
Señores goles
Pudieron ser en cualquier jornada. Sin embargo estoy seguro que al ser en juegos de Liguilla los tantos del “chaco” Christian Giménez y Faustino Arizala serán mayormente recordados, pues el marco de los mismos es de mayor trascendencia.
Todos saben seguramente que simpatizo con Pumas, e incluso les comento que estaba narrando el partido para la radio, pero además de la objetividad que durante esas dos horas redoblo y me exige mi crónica, debo reconocer que pocos goles en mi vida los he gritado y elogiado tanto como el del cruzazulino en Ciudad Universitaria... ¡que poema de gol!
Sobra describir la forma en que vio venir el balón, midió las distancias, saboreó el golpeo y la metió como esos goles que cualquiera de ellos intenta en sus prácticas pero de 20 le sale uno. Aunque aquí bajo la presión de un resultado.
Y exactamente 24 horas después vino el del colombiano Franco Arizala en el Hidalgo de Pachuca.
Muy diferente, pero también hermoso e inolvidable, si tomamos en cuenta que requirió de un alarde técnico al bajarla con el pecho, acomodarla con la derecha para el recorte del rival y un golpeo exquisito de izquierda para colocarla en el rincón superior sin oportunidad para el arquero. Una pintura.
Y yo sé que muchos detractores del actual sistema de competencia (que lo hicieron saber con sus comentarios en la última columna) preferirían que el torneo terminara cuando se enfrentan todos contra todos y se evitaran estas tres semanas en las que puede pasar cualquier cosa.
Pero a mí me sigue encantando que durante este tiempo los partidos no se encimen, se juegue entre semana y haya buenas entradas (con algunas excepciones), se peleen los juegos a cada palmo los 90 minutos, se sepa que son de vida o muerte y además que esas jugadas espectaculares quedan retratadas en la mente y sean vistas y comentadas por todos.
¿Cuántos niños en este fin de semana jugarán con sus cuates (o hasta solos) y comenzarán a narrar sus propias acciones (como muchos lo hacíamos) diciendo... ...y viene el balón y le va a pegar el “chaco” y la mide... y la cruza.. y la mete... gol!” son fantasías de cualquiera que algún día quiera vivir la emoción y la gloria de meter uno así.
Y lo del tuzo no es para menos pues comienza en la banca, entra de cambio, van perdiendo y aparece la genialidad justo cuando mas lo necesita su equipo y además ¡de que forma!
En este ejercicio de los goles inolvidables de la Liguilla ayúdenme a pensar en otros, ¿tal vez de Saturnino Cardozo, de Carlos Hermosillo, de Luis García, de Jared...?
Lo que es un hecho es que estos de Giménez y Arizala ya merecen el cuadro de honor. Y espero que en esta Liguilla falten otros de la misma calidad.
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