en vías de comunicación. No se trata de hurtos menores: de acuerdo con análisis del sector logístico nacional, entre el 80 y el 86% de esos robos se cometen con violencia, en la mayoría de los casos con armas de fuego.

Pero ese es apenas el primer nivel del problema.

La cifra negra: lo que no se denuncia

Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), del INEGI, más del 90 % de los delitos en México no se denuncian.

En carretera, especialistas en seguridad reconocen que la cifra negra es todavía mayor:

  • Las víctimas continúan su trayecto.
  • No hay autoridad inmediata.
  • Denunciar implica perder tiempo, exponerse y, en muchos casos, no obtener respuesta.

Las cifras oficiales no muestran el tamaño real del riesgo, sino apenas su rastro documentado.

Las rutas del Mazatlán Femenil: cuando el calendario cruza focos rojos

El itinerario del Mazatlán Femenil obliga al equipo a transitar por corredores que aparecen de forma sistemática en reportes de riesgo.

México–Querétaro (Carretera Federal 57)

Es el corredor carretero con mayor número de robos registrados en el país.

  • Concentra cerca del 29 % de los asaltos carreteros.
  • Alta incidencia nocturna.
  • Uso frecuente de violencia armada.

Fuente: análisis de seguridad vial citados por MVS Noticias (2024), con base en datos oficiales del sector transporte.

Para las Cañoneras, esta vía es inevitable en desplazamientos hacia el Bajío y el centro del país.

México–Puebla (Federal 150D)

Segundo corredor más peligroso del país.

  • Aproximadamente 15 % de los robos carreteros se concentran en este tramo.
  • Reportes reiterados de ponchallantas, retenes falsos y asaltos con armas largas.

Fuente: MVS Noticias y Publimetro México, análisis 2024–2025.

México–Pachuca (Federal 85 / 85D)

  • Alta incidencia de robos a vehículos particulares.
  • Tramos con baja presencia policial efectiva.
  • Vulnerabilidad en horarios nocturnos.

Fuente: análisis de carreteras peligrosas publicados por MVS Noticias (2024).

Mazatlán fue goleado por Pachuca Femenil (Imago7)

Celaya–Salamanca (Guanajuato)

Más que un tramo carretero, es un territorio en disputa.

  • Robos violentos vinculados a grupos delictivos.
  • Bloqueos intermitentes.
  • Enfrentamientos armados en zonas cercanas a la vía.

Fuente: reportes de seguridad regional y coberturas de Publimetro (2025).

Mazatlán–Tepic / Culiacán–Mazatlán

Este corredor es especialmente sensible para el club.

  • Antecedentes recientes de bloqueos, quema de vehículos y enfrentamientos armados.
  • Alertas de seguridad que recomiendan evitar traslados nocturnos.
  • Presencia de violencia asociada al crimen organizado en zonas cercanas.

Fuente: coberturas de El País México (2025–2026), y reportes de seguridad regional.

Para Mazatlán Femenil, este trayecto no es opcional: es el punto de salida y regreso.

Esta aclaración es indispensable para entender la dimensión real del problema: los trayectos que realiza Mazatlán Femenil se hacen, en su gran mayoría, por autopistas federales de cuota. No por caminos improvisados, no por brechas secundarias. Por las vías oficiales, las que concentran mayor inversión pública, mayor peaje y, en teoría, mayor vigilancia.

Los recorridos largos —Ciudad de México, Pachuca, Puebla, Querétaro, León, Guadalajara o incluso Tijuana— obligan logísticamente a utilizar ejes carreteros de cuota, porque hacerlo por carreteras libres implicaría más horas de traslado, más paradas forzadas y mayor exposición en zonas sin vigilancia. En términos prácticos, la cuota es la opción menos mala, no la opción segura.

Las rutas que Mazatlán Femenil debe transitar en el Clausura 2026 incluyen, entre otras, la Durango–Mazatlán (40D), el eje Durango–Torreón, la México–Querétaro (57D), la México–Puebla (150D), la Querétaro–San Luis Potosí, los corredores del Bajío y, en el caso extremo del norte, los tramos Culiacán–Hermosillo, Hermosillo–Mexicali y Mexicali–Tijuana. Todas ellas son arterias estratégicas del país, la columna vertebral del transporte nacional.

Los dos ejemplos más claros —y más graves— están en el calendario del Mazatlán Femenil. La México–Querétaro (57D), y la México–Puebla (150D), ambas autopistas de cuota, concentran año con año el mayor número de robos a transporte y vehículos particulares del país. No son carreteras marginales: son las más transitadas y las más inseguras.

Viajar de noche: cuando el riesgo se multiplica

Los estudios de seguridad coinciden en un patrón claro:

  • La mayoría de los asaltos carreteros ocurre de noche o madrugada.
  • Los vehículos particulares y grupos pequeños son objetivos frecuentes.
  • Las mujeres aparecen como uno de los perfiles más vulnerables.

Fuente: reportajes de El País sobre violencia carretera y análisis de victimización (2025).

La voz del técnico, la voz de la denuncia

El desgaste no sólo se mide en kilómetros ni en reportes oficiales. Se ve en el día a día. Se siente en el vestidor.

El técnico de Mazatlán Femenil, Nicolás Morales, no suaviza el diagnóstico. “Mortales, ¿no?”, dice cuando describe los traslados recientes. Detalla que hace tres semanas el equipo viajó a Ciudad de México para enfrentar a Pumas: 15 horas de ida y 15 de regreso en camión. Diez días después, repitieron la historia frente al América: otras treinta horas sobre el asfalto. Y el último desplazamiento fue aún más largo: diecisiete horas de ida y diecisiete de vuelta.

Nicolás Morales, entrenador de Mazatlán Femenil (Imago7)
“Dos, tres, cuatro horas en un camión no pasa nada”, explica Morales. “Pero ya 17 horas… la verdad es que llegas toda entumecida, llegas con ganas de todo menos de jugar”.

“Lógicamente llegas muerta”, resume el entrenador, consciente de que el cansancio no se negocia. Aun así, rescata algo que no aparece en las hojas de rendimiento: “Yo alabo el espíritu de las jugadoras, cómo se brindan dentro del campo”. Pero también reconoce el límite. “No les alcanzó. De por sí el rival es fuerte y encima das esas ventajas”.

El impacto físico: lo que el cuerpo no puede negociar

Más allá de la inseguridad, está el desgaste documentado por la medicina deportiva.

Estudios médicos y reportes de asociaciones de futbolistas profesionales señalan que los viajes largos generan fatiga acumulada, incluso sin cambio de huso horario.

Entre los efectos documentados:

  • Edema en extremidades inferiores por permanecer sentadas durante horas.
  • Rigidez muscular y dolor lumbar.
  • Alteraciones circulatorias.
  • Recuperación incompleta entre partidos.
  • Mayor riesgo de lesión muscular.

Investigaciones citadas por organismos como FIFPRO apuntan que la llamada fatiga del viajero reduce la capacidad física y mental del deportista, afectando concentración, fuerza y rendimiento.

No es percepción.

Es fisiología.

El desgaste psicológico: competir en estado de alerta

Hay un cansancio que no se mide con GPS.

Viajar durante horas por rutas con historial de inseguridad implica:

  • Estado de alerta constante.
  • Sueño fragmentado.
  • Estrés anticipado.
  • Sensación de vulnerabilidad.

Ese desgaste psicológico no aparece en el acta arbitral, pero sí se acumula partido tras partido.

Cuando Morales habla de jugadoras “entumidas” y “con ganas de todo menos de jugar”, no sólo describe músculos cargados, describe cabezas saturadas.

La desigualdad competitiva que nadie quiere nombrar

Mientras algunos equipos viajan en avión, con protocolos de recuperación y logística controlada, otros sobreviven en la carretera.

Mazatlán Femenil no compite en las mismas circunstancias:

  • Más horas de traslado.
  • Más riesgo físico.
  • Más desgaste mental.
  • Menos recuperación.

Como dijo su técnico, llegan “muertas”. No por falta de trabajo. Sino porque se les obliga a competir cansadas antes del silbatazo inicial.


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