Columna de David Izazola

Tiempos de incertidumbre en el futbol mexicano

David Izazola

Con todos los rumores que han existido en días pasados, referente al cambio de sede de Monarcas Morelia a la ciudad de Mazatlán y la decisión de concluir anticipadamente el torneo Clausura 2020; la incertidumbre en todo el ecosistema del futbol mexicano es evidente.

¿Qué implica hacer un cambio de sede para un equipo de futbol?

El caso más sonado en estos días ha sido el cambio de sede de Monarcas Morelia, un club de mucha tradición que desde la década de los 50 empezó su camino en el futbol mexicano.

Dejando de lado las inversiones millonarias que se tienen que hacer para que un club tenga derecho a cambiar de sede y los intereses políticos y deportivos que conllevan dicha decisión, el más afectado suele ser el ecosistema que está alrededor del club.

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Los jugadores, atraviesan por varias situaciones de incertidumbre, el cambio de entrenador, no se sabe quién seguirá en el club y por supuesto, el cambio de sede y lo que implica dicha situación.

El cambio de sede para un jugador implica asumir una serie de costos, tanto emocionales como económicos, al moverte de ciudad tienen que elegir si se llevan a la familia o se van solos, independientemente de lo planes de vida que tengan y en la parte económica tienen que llegar a rentar una nueva casa, nuevos servicios y todos los gastos relacionados con una mudanza y cambio de ciudad.

Para los administrativos del club es sumamente complicado, ya que a diferencia del futbolista ellos han tenido estabilidad en sus trabajos hace mucho tiempo y no se han movido de ciudad, me atrevería a decir que la mayoría de ellos tiene una rutina muy marcada en la ciudad de Morelia y un cambio de sede movería toda su vida, tanto personal como laboral.

Es lógico que al cambiar de sede exista un gran recorte de personal por el costo que implicaría el traslado de cada integrante y sus condiciones, si esto se llega a formalizar y se lleva a cabo en la ciudad de Mazatlán seguro que la intención del gobierno, directiva y empresarios involucrados en el proyecto será fortalecer las oportunidades laborales de dicha ciudad y reactivar la economía de Mazatlán por medio del proyecto deportivo, teniendo como prioridad, generar un crecimiento local en sus diferentes áreas.

No podía faltar el factor más importante de un club de futbol, la afición, que en las “buenas y malas” está siempre con su equipo y la afición de Morelia ha sido un claro ejemplo de lealtad y tradición en el futbol mexicano.

Tras varias marchas en la ciudad de Morelia por parte de la afición, manifestando su descontento con los rumores, me doy cuenta de que puede ser un caso similar al del Atlante, al mover su sede a Cancún, perdieron gran parte de su afición, junto con la esencia del club y la mayor fuente de ingresos, los patrocinadores.

En el cambio de sede de cualquier equipo es sencillo pronosticar que habrá una devaluación del proyecto debido a que se pierde una pieza fundamental del proyecto, la plaza, la afición y la tradición.

Es una decisión que independiente de los intereses que rodean al club, principalmente con el tema de negocio tienen que contemplar la cultura deportiva que se ha creado, en este caso en la ciudad de Morelia por más de 70 años y que no se le puede dar la espalda, el futbol mexicano está hecho de tradición y cultura.

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