
Diario Continental (Día 10)
Vaya suerte la de ser el primer lugar. Ni en los pronósticos más pesimistas se contemplaba la posibilidad de culminar en el sitio de honor del grupo b y tener como recompensa el enfrentar a Brasil en los cuartos de final de la Copa América. Pero en el futbol nada hay escrito, ni siquiera para los vencedores. La suerte está echada. El equipo mexicano tendrá que superar la historia y el prestigio de la máxima potencia en el continente si es que quiere permanecer con vida en el certamen continental. Ciertamente, no se trata de la mejor selección carioca. Sin embargo, enfrentarla en instancias tan tempranas no figuraba dentro de lo presupuestado, mucho menos después de haber alcanzado la cúspide del sector y la supuesta ventaja correspondiente. Llorar de poco sirve; afortunadamente, el futbol mexicano ha madurado y ha dejado de impactarse ante los amenazantes gigantes sudamericanos. Ya se le ganó a Argentina; el siguiente objetivo es el cuadro amazónico.
La noticia cayó como un balde de agua fría para los aficionados mexicanos, quienes miraban a Paraguay o a Chile como los posibles rivales del tricolor en la segunda fase del torneo a nivel de selecciones más añejo del mundo. Los fanáticos aztecas miraban absortos el televisor y asimilaban una realidad inevitable. De nueva cuenta, el destino se atrevió a colocar piedras en el camino rumbo al título y colocó uno de los obstáculos menos deseables, aunque, al mismo tiempo, uno de los que mejor puede medir los alcances reales del equipo de Ricardo Antonio Lavolpe. Para ser campeón hay que imponerse a todo, incluso al pasado y a la magia de una playera que tiene un peso y un valor específicos. Las últimas contiendas demuestran que la diferencia se ha ido acortando. El “invitado incómodo” se cansó de aparecer como víctima y se anima a considerarse con amplias posibilidades de eliminar al conjunto de Carlos Alberto Parreira. El pesimismo se quedó atrás. La experiencia adquirida durante once años de participación en la Copa América se reflejó en la cancha del Colegio de Santo Toribio, donde los seleccionados declararon estar listos para confirmar que México no es ni será más una novedad.
La historia se escribe con grandes hazañas. Abran el libro, preparen la pluma y redacten un episodio de gloria.
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