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Eric Fong
Columna de Eric Fong Eric Fong

México tiene algo más valioso que un pase a Octavos de Final

La Selección Mexicana terminó contenta por el triunfo y el apoyo de la gente. (Foto: Mexsport)
Ciudad de México

La noche del 29 de junio de 2026 en el Estadio Ciudad de México comenzó como una prueba de paciencia. La lluvia apareció y los truenos hicieron que la incertidumbre se apoderara del ambiente. Durante varios minutos, la pregunta era una sola: ¿se juega o no?

Se jugó. Y valió la pena esperar, pocas veces se ve una conexión tan natural entre un equipo y su gente. México salió convencido del plan de Javier Aguirre y la tribuna respondió de inmediato.

Hubo un detalle que decía mucho más que cualquier cántico, miles de aficionados permanecieron de pie durante prácticamente todo el primer tiempo. No era ansiedad; era la sensación de que el partido también se jugaba desde las gradas, de hacer pesar el estadio con más goles en la historia de las Copas del Mundo (64 y contando).

Ese entusiasmo encontró recompensa con los dos goles del primer tiempo. El ahora llamado Ciudad de México explotó, pero no sólo por las anotaciones, sino porque confirmó algo que se viene construyendo desde el inicio del torneo: esta Selección transmite confianza. No vive de una inspiración individual, sino de un funcionamiento colectivo que termina convenciendo, incluso al más escéptico.

Y aunque hay figuras. Futbolistas capaces de definir un partido en una jugada como Julián Quiñones o cerebros que determinan el curso de un encuentro como el joven Gilberto Mora (segundo en la historia con menor edad en ser titular en un encuentro a eliminación directa), el verdadero núcleo y clave en la trascendencia de esta escuadra es el conjunto.

La solidaridad para defender, el sacrificio para recuperar la pelota y la disciplina para sostener un plan han hecho que el talento individual luzca todavía más.

Los datos respaldan esa sensación. Este México ya es el primer equipo tricolor en completar toda la fase de grupos y un partido de eliminación directa sin recibir un solo gol.

Julián Quiñones, la figura de México en el Mundial. (Foto: Ariana Pérez)

Y aunque el segundo tiempo fue de demasiado nervio, la superioridad nunca estuvo en duda y todo un país lo demostró con el festejo tras sellar el pase.

Después llegó la otra postal de este Mundial. El Ángel volvió a tener una noche dulce. Miles de personas celebrando, banderas ondeando, gente gritando el popular “quiere volar, quiere volar”, ‘batallas’ en tambos, familias completas con la camiseta verde caminando por las calles, un país apropiándose del torneo que soñó durante casi un siglo y que hoy está regalando todas las alegrías negadas.

Festejos en el Ángel de la Independencia. (Foto: Daniel Augusto)

Por ello la frase “¿Y si sí?” refleja lo que México está viviendo estos momentos, una ilusión disfrazada de pregunta que permite soñar, pero a diferencia de los acostumbrados sueños guajiros mexicanos, esta ilusión tiene pies bien puestos en la tierra y se disponen a volar.

México ya recuperó algo que había perdido, o que quizá nunca tuvo: la capacidad de emocionar sin necesidad de prometer.


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Eric Fong

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