Fernando Marcos, el mexicano que conoció a Adolfo Hitler

Fernando Marcos fue futbolista, narrador, periodista y tuvo la oportunidad de conocer a Hitler y Pelé como uno de los grandes cronistas mexicanos del Siglo XX.

Fernando Marcos vivió una vida apegada al deporte dentro y fuera de las canchas. Foto: Mexsport

Édgar Malagón Medel

Entre los narradores mexicanos se puede hablar de la historia de José Ramón Fernández con múltiples Juegos Olímpicos y Mundiales, pero antes de él en la historia de los medios mexicanos destacó Fernando Marcos, que estuvo en Alemania previo a la Segunda Guerra Mundial y pudo conocer a Adolfo Hitler.

A lo largo de su vida cuenta que tuvo 14 empleos, entrevistó a Pelé, y desde su perspectiva los mejores jugadores del futbol habían sido Pelé y Joha Cruyff (ya no le tocó ver a Lionel Messi), incluso fue jugador de futbol y presentador de noticias. Una de las cosas que más recuerda fue cuando vio al Fürer nervioso por ver a Jesse Owens.

Owens fue un atleta de Estados Unidos que conquistó cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, donde Marcos estuvo como narrador.

En 1936 me tocó el honor de narrar y comentar la película oficial de los Juegos Olímpicos de Berlín que le fue presentada a Adolfo Hitler. El dictador me pareció un tipo extraño, pero ese trabajo me dio gusto porque eran 24 rollos que escribí y narré. En la película se captó el fuego sagrado en la Ciudad de Olimpia, en Grecia, y su recorrido hacia Berlín en un relevo de corredores: se encendió la antorcha y empezaron los Juegos Olímpicos. Son recuerdos que no olvido, por su trascendencia y magnitud”, le contó a El Universal en 1999.

“En la película, recuerdo que Hitler estaba presenciando el relevo de 4 X 100 y cuando iba a tocarle el turno a Jesse Owens estaba tan nervioso que se la pasaba sobándose las piernas. Otra vez lo vi nervioso, muy nervioso, en una carrera de relevos: el equipo alemán femenil iba en primer lugar en el último relevo y al pasar la estafeta la tiraron y quedaron eliminadas”.

Siempre apegado a los deportes

“Yo nací en el año de la Decena Trágica. Mis padres (el asturiano Egidio Marcos y Filomena González) fueron dos de los miles de refugiados en México y por esa causa nací aquí. Fui el último de seis hijos y todos jugábamos béisbol en los llanos, unos con guantes y otros a mano limpia. Yo era catcher, pero un día hacía falta un chamaco para una cascarita de futbol y me invitaron. Tenía 15 años cuando ingresé al Germania, cuyos campos estaban en las calles de Bolívar, pegado a una fábrica de telas Aurrerá.Tres años después tuve la oportunidad de irme al Club España de la Primera División. Ahí conocí al Pirata Fuente”, recordó para el periódico El Nacional, en 1996.

El sueño roto del Mundial de 1934

Fue seleccionado nacional por México y en 1934 formaba parte del equipo que viajó a Italia en busca del boleto de la Concacaf para el Mundial, pero no pudo estar en el partido en el que fueron derrotados por Estados Unidos en el Estadio Nacional Fascista de Roma.

“Teníamos que pelear con Estados Unidos el boleto. El partido tenía que realizarse en Nueva York, pero los organizadores decidieron que fuera en Roma. Nos fuimos a Italia partiendo desde Veracruz en el Orinoco. Fueron 15 días en barco y 15 kilos de más. Dos días antes del partido El Pirata (Fuente) y yo nos fuimos a pasear por una avenida romana. Benito Mussolini era el poderoso de Italia. Los Camisas Negras realizaban una manifestación, nosotros nos metimos entre ellos y cantábamos ‘¡Me importa madre Benito Mussolini!’. Al tambo por insultos. En el estadio no nos extrañaron. México perdió 4-2 y nos regresamos sin el boleto para Italia 34”, recordó Marcos para El Nacional.


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