Desde el vestidor

El veto, en juegos del Tricolor mayor varonil

Francisco Arredondo

Los dos partidos oficiales de veto que recibió la Federación Mexicana de Futbol (FMF) de parte de FIFA, por los gritos homofóbicos emitidos en el pasado Torneo Preolímpico de Concacaf se podrían pagar durante los juegos de la selección mayor varonil dentro de la eliminatoria mundialista para Qatar 2022.

Pese a que semanas atrás se especuló que esta sanción se aplicaría en algún compromiso del equipo femenil, ha trascendido que se estaría buscando que el castigo sólo tenga efecto en los duelos del seleccionado varonil que dirige el argentino Gerardo “Tata” Martino, e iniciaría su camino jugando como local sin aficionados en las tribunas.

En caso de que esto se concrete, el Tricolor enfrentaría el 2 de septiembre a Jamaica a puerta cerrada, y el otro duelo sería hasta el 7 de octubre cuando reciba al seleccionado de Canadá; ambos compromisos se supone que tendrían como sede la cancha del Estadio Azteca, aunque ese punto también se podría analizar.

Esta medida tiene como objetivo evitar que se perjudique a la escuadra femenil que dirige Mónica Vergara, así como se le hizo saber el pasado 9 de junio a la Comisión de Igualdad y Género de la Cámara de Diputados.

También se trabaja en el reforzamiento de actividades y programas del convenio que se firmó desde el año pasado con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). De hecho, al interior de la FMF se han capacitado a alrededor de 200 empleados en temas de inclusión, en su mayoría integrantes del staff de la selección nacional, y con poder en la toma de decisiones en el cuadro nacional.

EL BLOQUEO A JUGADORES TEMA RECURRENTE

Al menos esa es la impresión que se pudiera tener de la directiva del club Santos Laguna, que ahora ha decidido separar del primer equipo y enviar a entrenar con la categoría Sub-20 al delantero Santiago Muñoz en respuesta a su negativa de firmar la renovación de contrato, el cual terminará dentro de un año.

Muñoz fue obligado a dejar Barra de Navidad, donde se realiza la pretemporada del equipo que comanda el técnico Guillermo Almada, para regresarlo a la Comarca Lagunera con la intención de que se tranquilice y medite respecto a su idea de emigrar al futbol de Bélgica, donde se supone tendría una propuesta.

Este tipo de medidas hacen recordar lo que vivió en su momento con el mediocampista Ulises Dávila, quien tras rescindir su contrato con los santistas en 2018, cuando apenas se había cumplido el primero de los tres años pactados en un inicio, tuvo que aceptar que se le pagaran sólo dos meses de los 18 que restaban.

Dávila acordó ese pago para quedar libre y poder contratarse con las Chivas del Guadalajara, pero se supone que dicha cantidad se cubriría en un plazo de doce meses, y mientras no quedara saldado, estaba inhabilitado para continuar su carrera en la Liga MX, situación que lo orilló a emigrar a la Super Liga de la India y posteriormente al futbol de Australia, donde juega desde hace dos años.

Se supone que el “Pacto de Caballeros” ya fue erradicado del balompié nacional.