
Rumbo a LA 2028: ¿Cuánto y todo en lo que invierten los atletas de alto rendimiento?
Los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 dejaron mucho más que una colección de medallas para México. Dejaron números históricos, un tricampeonato regional y, quizá lo más importante pensando hacia Los Ángeles 2028, señales de que detrás de los resultados empieza a existir nuevamente una estructura de preparación, seguimiento y apoyo al deportista.
México terminó en el primer lugar del medallero con 407 preseas: 167 de oro, 125 de plata y 115 de bronce. Colombia, segundo lugar, consiguió 266 medallas y 91 oros, una diferencia que dimensiona el dominio mexicano. El resultado representó además la mejor actuación del país en la historia de los Juegos y confirmó el tercer campeonato consecutivo de México en la justa regional.
Pero el dato importante no debería quedarse solamente en las 407 medallas. La pregunta es otra: ¿qué hubo detrás de ellas? No se ganaron 407 medallas en dos semanas, en el deporte de alto rendimiento existe una frase que pocas veces recibe la atención que merece: las medallas no se ganan el día de la competencia. Se construyen meses —y muchas veces años— antes. Entrenamientos, concentraciones, campamentos, competencias internacionales, viajes, entrenadores, fisioterapia, nutrición, psicología, medicina deportiva, equipamiento y, por supuesto, recursos económicos.
Eso es particularmente relevante en Santo Domingo 2026 porque coincide con la primera gran justa multideportiva regional bajo la administración de Rommel Pacheco al frente de la CONADE, cargo que asumió al inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum. Y existe una diferencia interesante: Pacheco conoce el otro lado del escritorio. Antes de administrar el deporte fue atleta de alto rendimiento, fue clavadista y cuatro veces olímpico. Sabe perfectamente lo que significa entrenar durante años para una sola competencia que se puede resolver en segundos, y lo sabe perfectamente porque él estuvo del otro lado. Y por eso resulta interesante el discurso que está intentando instalar dentro de CONADE: la beca es importante, pero el acompañamiento integral del deportista también lo es.
Durante la preparación rumbo a Santo Domingo, el propio Pacheco explicó que desde el inicio del ciclo se diseñó un plan para respaldar a los seleccionados con becas, campamentos, competencias de preparación y clasificación, material deportivo y equipos multidisciplinarios, incluyendo médicos, fisiatras, psicólogos y preparadores físicos, es decir, la beca del atleta es solamente una parte de la inversión. Y esa distinción es fundamental; la beca no paga el campamento.
Uno de los errores frecuentes cuando se habla del dinero destinado al deporte mexicano es sumar la beca que recibe un atleta y asumir que ahí termina el apoyo gubernamental. No funciona así. Una cosa es la beca económica individual que recibe el deportista y otra muy distinta los recursos que se requieren para financiar su proceso deportivo: concentraciones, campamentos, competencias clasificatorias, viajes, equipamiento, entrenadores y servicios médicos y multidisciplinarios.
Para Santo Domingo, CONADE informó inicialmente de alrededor de $60 millones de pesos específicamente relacionados con la participación de la delegación, pero Pacheco posteriormente señaló que, considerando todo el proceso de preparación y clasificación de los atletas, la inversión gubernamental superó los mil millones de pesos. Ahí comienza a entenderse mejor el tamaño del proyecto. Porque México no llegó simplemente con deportistas talentosos a República Dominicana. Llegó después de un proceso que incluyó competencias internacionales, clasificación, preparación, campamentos y concentraciones.
Durante los propios Juegos, Pacheco lo resumió de manera sencilla: “los resultados no se dan solamente el día de la competencia”, destacando detrás de ellos entrenamientos, campamentos y apoyo. Y Santo Domingo terminó validando esa apuesta.
Los números detrás de las 407 medallas
La profundidad de la actuación mexicana resulta incluso más interesante que el primer lugar del medallero. Un total de 493 atletas mexicanos subieron al podio y 91 consiguieron tres medallas o más. Además, las mujeres tuvieron un papel extraordinario: aportaron 198 preseas, incluyendo 83 de oro.
Hubo resultados en decenas de disciplinas y una combinación muy interesante entre deportistas consolidados y una generación que comienza a construir el camino hacia competencias de mayor exigencia.
Entre las grandes figuras apareció Celia Pulido, quien terminó como máxima medallista con 11 preseas: ocho oros, una plata y dos bronces, estableciendo un récord de medallas para un atleta en una sola edición de los Centroamericanos. También estuvieron Osmar Olvera y Juan Manuel Celaya en clavados; Marina Malpica en gimnasia rítmica; Alegna González en marcha; Uziel Muñoz en lanzamiento de bala; Beatriz Briones en canotaje; Yareli Acevedo en ciclismo y una Selección Mexicana Femenil de futbol que conquistó el oro. Son nombres distintos, deportes distintos y procesos distintos. Eso probablemente sea uno de los mejores indicadores de Santo Domingo 2026.
México había conseguido 145 medallas de oro en San Salvador 2023, en Santo Domingo alcanzó 167, son 22 títulos más. Y las 407 preseas también superaron por 23 el anterior récord mexicano de medallas totales. No se trata únicamente de ganar el medallero —algo que México estaba obligado a disputar por su posición dentro de la región— sino de hacerlo estableciendo nuevas marcas nacionales. Por supuesto, sería apresurado atribuir las 407 medallas exclusivamente a una administración que lleva menos de dos años trabajando.
Los atletas son producto de procesos largos, federaciones, entrenadores, institutos estatales, familias y años de preparación que atraviesan diferentes administraciones. Pero también sería injusto ignorar que los primeros grandes resultados bajo la gestión de Pacheco están llegando, y que la política de acompañamiento, campamentos, competencias y servicios multidisciplinarios forma parte del resultado. El reto será demostrar que Santo Domingo no fue una excepción, sino el comienzo de una tendencia.
Hubo además una decisión que vale la pena destacar, originalmente, el esquema de estímulos contemplaba premiar únicamente el mejor resultado de cada deportista. Después de los Juegos, el gobierno modificó el criterio.
Pacheco explicó que, después de hablar con la presidenta Claudia Sheinbaum, se tomó la decisión de pagar cada una de las medallas obtenidas. El ejemplo perfecto vuelve a ser Celia Pulido: ganó 11 medallas y las 11 serán reconocidas económicamente.
De acuerdo con lo anunciado tras los Juegos, los estímulos individuales llegan hasta $50 mil pesos por oro, $35 mil por plata y $15 mil por bronce, con tabuladores distintos para pruebas de conjunto y equipos, además de estímulos para entrenadores (algo que parece, eran poco reconocidos). Porque si un atleta compitió once veces, llegó once veces al podio y produjo once resultados para México, tiene sentido reconocer once resultados, y además subirán las becas.
La presidenta Sheinbaum agregó otro anuncio: las becas deportivas tendrán un incremento de al menos 10% para el siguiente año. Aquí nuevamente hay que separar conceptos. El premio por medalla es un estímulo extraordinario por resultado, la beca es un apoyo recurrente al deportista. Y los recursos destinados a campamentos, competencias, concentraciones, viajes, equipamiento y equipos multidisciplinarios forman parte de la estructura necesaria para competir, no son el mismo dinero.
Esa explicación es importante porque durante años la conversación alrededor del deporte mexicano se ha reducido a cuánto recibe mensualmente un atleta, cuando sostener una carrera de alto rendimiento cuesta muchísimo más que una beca, una inversión, no solamente un gasto. Sheinbaum aprovechó la recepción de los medallistas para hablar también de la función social del deporte. Su argumento fue que incluso los niños que nunca lleguen a unos Centroamericanos, Panamericanos o Juegos Olímpicos se benefician del deporte porque éste genera disciplina, esfuerzo individual y trabajo colectivo.
Ahí existe quizá una oportunidad para cambiar la conversación, el dinero destinado al deporte no debería analizarse únicamente como gasto público. Bien administrado es inversión en alto rendimiento, salud, prevención, formación, disciplina, infraestructura y tejido social.
Cada uno de los 167 oros significó escuchar el Himno Nacional en Santo Domingo. Rommel tiene ahora un reto mayor; Paradójicamente, ganar tanto aumenta la presión. Santo Domingo 2026 es apenas el primer escalón importante del ciclo.
Después vienen competencias donde la dificultad crece considerablemente. Los Juegos Panamericanos incorporan potencias continentales como Estados Unidos, Canadá y Brasil; después estarán campeonatos mundiales y finalmente Los Ángeles 2028. Por eso las 407 medallas no deben interpretarse como el punto de llegada, deben ser vistas como un indicador.
La gran evaluación de la administración de Rommel Pacheco no será únicamente si México domina Centroamérica y el Caribe. Será determinar cuántos de estos campeones pueden convertirse en finalistas mundiales, clasificados olímpicos y eventualmente medallistas en Los Ángeles, ahí sabremos si el modelo funcionó, pero por ahora hay algo que reconocer.
México fue a Santo Domingo, ganó 407 medallas, 167 de ellas de oro, rompió sus récords históricos, consiguió su tercer campeonato consecutivo y regresó con una política adicional de premios para atletas y entrenadores y el compromiso presidencial de aumentar las becas.
Después de años en los que muchas de las noticias alrededor de CONADE estuvieron relacionadas con conflictos administrativos, federaciones y falta de apoyos, hoy existe la oportunidad de volver a hablar de lo que debería ser el centro de todo el sistema: los deportistas.
Porque detrás de cada una de esas 407 medallas hubo talento, pero también hubo entrenamientos, entrenadores, campamentos, concentraciones, viajes, médicos, psicólogos, fisioterapeutas, recursos y miles de horas de preparación. Hay una frase en este medio: “es lo que haces en la oscuridad, lo que te pone en la luz”. Las medallas se entregaron en Santo Domingo, pero comenzaron a ganarse mucho antes… Soy Javier Balseca y esto fue: Los dineros del deporte.
Javier Balseca. Lic Marketing con especialidad en Sports Mkt e industria del entretenimiento. Catedrático de sports Mkt Anáhuac y Tec de Monterrey; representante comercial de equipos profesionales de Liga MX, LMB, LMP y columnista en medios y conferencista.
Javier es un profesional del apasionante mundo del negocio en el deporte. Especialista en Sports Marketing quien representa comercialmente a equipos de Liga MX, Liga Mexicana de Beisbol y del Pacífico, otras ligas profesionales y deportistas. Con él nos pondremos al día de los dineros del deporte.
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