
¿Aguas?
Nunca mejor que ahora aplica aquel viejo refrán que dice: “No hagas cosas buenas que parezcan malas”. Es obvio que la decisión de parar los partidos al minuto veinticinco generó cualquier cantidad de reacciones buenas y malas de parte de la familia futbolera. Ya sólo Pumas, Monarcas, Toluca y Puebla mantienen su horario a las doce del día cuando juegan como local. Con la adversidad que eso supuestamente significa para sus rivales por las altas temperaturas o altitud. Pero la gran mayoría de las Directivas apuntaron a cuidar el aspecto físico de sus equipo y sacrificaron la ventaja que pudieran tener por jugar a esa hora. Alguna vez Ricardo “Tuca” Ferrreti, explicó que Pumas históricamente tuvo problemas para ganar sus partidos como local porque el rival se tiraba muy atrás para que sus recorridos fueran más cortos y su desgaste físico fuera menor y con esto provocar que Universidad hiciera el verdadero gasto físico y mental. Es decir, todos estamos consientes que no es sano para los futbolistas y después para el espectáculo, que un deporte tan físico en los últimos años como el futbol, se desarrolle bajo estas circunstancias de temperatura. De esa reflexión, a ver con buenos ojos y aceptar que se reglamente el parón de hidratación, sea cual sea el horario y la temperatura, definitivamente no estoy de acuerdo. Porque no hay una justificación medica o deportiva. En su momento el responsable de valorar las condiciones climatológicas fue el árbitro en coordinación con los capitanes y técnicos de ambos equipos involucrados. Eso es lo ideal. Algunos de los principales argumentos para no estar de acuerdo son:
Primero: Mucho se habla de la esencia del futbol y parar el partido significa romper con el ritmo del juego. Por eso dicen que no hay repeticiones que podrían hacer más justo el juego. Segundo: Genera que el tiempo efectivo del partido sea aún menor del que ya tenemos que oscila entre los veintiséis y veintiocho minutos por tiempo. Tercero: Una gran tentación para las televisoras y estaciones de radio que están ávidas de capitalizar cualquier instante y convertirlo en espacio comercial como ya sucedió en esta Liguilla y como ocurre con las líneas para colocar las barreras. Que dicho sea de paso, sirvieron para ver más goles en tiros libres directos. Aunque en ocasiones tardan la reanudación del juego. Cuarto: Una vez más jugadores, Directores Técnicos, Preparadores Físicos y Doctores no fueron tomados en cuenta. Recuerdo la Copa América de Colombia cuando junto a mis compañeros sufrimos las transmisiones de la televisión local, cargadas de comercialización sin respetar el producto más importante que para nosotros consumidores en ese momento era el futbol. Aquella ocasión todos rezamos para que esto nunca ocurriera en México, hoy me doy cuenta que nuestras oraciones no fueron escuchadas. Es verdad el futbol profesional es un negocio, vamos a cuidarlo y no aceptemos este tipo de lineamientos injustificados que puedan significar una puñalada más al ya muy maltratado corazón de nuestra afición. ¿Qué vamos a hacer en invierno? ¿La pausa para un té de tejocote, pal’ frío? Eso digo yo. Pero tú ¿Qué opinas?
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