Columna de Caleb Ordoñez

La sombra del crimen organizado y el futbol mexicano

Caleb Ordoñez Talavera

“El Futbolista” le llamaban. Su afición por ese deporte era para algunos exagerada. Su nombre: Tirso Martínez Sánchez, un joven de pocos recursos que solo estudió hasta la primaria y que encontró en el narcotráfico una puerta para hacerse de millones de dólares. Su trabajo, según él mismo lo relata, era distribuir la droga en ciudades de Estados Unidos como Los Ángeles, Nueva York y Chicago. Durante dieciocho años se hizo de los lujos que nunca imaginó tener de niño: casas, autos, caballos, aviones e incluso su sueño más grande, el de ser dueño de equipos de futbol. Todo lo hizo cobijado por narcotraficantes del tamaño de Amado Carrillo, los hermanos Beltrán Leyva y otros capos colombianos. Tirso siempre quiso ser como Pablo Escobar Gaviria, quien por amor adquirió el equipo Atlético Nacional en el año 1988.

El más reciente jefe de Martínez Sánchez es apodado "el  Chapo" Guzmán, un sanguinario capo de la mafia mexicana que aprendió las reglas y a degustar el futbol gracias a Martínez Sánchez. Hoy ambos están tras las rejas en Estados Unidos.

GALLOS BLANCOS Y COLLADO

Una polémica más involucró la detención del famoso abogado de expresidentes, Juan Collado, quien fue detenido en días pasados por los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada.

La Fiscalía General de la República mencionó en su investigación al equipo de futbol Gallos Blancos del Querétaro, que, una vez más, está salpicado, reviviendo un caso de supuesta venta fraudulenta e incluso lavado de dinero.

Dentro de la declaración en la orden de aprensión de Collado se le señala de recibir parte de los 8 millones de dólares de Amado Yáñez, dueño de la empresa Oceanografía, utilizados en la compra del Querétaro en el 2013. También habría participado en 2002 en un fraude también con los Gallos Blancos junto a "el Futbolista” Tirso MartínezJosé Antonio Rico Rico, entonces directivo de la empresa Libertad Servicios Financieros.

Luego de que Martínez los convenciera en una comida de comprar a los Gallos, los empresarios lo adquirieron y durante dos años se vieron beneficiados con más de 7 millones de dólares, sin que Libertad Servicios Financieros reportara un solo centavo de la operación; además utilizaron nombres de terceros para burlar a la Federación Mexicana de Futbol, la cual, al notar las extrañas relaciones de los empresarios con el equipo deportivo, comenzó a sospechar de un presunto lavado de dinero, delito que se podría configurar si declaran culpable de Collado.

FUTBOL Y CRIMEN, UNA TERRIBLE RELACIÓN

Dos detenciones en 2014 hicieron que el balón se detuviera en Querétaro: el primero en caer fue Amado Yáñez, al ser acusado de fraude bancario. El equipo de Querétaro habría de desaparecer, pues estaba confiscado por Servicios de Administración Tributaria (SAT) que aceptó venderlo al Grupo Ángeles, el cual ha llevado a la normalidad al equipo para que permanezca en Primera División.

La segunda detención muy sonada fue la del mencionado Tirso Martínez Sánchez. Cuando detuvieron a Martínez se supo la relación entre éste y Yáñez. Años después aparecería el empresario, apodado también como “el Mecánico”, en el juicio de Joaquín “el Chapo” Guzmán, ambos acusados por su nexo en el cártel de Sinaloa.

En su declaración ante la corte de Nueva York, Martínez soltó una bomba: “Hay dinero del crimen organizado en el futbol mexicano”, pues confesó que el exlíder del Cártel de Sinaloa hizo varias donaciones a equipos de la Liga MX. ¿Cuáles eran estos equipos? Le preguntaron a lo que Tirso dio una lista que incluía a los entonces equipos de Celaya, Irapuato, La Piedad y Mérida, de los cuales fue propietario.

Martínez fue extraditado en 2015 a Estados Unidos donde se declaró culpable de haber transportado toneladas de droga a aquél país, un negocio que, se estima, le representó entre 20 y 40 millones de dólares para sus bolsillos.

Con la detención de Collado y la relación que se le acusa tanto con los supuestos empresarios Martínez y Rico, una vez más, la sombra del crimen organizado se hace presente en el deporte mexicano, reviviendo momento muy oscuros. 

No obstante, es verdad que también hoy las federaciones están mucho más blindadas y fiscalizadas que hace 6 o 12 años y que los deportistas o la afición desconoce lo que está detrás de negociaciones que hacen personas que su mayor ambición puede ser convertirse en dueños de un equipo de futbol.