Futbol
Editorial Mediotiempo
Columna de Mauricio Cabrera Editorial Mediotiempo

¿Quién toma la batuta americanista?

La mala noticia llegó antes de tiempo para el América. Cuauhtémoc se irá en unos cuantos meses y dejará desierto un sitio que ningún integrante de la plantilla emplumada vigente podrá llenar. Ahí está Guillermo Ochoa, dicen algunos; el "More" se apunta, señalan otros, pero ambos tienen condiciones y argumentos muy distintos a los que aún ofrece el diez americanista. No son ni mejores ni peores, sólo diferentes en personalidad y en idiosincrasia.

No se trata únicamente de virtudes futbolísticas. Mosqueda, en efecto, realiza una función semejante a la de Blanco. Tiene buen toque de balón, profundidad en sus trazos y entrega sobre la cancha. Sin embargo, aún es demasiado joven e inmaduro para cargar con una responsabilidad que hasta al "Temo" le pesó en diversas ocasiones. Cargar con la batuta del mediocampo y exponerlo a comparaciones injustas para la trayectoria de uno y otro sería una más de las muchas equivocaciones que se han dado en torno al equipo de Coapa.

El propio Luis Fernando Tena ha comentado que el propio Juan Carlos Mosqueda está en proceso de formación. La oportunidad de brillar con luz propia en la oncena emplumada se la ha ganado por méritos propios, mas no por ello debemos exigirle que se erija como el nuevo referente de una entidad que cometió el pecado de vivir bajo el cobijo absoluto de Cuauhtémoc Blanco. De eso no tiene la culpa el "More", sino los dirigentes que fueron incapaces de realizar una planeación colectiva a mediano plazo.

En el caso de Guillermo Ochoa no existe paralelismo alguno. El joven guardameta es después de Blanco el hombre que mayor poder de convocatoria genera entre aficionados y medios de comunicación. Requirió de muy poco tiempo para convertirse en una de las máximas joyas del futbol mexicano. No obstante, la posición en que se desempeña impide que él pueda o deba convertirse en el líder indiscutible de los azulcremas sobre el terreno de juego.

Para una entidad catalogada como "grande" no es recomendable que su principal elemento sea el que sirve como guardián del arco. Cuando un cancerbero brilla por encima de los demás es porque hay una descompensación entre líneas y una vulnerabilidad defensiva alarmante. Ni siquiera el Guadalajara en la era de Oswaldo Sánchez debía sentirse orgulloso de dicha situación. Como cereza al pastel: una de las aspiraciones de Paco Memo es jugar en el extranjero, por lo que la cúpula emplumada tendría que plantearse una estrategia al respecto.

Cuando escribí "América y su vida en Blanco" no imaginé que las Águilas tuvieran que enfrentarse tan abruptamente a este conflicto. Ya había rumores, pero siempre dudé de la veracidad de la información y, sobre todo, de que la operación fuera a cristalizarse.

Hoy, cuando ya es un hecho, me queda claro que el América es el único perdedor. Se va su referente, el hombre que sacaba la casta cuando los otros se escondían, el que provocaba que se hablara del cuadro de Coapa incluso cuando no había nada que comentar, el que generaba espectáculo sin necesidad de ir al circo. Las Águilas están por quedarse huérfanas y no se ve que puedan hacer mucho para remediarlo.

Vendrá un proceso de adaptación a una nueva realidad. El eslabón fundamental para dar paso al comienzo de una etapa tiene que estar centrado en la transmisión de los valores y la ideología institucional a cada uno de los integrantes. Partiendo de una colectividad equilibrada, empezarán a surgir obligadamente piezas que destaquen y luchen por ese puesto vacante. Queda la pregunta en el aire: ¿Quién toma la batuta americanista?

Opina de esta columna aquí.

Tags relacionados

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MEDIOTIEMPO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.