
El presente verde
La etapa de máxima tensión en torno a la capacidad de nuestro futbol frente a sus débiles rivales de la CONCACAF ha sido superada. Pese a que aún recordamos con profundo dolor el adiós a nuestras aspiraciones de clasificar a Beijing 2008, hoy ponemos una cara de optimismo ante la actualidad de la representación nacional. Seis puntos de seis disputados bastan para pensar en que no habrá mayor problema para acceder al hexagonal final rumbo a la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, pero también es importante no caer en las exageraciones tradicionales.
Común resulta observar medios de comunicación afirmando que la eliminatoria ha sido más sencilla de lo que se esperaba. En la estadística podemos darles la razón a quienes ello afirman; sin embargo, apelando a la verdad y a lo que ha sucedido sobre el terreno de juego, el partido frente a Honduras pudo haber concluido de cualquier otra manera. La reacción de nuestro equipo no se dio sino hasta el segundo tiempo, además de haber contado con cierta fortuna para nuestro caso en la segunda anotación. Tras evaluar el todo, la Eliminatoria no ha sido un pastel fácil de digerir, aunque tampoco ha sido la pesadilla amenazante que pensábamos surgiría después del fracaso de Hugo Sánchez, Esqueda y compañía.
A reserva de lo que suceda por la noche frente a Canadá, Sven-Göran Eriksson ha tenido la sabia virtud de colocar a cada jugador donde mejor se siente. El técnico mexicano ha evitado realizar experimentos y guardado la continuidad esperada de un partido para otro. Apenas van dos cotejos y ya es posible declarar que se conoce cuál es la base del equipo mexicano, a diferencia de lo que sucedía con Hugo, donde cualquiera podía aparecer de un día para otro. Ante la demandante exigencia de resultados a la brevedad posible, el ex timonel de la representación inglesa acertó en su decisión de mantenerse ecuánime y guardarse para mejor oportunidad la realización de experimentos táctico-estratégicos.
La crítica más socorrida hacia la Selección Mexicana ha estado centrada en los casos de Giovani y Carlos Vela. Hecho irrefutable es que aún no demuestran su poderío en la artillería del conjunto tricolor. Giovani falla en el último toque y es ablandado por los rivales; Vela es impreciso y no destaca más que sus compañeros. En este último caso, confieso que a mí Carlos Vela no me convence, ya que no encuentro un apartado en el que sea claramente superior que el resto de delanteros. Sí, es un elemento completo, que corre, dribla, centra, cabecea, pero no tiene una ventaja competitiva que lo haga diferente al resto. Dada la precaria situación de arietes en nuestro país, no habrá más que tenerles paciencia a nuestras dos máximas esperanzas en el balompié internacional.
Las potencias a nivel mundial se distinguen por sus grandes triunfos, pero también por ser implacables en los partidos que tienen que ganar por historia y peso específico. Con Sven-Göran como técnico, México parece estar asimilando lo que es ganar a como dé lugar frente a rivales que pegan a rabiar y que confunden sus deseos de superación con el sentido frustrante de ser inferiores sobre la cancha. El presente en verde es positivo, sin exageraciones. Una vez superado el obstáculo de esta fase eliminatoria, ya podremos comenzar a exigir con mayor vehemencia que la escuadra tricolor muestre mayor idea futbolística y que los delanteros aporten la cuota goleadora que de ellos se requiere.Opina de esta columna aquí.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MEDIOTIEMPO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.