Chepo Reynoso, el constructor de campeones, en la esquina del Canelo Álvarez

El entrenador zacatecano llevó a la cúspide al Chololo Larios, al Chatito Jáuregui, pero presume que el tapatío Saúl Álvarez es su más grande creación.

Chepo Reynoso y el Canelo Álvarez. (AFP)

Rodrigo Mojica

Después de salir de su pueblo en Zacatecas -como se dice coloquialmente- ‘por patas’, por la riña mortal entre su familia y los Ramírez, que ya había traído consigo algunos fallecidos, José “Chepo” Reynoso tuvo que refugiarse en Guadalajara, que sin siquiera imaginarlo se convirtió en el sitio para forjar sus grandes glorias.

“Llegué de huaraches. Nos tiraban carrilla; (llegamos) con muy poquitas cosas, las que pudieron tomar mis padres”, comparte a mediotiempo el descubridor de Saúl “Canelo” Álvarez, quien continúa: “Nuestro barrio de San Andrés es muy famoso, de aquí salieron, aquel grupo romántico de Los Freddys, de acá también salió Oswaldo Sánchez, portero de la Selección Nacional; en fin, es un barrio muy populoso”.

Toda una vida ligada al boxeo

Primero enfundado con guantes, porque peleó amateur, luego como parte de un staff y después a dar el salto para ser mentor, así fue la trayectoria del Chepo Reynoso en este mundo llamado boxeo, ese mismo que lo llevó hasta un chaval pelirrojo que hoy divide opiniones.

“Ya muchos años en esto, peleé amateur en 1969, en los Guantes de Oro en la Arena Coliseo, hace ya más de 50 años; después me casé, nacieron mis hijos y los empecé a llevar a entrenar. Yo creo en forma, sin parar, ya son más de 30 en el boxeo. Le ayudaba a mi papá, él tenía una carnicería, y en ese entonces al peleador de cuatro rounds le pagaban 50 pesos, yo decía ‘uta, los 50 pesos me los clavo de la caja de mi papá a la hora que yo quiera y sin recibir tanto castigo’. Vi que en el profesional no había protección, no había nada, a mí me gustaban los trofeos, las medallas y que me premiaban, pero el boxeo profesional no me llamó la atención”.

Eddy, hoy su mano derecha en el Canelo Team, y el resto de su chavaliza, comenzaron a estar en esa edad de rebeldía y de que tenían que agarrarse a trompadas para defenderse, fue entonces que vino el acercamiento a ser entrenador y manejador de pugilistas.


“Cuando mis hijos empezaron a ir a la escuela y tener problemas, se pelean y todo eso, empiezo a llevarlos a entrenar, primero a la Arena Coliseo con el señor Nacho Silva, después con Julián Magdaleno, cuando me di cuenta ya estaba metido en el boxeo profesional”.

Chepo, muy cercano a la gloria

Siendo segundo al mando del equipo de Magdaleno, don José pudo palpar el pugilismo a otro nivel, ese en donde hay grandes bolsas, mucha parafernalia, pero además en donde el éxito suele ser único, indescriptible y hasta ensordecedor.

“Mi primer campeón del mundo, en el que yo estuve en la esquina de Julián Magdaleno, fue Alejandro “La Cobrita” González; se coronó en enero de 1995 en la ciudad de San Antonio, Texas, ya hace 27 años”, relata el Chepo.

Una marca registrada del Chepo

Antes del Canelo Álvarez, quien es la joya de la corona del equipo encabezado por Chepo Reynoso, otros monarcas fueron parte de su legado, y fueron ellos los curtidores para que pudieran lograr hacer de Saúl un tipo que ya hasta es marca registrada, hablando de otros jóvenes que buscan seguir sus pasos.

“Muere mi compadre (Magdaleno), pongo mi propio gimnasio y nos toca por fortuna hacer campeón a Óscar “Chololo” Larios, él fue doble monarca, en la Supergallo y en la Pluma, por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB); después tuvimos a otro campeón mundial, a Javier “Chatito” Jáuregui, Peso Ligero, luego tuvimos a un hermano de Saúl, al Español Álvarez (Rigoberto), y luego al Canelo, que llegó justamente en 2004. Ya van a ser 18 años que llegó al gimnasio y ha sido, se puede decir, el más popular o el más famoso de los boxeadores que hemos tenido. Hoy por hoy es el mejor del mundo”.


La escuela del Chepo Reynoso

Chepo comparte algunos puntos que intentan afinar con sus muchachos del Team Canelo: “Nos preocupamos por la defensa, enseñarles defensa, tuvimos entre nosotros, que para mí es un parteaguas en la vida de los Reynoso, la llegada de Jesús “Cholaín” Rivero, que para mí es el mejor enseñador que he conocido, muy por encima de muchos famosos, otro gran maestro, Amílcar Brusa, quien fue manager de Carlos Monzón; otro, Adolfo “El Negro” Pérez, quien en un tiempo fue manejador de Vicente Saldívar, hemos aprendido de gente muy valiosa, de mucha capacidad, como éstos que mencioné, siempre hemos aprendido de los que saben”.

Los cinco pilares del Chepo

1. Disciplina: debe de girar en todo el entorno de la persona; si eres disciplinado vas a triunfar en cualquier ámbito.

2. Talento: dice una canción de los Tigres del Norte, sin talento no busques grandeza, porque nunca la vas a tener. Un talentoso arriba del ring, en lugar de solucionar problemas, causa problemas al rival.

3. Valor: ‘huevos como dicen por ahí’; porque en un momento eso te va a sacar adelante, la valentía que puedas tener, la sobremarcha en los carros, vas a rebasar y tienes que meter todo el acelerador.

4. Quijada: mandíbula, porque a lo mejor te mueves muy bonito y estás ganando la pelea, pero en el último round te pegan y ya se acabó todo.

5. Poder en los puños: si lo tienes, con eso la armas, tener todo eso y además poder, haces la suma de esos cinco talentos, seguro la vas a hacer.


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