Futbol
Editorial Mediotiempo
Columna de Mauricio Cabrera Editorial Mediotiempo

La experiencia hace la diferencia

La liguilla del futbol mexicano no tardó en demostrar que la lógica no existe en el deporte y que un partido puede tirar por la borda lo realizado a lo largo del torneo regular. Con el sistema de competencia que existe en nuestro balompié, la posibilidad de que equipos con un desempeño irregular a lo largo de diecinueve fechas se consagren campeones es bastante amplia y careceríamos de fundamentos al criticar las injusticias que pudieran darse, pues el reglamento es igual para los veinte equipos participantes en el máximo circuito.

La eliminación de los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México a manos de los Diablos rojos del Toluca no deja de llamar la atención por el excelente papel que había tenido la escuadra felina en el torneo de liga y por las deficiencias en la retaguardia que se habían presentado en la entidad escarlata. Al finalizar el encuentro de ida, tanto especialistas como aficionados daban como semifinalistas a los pupilos de Hugo Sánchez sin embargo, la experiencia y colmillo de la institución choricera sacó a flote un barco que parecía hundido y, con su boleto a la siguiente ronda, se apuntan como serios aspirantes al título, aunque antes tendrán que pasar sobre los Tigres, equipo que sufrió hasta el último minuto para obtener su boleto.

Una vez más, el deseo de miles de universitarios se vio frustrado. Cuando las cosas parecían indicar que el conjunto estudiantil se perfilaba como el próximo campeón del balompié azteca, se puso enfrente el rival más peligroso y complicado que podía tocarle en los cuartos de final, un equipo que se ha acostumbrado a jugar estas instancias y que durante los últimos años se ha convertido en el más exitoso y constante. A una escuadra como la roja nunca se le debe dar por muerta y mucho menos cuando aún quedan noventa minutos de juego. El empate a dos en la "Bombonera" significó un golpe excesivo de confianza para los jugadores de los Pumas, quienes se vieron incapaces de manejar la ligera ventaja que les significaba el haber culminado en mejor posición que sus rivales.

Los frutos de la continuidad manejada en la institución mexiquense han quedado en evidencia. Pese a lo polémico de su personalidad, Rafael Lebrija ha enseñado el camino a seguir para fincar una estructura sólida y confiable, para pasar de ser veintidós individualidades a ser un solo grupo, creando una verdadera comunión entre sus integrantes y arropando de buena forma a los pocos refuerzos que han llegado con el paso del tiempo.

Desde aquí, invitamos a los aficionados universitarios a no dejar de cantar, porque se convirtieron en verdaderos protagonistas de este torneo y, por  momentos,  nos dieron muestra del verdadero orgullo que significa ser Puma. A los seguidores del Toluca, no queda más que felicitarlos por contar con personas ganadoras y con hambre de triunfo.

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