Columna de Martín del Palacio

México, en peligro para Qatar 2022

Martín del Palacio

La Selección Mexicana va a sufrir en Qatar 2022. No por falta de calidad. Ni por tener un mal entrenador. Al contrario, aunque aún es muy pronto, el relevo generacional parece haber empezado por buen camino bajo la supervisión de un técnico experimentado, que tiene conceptos claros y los ha sabido transmitir.

Tampoco es, como algunos que vean mucha televisión seguramente pensarán, porque “se privilegie lo económico sobre lo deportivo”, o “porque hay muchos partidos moleros”, o “porque los jugadores son unas divas infladas”. Todo eso es simplemente absurdo, una estrategia de los comunicadores para sacar clicks, rating y reacciones.

El peligro real está en la Concacaf y el ridículo calendario que le ha impuesto a la Selección Mexicana de aquí a la Copa del Mundo. En los próximos tres años y medio ante el Mundial, la selección jugará casi el 90% de sus partidos ante sus rivales de Norte, Centroamérica y el Caribe, y no tendrá ninguna oportunidad de enfrentar a equipos de calidad real hasta muy avanzado el proceso premundialista.

Analicemos. Las dos fechas FIFA que quedan este año, El Tri enfrentará a dos potencias mundiales: Panamá y Bermudas, en partidos válidos para la Liga de Naciones de Concacaf. De pasar a la siguiente ronda, las dos siguientes fechas FIFA, en marzo, se ocuparían para las Semifinales y la Final.

En la segunda mitad de 2020, arrancan las eliminatorias rumbo al Mundial ¿Qué quiere decir eso? Más partidos contra rivales de segunda línea en la región. Y en 2021, hay Copa Oro y arranque del Hexagonal. Es decir, más, más, más y más encuentros contra equipos de Concacaf.

Para compensar, México podría jugar la Copa América 2020, lo que le permitiría tener roce contra equipos de mejor calidad en una competencia oficial. Pero, ¿qué creen? Concacaf no quiere ¿Por qué? Imposible saber. Supongo que por las malas experiencias de los tiempos donde la Copa Oro y la Copa América competían en el mismo hueco del calendario. El asunto es que ahora no compiten y son en años distintos, pero eso no parece importar.

“Bueno, por lo menos tendremos la Copa Confederaciones, como cada cuatro años, para enfrentar a equipos buenos de otras partes del mundo”. Pues no. La FIFA decidió acabar con ese torneo para lanzar un nuevo Mundial de Clubes, así que también esa oportunidad se volatilizó.

Así, estamos condenados a partidos contra equipos de la región ¿Cuál es el problema? Pues varios. Primero, en nuestro recambio generacional, necesitamos que nuestros nuevos talentos se acostumbren a enfrentar a rivales del más alto orden. En Concacaf no hay. Luego, para subir en el ranking de FIFA, se necesitan victorias ante equipos buenos en partidos oficiales. Será imposible. En consecuencia caeremos al bombo 3 o 4 del sorteo para Qatar.

Por último, los clubes europeos no querrán ver a nuestros jugadores en esos partidos de petatiux, así que disminuyen sus posibilidades de salir. Y al no estar en Europa, disminuyen aún más sus posibilidades de enfrentar a rivales del nivel más alto nivel posible.

Y así, en el momento en que lleguemos al Mundial, será con una preparación mucho peor de lo normal, ante rivales más difíciles de lo normal, y con menor experiencia de lo normal. Por supuesto, todo puede pasar, pero por el momento, no pinta bien la cosa. Ojalá Martino sepa gestionar el problema o los promotores puedan colocar a nuestros talentos en Europa sin necesidad de jugar torneos buenos. Si no, habría que preocuparse por el cuarto partido, más que por el quinto.