Opinion
Esta última semana pudimos percibir en distintos medios, reiterados comentarios acerca de la victoria del Necaxa y lo dudoso del resultado en relación a la honradez que puede existir.
Es impresionante el poder de la mente. Me parece increíble y por momentos para volver loco a cualquiera, la fuerza e importancia que cobran nuestros prejuicios y pensamientos.
Ya no sé si siento tristeza, pena ajena o risa del pobre Guille Franco quien cada que sale a la luz se lleva una gran cantidad de críticas de los aficionados al balompié.
Es difícil llamar fracaso a una temporada en la que te quedaste a dos escalones de alcanzar tu único objetivo.
Sólo el futbol mexicano permite que equipos tan malos como los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México aún tengan posibilidades de avanzar a la siguiente ronda.
Hasta se me puso la piel chinita al ver a la afición de Rayados coreando a todo volumen ¡Vuce! Vuce! Vuce!
Sin ser un aficionado de los Tigres, les puedo decir que ayer me sentí aliviado por el resultado que sacaron en el Universitario ante los Tecos.
Dicen que perro no come perro, pero en esta ocasión me veo en la necesidad de pegarle duro a algunos compañeros de los medios que simplemente lloran y se quejan por cosas que ellos mismos fueron...
No sé si a ustedes les pasó, pero después de la jornada de los mexicanos, ayer por la mañana en Inglaterra y Escocia, me quedo con un mal sabor de boca.