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Editorial Mediotiempo
Columna de Mauricio Cabrera Editorial Mediotiempo

Santos y los segundos que corren

El dinero no lo puede todo en el futbol actual… Aún en estos años, en los que la actividad netamente deportiva ha sido relegada a segundo plano por los voraces intereses comerciales, es necesario que sobre la cancha haya conjunción entre cada uno de los elementos que componen a una escuadra. Son pocos los jugadores, salvo contadas excepciones, capaces de resolver las problemáticas de una institución. Por supuesto que existen los pilares indiscutibles, los que dan solidez a una estructura, pero no debe confundirse dicha función con la de jugar en solitario y acabar con los enemigos a través de los simples méritos individuales.

Santos hizo ruido a lo largo de la pretemporada. La Directiva asimiló que era necesario un revulsivo en la entidad; se requería de una nueva imagen, de fortalecer con ruidosas inversiones a un cuadro que viajó del protagonismo de hace algunos años a la tormenta económica de tiempos recientes.

La chequera se abrió. Guzmán recibía a manos llenas y aceptaba el reto de mantener la categoría. Llegó Ludueña: hombre de probada capacidad, con el talento de ganar primeras planas jugando con la escuadra más gris e ignorada de nuestro balompié; en enseguida Vuoso, uno de los hijos pródigos que no pudo aguantar el glamour del América, y como noticia bomba: Oswaldo, el héroe de mil batallas, el que alcanzó grados de santidad con el Guadalajara se vestía de verdiblanco. Un auténtico trabuco. Quien revisa la nómina lagunera no desea enfrentarlos, al menos no de inicio. Santos gana respeto mediático. Está vivo y coleando…

La teoría no embona con la realidad. El Clausura 2007 comienza con una derrota ante los Rayados del Monterrey. Nada peor que iniciar con el pie izquierdo. El "Travieso" pide calma, asegura que es cuestión de tiempo para que los suyos encuentren el camino. Le creemos cuando afirma que con el paso de los días irá mejorando el conjunto que dirige; el problema es que cada fecha que pasa sin que se añadan unidades y se mejore el cociente en la tabla por el no descenso es una piedra más en la muralla psicológica que se construye en la mente de quienes se ven involucrados en ese tipo de batallas.

Contra Chivas la historia es bastante similar. El equipo se ve partido, inconexo y sin que las individualidades encuentren el soporte necesario para destacar. Los últimos minutos encienden la esperanza. Pero el reloj sigue corriendo. Entretanto, los aficionados añaden calentura al asunto y empiezan a presionar a su técnico y a Eliomar. El timonel vuelve a solicitar comprensión.

El "Travieso" sabe lo que hace. Como él mismo dijo, sus resultados lo avalan. No obstante, en esta carrera hace falta apurar los tiempos. Debe quedar claro que ni Oswaldo ni ningún otro de los refuerzos puede cargar con el peso de una guerra que no perdona equivocaciones. La advertencia es clara y contundente: o se alcanza la comunión futbolística en cada una de las líneas o el adiós al Máximo Circuito podría estar cerca.

Los hombres de pantalón largo de la entidad lagunera están obligados a mantener la calma. Ellos eligieron el camino de las contrataciones espectaculares. No puede culpárseles, sólo que como cualquier decisión entraña un riesgo bastante elevado. Para su buena fortuna, la mayoría de los involucrados tampoco ha entregado cuentas agradables, por lo que quizás simplemente reste obtener la primera victoria para que las piernas trabajen con mayor tranquilidad y para que se esclarezca un panorama que hoy luce nublado, aunque con la atenuante de ver al Querétaro en el fondo de la tabla.

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