Desde la yarda 1

Hablemos de invictos

Douglas Sloane

Tras 5 semanas de temporada regular, quedan solo dos equipos invictos en la NFL. Uno que ya está acostumbrado a verse en esa posición y otro que no comenzaba con el récord en 4-0 desde 1990. Estamos hablando de los Patriots y los 49ers, respectivamente.

¿Es circunstancial que estos dos equipos no conozcan aún la derrota o será que va más allá de un tema de calendario o de buena fortuna?

De entrada, estamos hablando de las dos mejores defensivas de la liga en yardas totales permitidas, estadística que toma la NFL como base para determinar quién es el mejor en dicho rubro. Si partimos de la premisa que “las defensivas ganan campeonatos”, pues en ese caso, no debería sorprendernos el que Nueva Inglaterra y San Francisco aún no conocen la derrota.

Por un lado, los Patriotas están jugando defensiva a un nivel extraordinario, pues si al hecho que casi no permiten yardas del rival le sumamos que permiten menos de 7 puntos por juego y que, junto a Green Bay, son líderes en diferencial de robos/entregas de balón, la ofensiva no tiene que hacer una labor fuera de lo ordinario para seguir sumando victorias en la columna correspondiente.

Por el otro lado, los 49ers han logrado capitalizar una fuerte inversión en anteriores Drafts en una de las líneas defensivas más temidas de la liga, convirtiendo así el talento en fortaleza y permitiéndose algo que muy pocos equipos pueden hacer, presionar al quarterback rival con tan solo 4 jugadores. Esto le hace la vida más sencilla a su defensiva contra el pase y, por ende, se pueden dar el lujo de colocarse con 11 robos de balón al momento.

Si bien la estupenda labor defensiva de estos equipos es la piedra angular de su éxito, la labor ofensiva no se queda atrás, pues los Patriots han sabido adaptarse a la vida después de Gronkowski, enfocando su ofensiva alrededor de un creativo juego terrestre y una impenetrable línea ofensiva que permite a Brady seguir luciendo a sus 42 años. 

 Llama la atención que San Francisco ha adoptado el mismo modelo, que aunado a la brillante mente de su entrenador Kyle Shanahan, les ha permitido ser un verdadero enigma para las defensivas rivales, así como ayudarle a Jimmy Garoppolo a tener un poco de menor presión y reducir sus entregas de balón conforme las semanas han transcurrido.

Por último, los calendarios han favorecido el arranque de ambos equipos. Por un lado, Nueva Inglaterra ha sacado provecho de sus débiles rivales de división –sobre todo Miami y Nueva York-, además de haber enfrentado a unos confundidos Steelers en la primera semana y otro de los peores equipos de la Liga, los Redskins. 

Para los Niners, lo que lucía como un inicio rocoso con un tour por el Norte de la AFC terminó siendo benéfico, pues se encontró con los Steelers -que no supieron capitalizar las entregas de balón- y dos de las peores líneas ofensivas de la liga, personificadas por los Browns y Bengals. La cereza en el pastel, fue un duelo ante un muy diferente Tampa Bay que no esperaba encontrarse con una tan dominante defensiva para empezar su temporada.

Caminos muy similares marcan el arranque del segundo mes de temporada para equipos ubicados en lados opuestos del mapa ¿Podrán sobrevivir lo suficiente para verse las caras en febrero?