
Reestructuración celeste
Mientras el medio futbolístico nacional se mantiene sumergido en cualquier cantidad de opiniones encontradas respecto al presente y futuro de la Selección Mexicana, los dieciocho clubes de la Primera División de nuestro balompié empiezan a trabajar de cara al próximo torneo de liga.
Hablar de ellos en estos momentos vende poco, es como si lo único que saliera de ahí fueran los rumores de contrataciones espectaculares y algunas declaraciones que emiten respecto al Tricolor en la Copa Oro,
Sin embargo, bajo esa indiferencia de los medios, que nos vamos con la dinámica de darle la portada y la relevancia a lo que sucede con nuestras representaciones nacionales, se está llevando a cabo una etapa fundamental en la formación de los equipos que muy pronto volverán a escena para luchar por la supremacía. En estos días, de aparente calma, es en los que puede irse vislumbrando qué sucederá, al menos de inicio, en las distintas entidades que forman parte del máximo circuito.
Si una escuadra merece capturar nuestra atención es el Cruz Azul. No lo digo porque sienta amor por sus colores, ni porque esté buscando el mínimo resquicio para seguirlos atacando, para eso están algunos diarios que gustan hacer del amarillismo su sello característico, sino por la profunda reestructuración que necesita para poder recuperar un poco del prestigio perdido después de la profunda pena que significó para sus aficionados el haber sido eliminados de la fiesta grande por la alineación indebida de Salvador Carmona.
En La Noria no será suficiente con uno o dos cambios para hablar de una solución definitiva. Problemas tan profundos como los que ha padecido en años recientes deben encontrar respuestas paulatinas, siempre y cuando se trace un proyecto a mediano plazo, que respete los tiempos y deje muy en claro cuál es la responsabilidad de cada uno de los elementos que conforman la estructura organizacional.
La lectura de la situación es un tanto contradictoria: será fundamental la paciencia bajo un entorno agitado y que amenaza con volver a explotar ante el más pequeño de los contratiempos. Y éste es uno de los puntos que más dudas me generan en la nueva etapa del Cruz Azul.
Desde el arribo de Sergio Markarián como timonel celeste empieza a sembrarse la incertidumbre, pues se asegura que una parte de la directiva apostaba por hombres como Manuel Lapuente o Benito Floro y que terminó anunciando la llegada del ex timonel del Libertad gracias a un precontrato que los obligó a ello. Bajo un panorama tan controvertido, queda claro que no puede hablarse del apoyo requerido para un estratega que dará sus primeros pasos en el futbol mexicano.
La designación de Benjamín Galindo como Auxiliar se presta a variadas interpretaciones. Uno puede aplaudir la decisión de acompañar a un timonel extranjero con un hombre conocedor del medio, que tiene autoridad frente a los jugadores y que ha probado su capacidad dirigiendo desde la línea de cal. Quien ponga en tela de juicio la capacidad del "Maestro" se equivoca, pero no necesariamente están errados quienes ven en esta designación a un posible sustituto en caso de que los resultados no se produzcan al ritmo que se espera.
El nombre del hoy asistente de Sergio Markarián llegó a sonar con insistencia cuando se barajaban opciones para conducir el timón del navío cruzazulino, incluso se especuló con que ya era un hecho su arribo, por lo que da la impresión que las diferencias entre directivos podrían afectar, como si fuera una novedad, el rendimiento de la escuadra sobre el terreno de juego.
A lo que puede apelarse es a la madurez y la ética de un hombre profesional y trabajador como Galindo. Mientras los triunfos se presenten, no habrá mayor problema, pero en cuanto el agua empiece a moverse será fundamental que el ex técnico del Rebaño sepa comportarse a la altura que ha marcado su trayectoria.
No sé si tenga que ver con que Cruz Azul nos ha vuelto escépticos a base de constantes fracasos… puede ser. Confieso que me cuesta trabajo creer que está ante el inicio de una nueva era.
Al menos de inicio, no me han gustado las decisiones tomadas por la directiva. Después de un ridículo histórico para la entidad, lo menos que se podía solicitar era el apoyo absoluto al técnico en turno, no importando el nombre de éste ni su afinidad o no con algunos dirigentes.
Si las diferencias quedan simplemente en un choque de opiniones, puede resultar sana la gama de criterios y puntos de vista, pero bastaría con que se reaviven las rencillas, por más que el responsable del área deportiva sea "Yayo" de la Torre, para que el ferrocarril celeste vuelva a explotar antes de llegar a la estación soñada.
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