
El castigo de ser entrenador profesional
Ciudad de México
El eterno castigo de Sísifo
“… Empujará por siempre una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, para que antes de alcanzar la cima la piedra rodara hacia la base en donde debía reiniciar su castigo, así por toda la eternidad.” Cruel castigo impuesto a Sísifo, rey de la mitología griega y hoy en día, realidad que viven los entrenadores de fútbol.
El lado obscuro de todo entrenador
Sentado solo, en una esquina del vestidor de un estadio donde no pega la luz, con la cabeza agachada y las manos sobre su rostro, el entrenador contempla el partido que acaba de terminar. La fiebre de la victoria de la semana pasada parece sólo un sueño; esta semana ha vuelto a sentir el lado obscuro, el lado de la derrota.
Nadie lo molesta, nadie habla con él, todo está en silencio pero por dentro, la mente del entrenador es todo lo opuesto, preguntas constantes que se unen con respuestas sin conclusión, y repeticiones en alta definición sobre lo que acaba de suceder en los últimos 90 minutos. ¿Fue buena idea salir con línea de 4? ¡Les dije que Vicente no estaba bien para jugar! ¿Cómo es posible que sigamos cometiendo errores tan básicos? ¿Qué les digo ahora? ¡Necesito un descanso! ¡No, necesito trabajar más!
El eterno castigo del entrenador
Al igual que la historia de Sísifo, la vida y carrera del entrenador profesional es muy similar. En los años que llevo asesorando y entrenando la mente de un entrenador, he aprendido que su profesión es una constante batalla cuesta arriba, en la que todos los días trabaja para empujar al equipo y una vez que parece que ha logrado su objetivo, los Dioses del fútbol lo castigan con un golpe que lo hace sentir como si empezara de cero.
Si ganas, no es suficiente porque ya tienes que pensar en el siguiente partido o la siguiente temporada. Si pierdes, no sólo tienes que tragarte la frustración de no ganar, sino las miradas y voces de duda de tus jugadores, de tu cuerpo técnico, de los dueños del equipo, de la prensa, de los aficionados…..pero sobre todo, tienes que vivir y dormir con la mirada y voz del juez más exigente de todo el mundo, la propia del entrenador.
Un loco, un enfermo mental, un verdadero sadomasoquista
¿Imagínate vivir así? A diferencia de Sísifo, el entrenador decide continuar con su profesión, mientras que Sísifo tuvo que aceptar su castigo por toda una eternidad. ¿Por qué someterse a una vida destinada a perder? Sin importar lo que haga, el entrenador siempre tendrá que empezar desde abajo y empujar a su equipo cuesta arriba.
Sólo un loco, un enfermo mental, un verdadero sadomasoquista le dedicaría su vida a una profesión tan despiadada como la del entrenador profesional. Uno podría argumentar que lo hacen por dinero pero eso se vuelve irrelevante si nunca tienes tiempo para disfrutarlo ya que estás todos los días empujando esta piedra que nunca llega a su destino. Con o sin equipo, el entrenador profesional vive del resultado del mañana, vive de crear algo que nunca se ha creado y de lograr un título que sólo lo hundirá más, ya que se tendrá que empezar de nuevo el día de mañana. El dinero no lo mueve, es algo más allá de lo comprensible.
Más allá de lo comprensible...
Igual que la mitología griega, la vida de un entrenador profesional va más allá de lo comprensible, probablemente no es una decisión pero si su destino en esta vida; los Dioses del fútbol le han dado esta tarea y no le queda más que aceptarla y hacer su parte.
Empujar a todo un equipo, una ciudad, una nación en búsqueda de ser mejor, de poder hacer grandes a otros, de probar a cuentagotas un momento de gloria que no durará más de 24 horas porque su destino está en empujar y no en celebrar.
Tal vez, los entrenadores profesionales son igual que los científicos, pasan su vida buscando una fórmula para resolver los problemas de la humanidad, problemas que todos los aficionados tienen y que sólo pueden ser resueltos al ver a su equipo ganar.
Esa sensación que te da el verlos luchar, competir y ganar, te recuerda que tú también puedes, que tú también naciste para hacer cosas importantes, que tú también tienes un destino que vivir y es gracias al sacrificio de un entrenador que tú puedas ver y sentir todo esto.
Dedicado a todo aquel entrenador profesional, maestro, emprendedor o líder que sacrifica su vida por la gloria de un equipo.
¡Dedicado a tu éxito!
Pepe Galván - Mentor del Ganador
Sígueme en:
Twitter: @sixpackmental
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Instagram: @pepegalvan5
Página: https://pepegalvan5.com
“… Empujará por siempre una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, para que antes de alcanzar la cima la piedra rodara hacia la base en donde debía reiniciar su castigo, así por toda la eternidad.” Cruel castigo impuesto a Sísifo, rey de la mitología griega y hoy en día, realidad que viven los entrenadores de fútbol.
El lado obscuro de todo entrenador
Sentado solo, en una esquina del vestidor de un estadio donde no pega la luz, con la cabeza agachada y las manos sobre su rostro, el entrenador contempla el partido que acaba de terminar. La fiebre de la victoria de la semana pasada parece sólo un sueño; esta semana ha vuelto a sentir el lado obscuro, el lado de la derrota.
Nadie lo molesta, nadie habla con él, todo está en silencio pero por dentro, la mente del entrenador es todo lo opuesto, preguntas constantes que se unen con respuestas sin conclusión, y repeticiones en alta definición sobre lo que acaba de suceder en los últimos 90 minutos. ¿Fue buena idea salir con línea de 4? ¡Les dije que Vicente no estaba bien para jugar! ¿Cómo es posible que sigamos cometiendo errores tan básicos? ¿Qué les digo ahora? ¡Necesito un descanso! ¡No, necesito trabajar más!
El eterno castigo del entrenador
Al igual que la historia de Sísifo, la vida y carrera del entrenador profesional es muy similar. En los años que llevo asesorando y entrenando la mente de un entrenador, he aprendido que su profesión es una constante batalla cuesta arriba, en la que todos los días trabaja para empujar al equipo y una vez que parece que ha logrado su objetivo, los Dioses del fútbol lo castigan con un golpe que lo hace sentir como si empezara de cero.
Si ganas, no es suficiente porque ya tienes que pensar en el siguiente partido o la siguiente temporada. Si pierdes, no sólo tienes que tragarte la frustración de no ganar, sino las miradas y voces de duda de tus jugadores, de tu cuerpo técnico, de los dueños del equipo, de la prensa, de los aficionados…..pero sobre todo, tienes que vivir y dormir con la mirada y voz del juez más exigente de todo el mundo, la propia del entrenador.
Un loco, un enfermo mental, un verdadero sadomasoquista
¿Imagínate vivir así? A diferencia de Sísifo, el entrenador decide continuar con su profesión, mientras que Sísifo tuvo que aceptar su castigo por toda una eternidad. ¿Por qué someterse a una vida destinada a perder? Sin importar lo que haga, el entrenador siempre tendrá que empezar desde abajo y empujar a su equipo cuesta arriba.
Sólo un loco, un enfermo mental, un verdadero sadomasoquista le dedicaría su vida a una profesión tan despiadada como la del entrenador profesional. Uno podría argumentar que lo hacen por dinero pero eso se vuelve irrelevante si nunca tienes tiempo para disfrutarlo ya que estás todos los días empujando esta piedra que nunca llega a su destino. Con o sin equipo, el entrenador profesional vive del resultado del mañana, vive de crear algo que nunca se ha creado y de lograr un título que sólo lo hundirá más, ya que se tendrá que empezar de nuevo el día de mañana. El dinero no lo mueve, es algo más allá de lo comprensible.
Más allá de lo comprensible...
Igual que la mitología griega, la vida de un entrenador profesional va más allá de lo comprensible, probablemente no es una decisión pero si su destino en esta vida; los Dioses del fútbol le han dado esta tarea y no le queda más que aceptarla y hacer su parte.
Empujar a todo un equipo, una ciudad, una nación en búsqueda de ser mejor, de poder hacer grandes a otros, de probar a cuentagotas un momento de gloria que no durará más de 24 horas porque su destino está en empujar y no en celebrar.
Tal vez, los entrenadores profesionales son igual que los científicos, pasan su vida buscando una fórmula para resolver los problemas de la humanidad, problemas que todos los aficionados tienen y que sólo pueden ser resueltos al ver a su equipo ganar.
Esa sensación que te da el verlos luchar, competir y ganar, te recuerda que tú también puedes, que tú también naciste para hacer cosas importantes, que tú también tienes un destino que vivir y es gracias al sacrificio de un entrenador que tú puedas ver y sentir todo esto.
Dedicado a todo aquel entrenador profesional, maestro, emprendedor o líder que sacrifica su vida por la gloria de un equipo.
¡Dedicado a tu éxito!
Pepe Galván - Mentor del Ganador
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