Opinion

Diego Gaspar
  • Fue una jugada rápida y certera. El balón sigue su trámite hasta que aparece el virtuosismo. Y apareció de pronto: un cambio de juego preciso colocó a su medio derecho en posición de ir a buscar...
  • El futbol, como la poesía, nos salva de nuestra precipitada existencia. Nos otorga poder para sentir y gritar una victoria, al tiempo que nos abandona en el túnel más oscuro del desamparo.
  • Saltar al campo de juego con todos los sentidos en armonía convoca una ilusión distinta a todas las que se pueden experimentar en la vida.
  • Dejó de jugar por nostalgia. Entonces el juego se había convertido en todo menos en lo que él había soñado que sería.
  • Sólo si ocurriera un milagro y el futbol mexicano se transformara, sobre todo desde la perspectiva moral, en poco más de un lustro.
  • Se sabe que el futbol ofrece remedios imaginarios. En países como el nuestro, rotos por una violencia que no se detiene y por un discurso oficial que atiza el fuego sin reparar en un diagnóstico.
  • Existe una vida sentimental del futbol que se parece mucho al amor. Tanto protagonistas como espectadores intuimos que algo especial sucede cuando nuestros sentidos se involucran de lleno.
  • El mayor desafío existencial de todo ex jugador de futbol –tanto amateur como profesional–, está en la distancia que separa el campo de juego del resto del mundo.
  • Combinar la existencia con el futbol es siempre una aventura emocionante y en ocasiones –hay que decirlo también–, motivo de grandes decepciones.