
Los grandes de nuestro futbol
El balompié mexicano se ha caracterizado por respetar a cuentagotas la tradición y estirpe de sus instituciones más representativas. Entre un sistema de competencia que abarata los títulos y equipos "grandes" que carecen de la capacidad suficiente para alcanzar éxitos deportivos constantes, nos encontramos con un panorama en el que el poder de convocatoria de una escuadra, el amplio presupuesto y el respaldo de un glorioso pasado no bastan para que sean ellos, los que acaparan las miradas, quienes se coloquen la corona al término de la competencia.
El análisis de los "cuatro fantásticos", América, Chivas, Pumas y Cruz Azul queda a la perfección en estos momentos, cuando estamos a unos cuantos días de que finalice el 2007. En primer término, encontramos a los dirigidos por Ricardo Ferreti, conjunto que incluso superó las expectativas al quedarse a unos cuantos minutos de llevarse el Apertura 2007; sin embargo, siempre me ha parecido curiosa la manera en que se le exige al conjunto universitario. Por un lado, se le considera como uno de los "grandes".
Tiene sólida infraestructura, una de las más leales aficiones y un presupuesto limitado aunque superior a una buena cantidad de los equipos de Primera División. Por el otro, bajo el argumento de ser una oncena que apuesta por los jóvenes y que tiene como fin el impulsar una ideología, no suele considerarse como un fracaso el que no termine llevándose el campeonato.
La campaña recientemente concluida no puede ser etiquetada como un fracaso para los de azul y oro. Los felinos fueron armados pensando en alejarse de problemas porcentuales y acabaron fortaleciéndose anímicamente hasta alcanzar la final del torneo. Eso sí, insisto en la importancia de tratar a los universitarios como un grande siempre y no sólo cuando así conviene a sus intereses.
Las Chivas, por su parte, volvieron a ser víctimas de las decisiones de su directiva y de un plantel que necesita ser reforzado para que los dirigentes tengan elementos válidos para exigir lo máximo a su cuerpo técnico. Loable es que se busque apoyar a las fuerzas básicas, pero siempre bajo la premisa de impulsar la incursión de la sangre nueva con hombres de experiencia y temperamento que encabecen el proyecto. Jorge Vergara ha revitalizado el entorno rojiblanco; no obstante, requiere apuntalar el plantel.
América y Cruz Azul son los casos más dramáticos, especialmente el segundo. En lo que respecta a las Águilas, queda claro que no se alcanzarán las metas mientras no exista un ejercicio de autoanálisis por parte de la directiva. Vergonzoso resultó que un alto directivo de Coapa saliera a declarar su entera satisfacción por el rendimiento deplorable de Lucas Castromán. Con un ejemplo semejante, es normal que el "Ruso" pretenda culpar al arbitraje de su infortunio, que Davino y compañía sigan tan campantes como siempre y que entidades humildes como el Arsenal de Argentina salgan a humillar el prestigio de nuestro futbol.
Ya empiezan a sonar nombres de posibles refuerzos para el conjunto emplumado. Se habla de varios jugadores del Atlante, de Vicente Sánchez y varios más. Esa no es la solución. Podrá gastarse mucho dinero, hacer espectaculares contrataciones, mas eso no le garantiza el que sus aficionados se puedan olvidar de los rotundos fracasos ocurridos en corto tiempo.
Por último, encontramos a La Máquina Celeste. Para evaluar su desempeño tenemos que partir de los requisitos para hablar de un "grande": fortaleza económica (la tiene), historia triunfal (también la tiene, aunque fue un periodo demasiado corto como para estar conforme con ello), atractivo comercial y aficionados en todo el país (no estoy tan seguro de que los tenga). He tenido muchas pláticas en torno a ello y siempre acabo afirmando que no entiendo cómo es posible que no se llene el estadio Azul en una liguilla. Me dan como respuesta las malas campañas, pero de inmediato me remito a ejemplos de aficiones que no han ganado nada en años y siguen haciéndose presentes en las tribunas.
El problema celeste es muy difícil de señalar. Algunos hablan de la directiva; otros de los extranjeros y unos más de la base nacional. La realidad es que cada una de las partes tiene la culpa. Por más que duela, Cruz Azul hoy no se comporta, no se ve y no sabe a equipo grande.
La democracia se ha consolidado en el balompié azteca. Ganan equipos chicos, medianos y grandes. Bueno o no, es tema de otra discusión. Lo que sí hay que señalar es que los llamados grandes no se cansan de decepcionar. Opina de esta columna aquí.
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