
Hay que saber llegar…
La fase regular de nuestro balompié suele convertirse en una especie de engaño para los aficionados. Quizás lo que vemos y lo que dictan los números es cierto; puede que el Cruz Azul haya sido el menos inconsistente; también es cierto que los Pumas tomaron ritmo y treparon hasta el segundo lugar de la tabla; sin embargo, una vez más, ha quedado en evidencia que lo verdaderamente importante en los torneos cortos es ir de menos a más, soportar la mayor parte de la ronda preliminar de la mejor manera posible y apretar el acelerador a unos cuantos días de que inicie la fiesta grande. Con este escrito no pretendo entrar a la eterna discusión respecto a si son más convenientes los torneos largos que los cortos; de eso ya he hablado en anteriores oportunidades. Lo que pretendo ilustrar es que la dinámica de competencia, además de premiar las virtudes futbolísticas, da una importancia excesiva a los tiempos en que las escuadras alcanzan su tope futbolístico; aunque nadie se debe quejar. Los dieciocho participantes del Máximo Circuito ya tendrían que saber perfectamente cómo llevar su ritmo de trabajo.
En los complicados “procesos” futbolísticos hay tiempos y fechas establecidas. A diferencia de los torneos largos, que brindan a todos la posibilidad de alcanzar su mejor nivel en un momento determinado, los torneos cortos consienten la mediocridad durante diecisiete jornadas a cambio de una explosión en unos cuantos partidos. Con estas bases, aceptamos cada seis meses a la escuadra que se va a ostentar como Campeona de nuestro balompié.
Después de la eliminación de los Pumas a manos de los Tuzos del Pachuca, Ricardo Ferreti se quejó por la reclasificación y aseguró que esa semana de inactividad afectó seriamente el rendimiento de su equipo. No se le dio mucha importancia. Cuando alguien pierde, cualquier argumento, válido o no, huele a reprobable pretexto. No obstante, el “Tuca” tiene razón. Más que la inactividad de seis de los ocho invitados, destacan los resultados que han obtenido las dos escuadras que avanzaron por medio de la reclasificación.
Se trata de otra discusión interesante. ¿Descanso o actividad? Me parece más conveniente lo segundo. De dicha forma, se evita un enfriamiento futbolístico y mental. De cualquier manera, las reglas están dictadas y aceptadas.
Si me lo preguntan, Guadalajara es la más clara muestra de lo que se necesita para triunfar en un torneo como el mexicano. No necesariamente es el que mejor trabajo ha realizado, pero sí el que logró acoplar sus circunstancias a las diferentes demandas de nuestro singular modelo de competencia. No hay que llegar primero, hay que saber llegar.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MEDIOTIEMPO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.