Futbol
Editorial Mediotiempo
Columna de Mauricio Cabrera Editorial Mediotiempo

Ya nadie nos respeta

El futbol mexicano se ha empeñado en destruir la jerarquía histórica que ostentaba en la región. El único baluarte digno de presunción para nuestro balompié, que consistía en ser la escuadra a vencer en la CONCACAF se ha ido destruyendo a base de malos resultados y vergonzosas actuaciones.No es posible seguir aceptando engaños. Cruz Azul no perdió ante Puerto Rico Islanders por la simple mejoría de los rivales, sino porque la soberbia y la ceguera voluntaria en que hemos incurrido impiden que respetemos a los rivales y que exista un proceso de planeación para cada uno de los partidos que afrontan nuestros representantes en torneos internacionales.La premisa básica de la convivencia, incluso cuando se trata de competir en justas deportivas, radica en respetar al oponente tanto como quieras que te respeten. Nosotros hemos ignorado este principio y fomentado declaraciones en el sentido de ignorar cómo juega un contrincante o de afirmar que están por llegar uno o dos videos para estudiar al adversario, como si un partido, del cual se ignoran las circunstancias, pudiera ser suficiente para emitir un juicio respecto al potencial de los conjuntos a enfrentar.A últimas fechas, las cuentas negativas en competencias internacionales ocurren todos los días. Nos olvidamos de los triunfos en Venezuela, de los días de campo en Centroamérica y hasta de las goleadas frente a equipos caribeños. Ellos avanzan, hacen su labor poco a poco y humildemente. El futbol mexicano responde a este intento por elevar el nivel con egocentrismo de jugadores y Directores Técnicos, además de una Federación que afirma caminar con certeza gracias a los millones de dólares por concepto de patrocinios, pero que carece de cuando menos un eje deportivo claro para impulsar la consecución de las metas trazadas.Si el golpe de Cruz Azul fuera un panorama aislado, podríamos catalogar este hecho como un tropiezo o accidente del futbol. La noticia negativa para nuestra causa es que la piedra con la que tropezábamos muy de vez en cuando se ha vuelto cada vez más significativa y constante.La Máquina falló, pero lo mismo ha ocurrido con Santos, Pachuca, América, San Luis y más a lo largo de los últimos meses.Nos perdieron el respeto. Lo peor es que nosotros faltamos al respeto a los adversarios y a nosotros mismos, porque vemos la difícil situación y seguimos con la actitud tradicional del que siempre afirma que no pasa nada.Opina de esta columna aquí.

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