Futbol
Editorial Mediotiempo
Columna de Mauricio Cabrera Editorial Mediotiempo

América y su vida en blanco

Se acerca la hora de aprender a vivir sin él. Su nombre ha sido referente indiscutible, casi obligado de una entidad estéril en lo que se refiere a producción de ídolos en los últimos años.

De encorvada figura y habilidosas piernas, Cuauhtémoc Blanco se convirtió y está convertido en el máximo símbolo del americanismo, aunque Guillermo Ochoa exige desde ya, con buenas actuaciones y soberbios reflejos, ese protagonismo. Pero nada es eterno… el tiempo pasa factura. Bien dicen que son las instituciones las que permanecen, los individuos están de paso.

Mientras observaba, como millones de aficionados al balompié, el Clásico de Clásicos de nuestro futbol, me puse a reflexionar respecto a la imperiosa necesidad de que el cuadro de Coapa asimile la vida sin Cuauhtémoc. Cuando se deciden, las Águilas son capaces de entender la magnitud del trabajo colectivo, confían en sus virtudes y hallan diferentes caminos para ofender al rival. Así lo hicieron en la contienda frente al Guadalajara y terminaron consiguiendo una victoria que levanta el orgullo y la moral.

Seguramente algunos me tacharán de loco, pero no puedo afirmar con absoluta certeza que el desenlace del partido habría sido el mismo con el “Temo” en la cancha. Claro que es bienvenido su talento, pero también es cierto que los emplumados se han acostumbrado a depender de Blanco para armar ocasiones de peligro en la meta enemiga.

Cuando el diez americanista está sobre el rectángulo verde, no hace falta ser adivino para indicar que la pelota va a llegar a él, que la tomará cargado hacia un costado, picará ligeramente hacia el centro y mandará el balón al área con centro picado. Tampoco que por partido apreciaremos tres o cuatro “taconazos” que despertarán el alarido del público y que no siempre resultarán efectivos en la práctica.

Los grandes jugadores terminan provocando que diez jueguen para uno. Cuauhtémoc es un futbolista diferente, atrevido, inteligente, con facultades muy poco usuales en el mercado nacional.

Su calidad la ha demostrado tanto en el América como en la Selección Mexicana, de donde fue borrado de absurda manera durante la Copa del Mundo Alemania 2006. Todos le reconocen su talento… Para el equipo azulcrema ya no es ni será suficiente; especialmente en un futuro bastante cercano.

Las manecillas avanzan sin distinciones. Blanco no es eterno. Las lesiones lo disminuyeron. En ellas encuentra un servidor la explicación del porqué ya no busca línea de fondo y opta por recortar hacia el centro. Él ya no debe ser la máxima esperanza.

Merece estar cobijado por hombres que sepan que hacer sin él, que se den cuenta que existen vías de ataque alternas y que comprendan que ni el más entregado de los futbolistas profesionales es capaz de jugar los noventa minutos de cada uno de los partidos a lo largo del año, mucho menos cuando la cifra de edad ya supera los treinta años.

Hablo a título personal cuando aseguró que me gusta más ver al América sin Cuauhtémoc. Ello obliga a que los otros elementos se asuman como piezas importantes y a que no descarguen toda la responsabilidad en un solo individuo.

 Es difícil rechazar la idea de buscar la solución a los numerosos problemas en alguien que ha encarnado la salvación y la esperanza durante años, pero más vale hacerlo desde ahora, asumir los posibles costos y aceptar que muy pronto las Águilas terminarán su época de vida en blanco.

Opina de esta columna aqui

Tags relacionados

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MEDIOTIEMPO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.