
¿Por qué el planeta quería la derrota Argentina?, se los cuento
¡El mundo entero no es que estuviera a favor de España, es que estaba en contra de Argentina!
Y no es que el planeta entero quisiera que Argentina perdiera por ser Argentina o por ser el campeón del mundo, no, es por ser como son.
Sé que esto es muy directo y algo agresivo contra muchos argentinos que no lo merecen o no son así, pero es la cara que, con creces, dan al mundo.
Altivez, soberbia, creencia de ser superiores, complejo de superioridad, pensar que los demás son menos y mucho más es lo que el argentino promedio —NOOO todos, es más, nooo la mayoría— mostraron al mundo entero.
(Seguramente son los menos… pero son millones).
Nunca en mi ya avanzada vida, y miren que veo mundiales desde Argentina 1978, había visto algo parecido, algo similar y algo allegado al desprecio de la sociedad de cualquier país que por su mente pase.
¿Por qué nadie odió ni deseó la derrota del campeón Italia en esa ya lejana España 82?
¿Por qué a la Argentina del Dieeego, de Ocaaar Rusheeeri, de Pumpiiido, de Jorge Luis Brown, de Passarella, del “Negro” Enrique, de Valdaaano, de la “Yegua” Almirón y muchos más, nadie la odio ni le deseó el maaal? Porque no eran así ni mostraron esa cara al mundo.
Aún recuerdo cuando ese domingo 29 de junio de 1986 salimos mi padre y yo a comprar carne en San Nicolás, en la avenida Santo Domingo, para ver y apoyar a Argentina ante Alemania, ¿entonces qué cambió de hace 40 años a la fecha?
¿Por qué nadie en el Planeta odió que Alemania fuera campeón en 1990, ni a Brasil en 1994 ni mucho menos a Francia en 1998?
Y así le puedo seguir mundial tras mundial… Hoy los argentinos se sienten despreciados y perseguidos por todo el globo terráqueo, y sí, sí lo son, pero no por lo que dicen personajes como el odioso de Eduardo Freimann o el frustrado y altivo de Azzaro, que piensan que son superiores sólo por ganar en futbol.
(Son tan pequeños que creen en la grandeza sólo por se buenos en futbol).
Ellos, y muchísimos más, contribuyen a un desprecio mundial, pero no porque hayan ganado en el 2022, no, sino porque ven por debajo a millones a los que deben de ver hacia arriba.
Porque creen que un País es tan grande como su futbol lo dicta… y al creer eso desprecian a sus vecinos y no vecinos, ven menos a gente y sociedades superiores que, por educación y cultura, prefieren no enfrascarse en un infructuoso debate.
No, amigo argentino, el mundo no estaba con España porque amara a La Madre Patria, no.
No, amigo argentino, el mundo no estaba con La Roja porque deseara que esta conquistara la segunda en su historia.
Y no, amigo argentino, el mundo no estaba con la de Luis de La Fuente porque quisiera que celebraran en Madrid y en cada una de las ciudades de ese hermoso país…
El mundo, en verdad, queridos amigos argentinos, estaba con España por estar en contra de vuestra soberbia, por estar deseosos que su altivez parara un poco en su vida.
El mundo estaba en vuestra contra esperando a que llegara el momento en que se aterrizaran en la tierra del hombre normal y no creyeran que por ser buenos en el futbol sean buenos en la vida diaria.
No sé si esta deliciosa derrota, perdón que se los diga, les haga reflexionar que la vida y el funcionamiento de un país NO es por su futbol.
El mundo, el futbol y la vida misma debe hacerles ver que este deporte no los define como país.
- La economía.
- La educación.
- La sociedad.
- La cultura.
- La principios.
Los valores… y algunos otros aspectos es lo que podrían, sin que sea algo justificable, hacerlos soberbios, pero no el futbol.
Y si tuvieran todo ello les aseguro que lo último que fueran sería ser altivos y tener la soberbia que tienen, porque un pueblo bien educado y sin carencias mentales es bien portado.
Un argentino ejemplar
Jorge Luis Borges, enorme poeta y ensayista argentino, posiblemente el más grande, ¡qué sé yo!, veía a la soberbia —así lo leí alguna vez, no son palabras netamente mías— como una convención humana y un vicio menor, oponiéndole una humildad provocadora… ok.
Pero Borges la consideraba una debilidad de quienes necesitan validación externa, algo muy notorio en esos altivos argentinos que ven a todos del hombro para abajo.
Decía Jorge Luis que era a tal extremo de estar llegando a afirmar en sus reflexiones sobre el ego que: “La soberbia, como la gloria, es una convención que todos acordamos sin saberlo”.
Borges, argentino nacido en Buenos Aires en 1899, mantenía una postura donde el intelectualismo debía estar desprovisto de pedantería, prefiriendo la ironía sutil y el asombro antes que la jactancia.
Reflexión
No, amigos argentinos, no es que el mundo entero deseara que España fuera campeona del mundo, no.
Es que gracias a su forma de ver a los demás, de demostrarlo y de creerse superiores hasta que el mismo Dios Todo Poderoso, es porque el planeta quería que perdieran.
No, no es que los odien por ganar 3 Copas del Mundo, no se confundan, pues Brasil tiene 5, Alemania 4 e Italia 4… y jamás he visto que les deseen el mal.
Es por vuestra fama, muy bien sustentada y ganada, de creerse más que los de más… cuando son menos que la mayoría de este planeta.
Posdata
¡Que viva España!
Periodista que tiene "Judas" informantes en el 85% de los equipos de México, en la FMF, LigaMX, Árbitros, Comisión Disciplinaria y Selección Nacional.
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