Futbol
Editorial Mediotiempo
Columna de Mauricio Cabrera Editorial Mediotiempo

Entre la épica y la tragedia

Cuando el deseo se convierte en obsesión, la posibilidad de fracasar se incrementa. El hambre de triunfo Celeste es tanto que se ha convertido en una muralla insuperable, en un bloqueo que impide la correcta ejecución de objetivos que parecen asequibles a partir de la realización de un análisis respecto al funcionamiento individual y colectivo. En la eliminación Cementera pudo más la ansiedad que el temple.

Si otra fuera la realidad anímica del Cruz Azul, muy probablemente el resultado habría sido distinto. La Máquina se ha mentalizado tanto en torno a un inminente fracaso que este termina ocurriendo. El problema es complejo porque nada tiene que ver con nombres y personas, sino con un aspecto mental que sólo podrá desaparecer cuando aparezca un título en el camino, pues ya se comprobó que ni siquiera el adiós a las derrotas en seguidilla ante el América significó un aliciente sólido para cambiar la historia en la lucha por alcanzar el máximo objetivo.

Por más que lo fácil sea culpar al técnico y a los jugadores, al revisar los números de Torneos recientes encontramos que el rendimiento del equipo ha sido envidiable, que se maneja con un estilo de juego atractivo y que registra niveles de eficiencia muy por encima de los del resto. Bajo una lectura así, que intenta alejarse de la volatilidad propia de las Liguillas, la entidad de La Noria ha hecho un muy buen trabajo, por más contradictorio que resulte expresarse de esta forma tras una eliminación.

En el otro sendero de la historia, ubicamos a los Pumas. Una de las versiones más humildes del conjunto universitario capitalizó la llegada de una clasificación inesperada para valerse del amor propio y de ese orgullo que con frecuencia dirige a la entidad auriazul hacia territorios insospechados, en los que es suficiente contar con pocos recursos para brillar con luz propia.

En el futbol, dos son claros elementos de admiración: la superioridad absoluta, como la del Barcelona en los últimos años, y la de la raza, la del coraje que emerge para ir en contra de todos los pronósticos. A los del Pedregal, se les debe colocar en el segundo rubro. Si logran conservar el nivel y dar la sorpresa coronándose, habrán pasado de ser una escuadra condenada al olvido a escribir una de esas páginas tan grandes como la sorpresa que están llevándose sus propios aficionados ante el giro que ha dado la historia.

Siempre insistiré en que no me gusta que la parcialidad felina sea tan tibia en los fracasos y tan presuntuosa en los tiempos de gloria, pero he de reconocer que muchos quisieran a una oncena tan entregada y con tanta vehemencia por alcanzar tierras que no parecían suyas.

DE SALIDA

Cruz Azul se encargó de pulverizar mi quiniela. Para estas Semifinales, y aceptando que tropecé de fuerte manera en el pronóstico anterior, me atrevo a decir que la Final será América-Pumas, pues a diferencia de Santos y Monterrey, estos dos llegan a su nivel en el momento óptimo.

Espero sus comentarios en mcabrera@mediotiempo.net y a través de @macafut en Twitter.

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